Meghan Markle y Enrique de Inglaterra ya son marido y mujer. La pareja real se ha dado el sí, quiero, pasadas las 13:30 horas en España, una hora menos en las Islas Británicas, en una ceremonia a la que han asistido más de 600 personas.

El enlace, que ha durado alrededor de una hora, se completará con un paseo en carroza de ambos por Windsor, a donde se han desplazado casi 100.000 personas, para cerrar el protocolo con la parte privada de la boda.

Será la reina Isabel II, que lleva unos días viviendo en el castillo de Windsor, la anfitriona del almuerzo y la posterior fiesta nocturna en la mansión Frogmore, en la que el anfitrión será Carlos de Inglaterra, el padre del novio.

Los pubs de Londres pendientes de la boda real. PALOMA ARIAS

Precisamente la reina inglesa era una de las últimas en llegar a la capilla de San Jorge, donde ha tenido lugar una ceremonia oficiada por tres sacerdotes: el arzobispo de Canterbury, el decano de Windsor, David Conner, y el reverendo Michael Bruce Curry, que es el obispo presidente de la Iglesia Episcopal de Estados Unidos.

El propio Curry ha sido el encargado del sermón, en el que se ha salido del estricto protocolo e incluso ha levantado las risas de los asistentes, con sus cambios de tono. Sus palabras han versado sobre el amor y, como curiosidad, cabe destacar que ha leído parte de su discurso de un iPad.