Una puta nunca lo sería, si el hombre no contribuyera a ello (Die Soldaten).

Calixto Bieito advierte antes del estreno. “Se trata de una obra muy dura y muy cañera”. Acostumbrado a la polémica, el director del Teatro Arriaga de Bilbao, el responsable de la última Carmen que ha recalado en el Teatro Real y de un inolvidable y provocador Wozzeck da un paso adelante, lo deja claro antes del estreno de Die Soldaten (Los soldados) el 16 de mayo. Hay que venir preparado para sentir de cerca las terribles consecuencias de la guerra y, en especial, el abuso, el maltrato y la violación de la mujer por no hablar de la chulería que ofrece el uniforme en medio de una contienda.

El estreno de Die Soldaten de Bernd Alois Zimmermann (1918-1970) se presenta como un acontecimiento extraordinario, probablemente, el momento imprescindible de la temporada, pero no va a dejar indiferente a nadie. Que nadie se lleve a engaño. Se trata de una obra extrema, cuya brutalidad llega hasta el abismo. Y no, esta vez la responsabilidad no puede recalar en la visión del director de escena.

«En manos de Calixto Bieito, Die Soldaten se convierte en un espectáculo colosal en el que se muestra a seres humanos atrapados, un montaje donde la razón sucumbe a las circunstancias”. Sostiene Joan Matabocsch que Die Soldaten es una de las obras más importantes del siglo XX. “Una pieza considerada durante años como irrepresentable, una ópera que ha hecho de su mala fama su mejor arma para convertir cada representación en un evento único”.

Pero ¿qué cuenta Die Soldaten? Estrenada en Colonia en 1965, la obra se basa en la novela homónima de Jakob Lenz. Zimmermmann utilizó el camino de perdición de Marie, su protagonista, para mostrar al mundo que “la brutalidad del ser humano es infinita, tanto como su capacidad para destruir”. En el transcurso de la obra, Marie termina convertida en una prostituta indigente tras ser violada por los soldados, una metáfora de la «degeneración moral y ética de la humanidad».

Aunque todo haya sido fruto de la casualidad, resulta inevitable no acordarse de La Manada

Nos encontramos ante una obra demasiado pegada a la actualidad, puesto que resulta inevitable no acordarse de La Manada, aunque todo haya sido fruto de la casualidad puesto que las temporadas de ópera se programan con años de antelación. Los soldados tratan a la mujer como los componentes de La Manada, simbolizan el comportamiento del ser humano cuando actúa en grupo. Marie (Emily Hindrichs) es una ingenua joven que está prometida al comerciante Stolzius y acaba seducida por el barón y militar Desportes (Martin Koch), el mismo que invita a su tosco, ordinario y zafio ayudante a que la viole.

Absolutamente todo lo que ocurre en el escenario está en el libreto. ¿Qué composición puede surgir de la mente de quien fue obligado a alistarse en el ejército con 21 años para participar en la II Guerra Mundial? ¿Qué música puede surgir del alma trastornada y enferma de quien volvió de la contienda enfermo, con los pulmones llenos de plomo? ¿Qué ópera pudo imaginar un espíritu herido que cinco años después de su estreno acabó suicidándose?

Zimmermann no regateó ni en artificios ni en las dimensiones de su primera y única ópera. Compuso una obra inabarcable pensada para 16 solistas y 120 músicos (el doble de los que habitualmente habitan el foso del Teatro Real) además de utilizar sillas y mesas como percusión, banda magnética o proyecciones y sonidos de guerra. “No en vano, la música es el elemento dramático más potente”, explica Pablo Heras-Casado bajo cuya batuta recaerá la dirección musical de la obra.

Zimmermann no regateó ni en artificios ni en las dimensiones de su primera y única ópera

Es la música la que tritura a los personajes en Die Soldaten. Dada su importancia, Bieito ha colocado a la orquesta sobre el escenario, en una plataforma de casi tres pisos, y ha cubierto el foso para acercar los cantantes al público con la intención de provocar un efecto de primer plano y que no se pierda nada de la acción. “Los instrumentos son armas de fuego, la percusión son los cañones y la orquesta va arrastrando a los personajes hasta la extenuación”, explica Bieito.

“Si algo ha caracterizado el siglo XX desde un punto de vista negativo es que jamás se había visto en la Historia tal cantidad de horrores, maldades y aberraciones. El autor, que lo conoció en primera persona, lo reflejó como nadie. Die Soldaten es un abismo de brutalidad”. Horror que, incluso, ha cambiado la rutina de Calixto Bieito que se ha visto obligado ha reducir a la mitad los ensayos, de seis a tres horas. “Tenía que evitar el dejarme arrastrar por la propia pieza. La obra te lleva a rincones personales que crean una inquietud y una angustia extrema. Tuve miedo de dejarme llevar por ese pesimismo extremo”, matiza.

«Marie es un personaje naif, simple, muy auténtico pero sufre un proceso de degradación y destrucción por toda la sociedad, incluso por la familia, es presa del grito de horror de todo el siglo XX, por eso la ópera termina con su grito desgarrador», concluye.