La leyenda del rugby de Nueva Zelanda comenzó en el año 1892. Ernest Hoben, una de las figuras del deporte local en la época, decidió crear la Federación de Fútbol y Rugby del país, donde estaban incluidas prácticamente todas las regiones menos Canterbury, Otago o Southland, que terminarían por incorporarse más tarde.

Un año más tarde, Thomas Ellison capitaneó a sus compañeros en la primera gira del equipo por Nueva Gales del Sur, la zona de la costa este australiana donde están ciudades como Sydney, con nueve victorias en una decena de partidos.

Hubo que esperar hasta el 15 de agosto de 1903 para ver el primer partido entre Nueva Zelanda y Australia. Se celebró en el campo de cricket de Sidney ante más de 30.000 espectadores y acabó con el triunfo visitante por 22 a 3.

Desde entonces los All Blacks han jugado muchos partidos, se han convertido en el equipo más dominante de la historia del oval y han ganado casi el 80% de sus partidos. Han triunfado, además, en tres de los ocho Mundiales que se han disputado hasta ahora. Pocas cosas ocurren por primera vez en un conjunto con tanta solera, pero este sábado asistiremos a una, cuando Jordie, Scott y Beauden, todos apellidados Barrett, salgan al campo en el XV titular de los de negro.

Será la primera vez en la historia del rugby neozelandés que tres hermanos estén en el equipo titular de la mejor selección del mundo. Beauden saldrá al campo con el 10 espalda, reservado para el medio de apertura, Jordie lo hará con el 15, el del zaguero, y Scott se quedará con el 4 y formará en la segunda línea de la melé.

Al igual que sus otros cinco hermanos, todos ellos fueron al Francis Douglas Memorial College, en Nuevo Playmouth, donde también han estudiado otros jugadores de los All Blacks como Conrad Smith o Liam Coltman.

Beauden, el genio

El apertura, el mayor de los tres hermanos, es a sus 27 años el mejor apertura del mundo. El pasado curso la Federación Internacional de Rugby le otorgó el premio de mejor jugador del mundo por segundo año consecutivo, convirtiéndose en el primer jugador desde 2010 en revalidarlo.

Beauden es el heredero de una larga serie de geniales aperturas neozelandeses. Aprendiz de Dan Carter y de Aaron Cruden, su eléctrico juego y su capacidad de evasión le han convertido en el guía de los Hurricanes, su equipo en Nueva Zelanda, y los All Blacks.

Pese a que la impronta del atractivo rugby negro está clara, Beauden se crió deportivamente en Irlanda. Hasta allí viajó su familia para acompañar a su padre, ex jugador, en su trabajo de granjero. Durante el año y medio que estuvieron en tierras europeas, el mayor de los tres, que tenía entonces ocho años, y sus siete hermanos se empaparon de la cultura local y, por supuesto, jugaron al rugby.

Beauden Barrett, en un partido con los All Blacks.

Desde su debut, Beauden ha jugado 57 partidos con la selección -sólo ha perdido cuatro-, en los que ha anotado 24 ensayos. De momento resiste los cantos de sirena en forma de gran contrato que llegan desde Europa, pero lo más probable es que después del Mundial de Japón 2019 veamos como la anguila, como es apodado, coge el vuelo para hacer caja en el rugby del hemisferio norte.

Preciso con la mano y quirúrgico con el pie, el apertura titular de Nueva Zelanda es la última superestrella de la ingente factoría All Black. Steve Hansen, seleccionador desde la marcha del legendario Graham Henry, tiene a un líder para muchos años, como ya demostró en la última gira de los British & Irish Lions.

Scott, el heredero

Scott Barrett juega en un universo diferente al de sus dos hermanos. Ocupa una posición opuesta en el campo -es delantero, mientras Jordie y Beauden son tres cuartos- y lleva el escudo de los Canterbury Crusaders, y no el de los Hurricanes, cada fin de semana.

Estudiante de Agricultura en la universidad de Lincoln, Scott tiene claro que va a seguir con la granja de su padre una vez que se retire del rugby de alto nivel. Muchas veces ha asegurado que, de no dedicarse al oval, ya estaría ejerciendo de granjero.

Su debut se produjo en Chicago y, al igual que en el caso de su hermano mayor, fue contra Irlanda. Desde entonces ya ha jugado 16 partidos con la selección que viste de negro y ha anotado dos ensayos.

Scott Barrett se dispone a anotar en un partido contra Sudáfrica.

Con su hermano mayor ya afianzado en la titularidad y el pequeño pujando por hacerse con la plaza de Ben Smith, Scott es el que más complicado lo va a tener para ser un fijo en el XV de Hansen.

Delante de él, ocupando los dos puestos de la segunda línea, están dos colosos como Sam Whitelock y Brodie Retallick. Ambos son fijos para Hansen y su presencia es vital dentro de la melé All Black.

Aún así Scott se está ganando el puesto poco a poco a base de talento y de empuje. Su presencia es vital con los Crusaders, uno de los equipos más poderosos de la división neozelandesa en el Super Rugby, y terminará por serlo también con los All Blacks. Su futuro está después del Mundial de Japón del próximo otoño, cuando Whitelock esté ya en el lado malo de los 30.

Jordie, el novato

Jordie Barrett es el más joven de los tres hermanos que este sábado saldrán en el XV titular contra Francia. Nacido en 1997, Jordie ocupa la posición de zaguero, una de las más complejas del rugby moderno por su responsabilidad en defensa. Es la última barrera ante el ensayo, algo así como el líbero de un equipo de fútbol.

La primera vez que se enfundó la casaca negra fue el 16 de junio de 2017 en un test match contra Samoa, aunque ya había disfrutado del ambiente All Black. Hansen se lo llevó a una gira por el hemisferio norte en el año 2016 como parte de la concentración, pero no como jugador. Simplemente iba para adquirir experiencia.

Al entrador de Nueva Zelanda no se le escapó que su talento va a ser decisivo para la selección que dirige. Ben Smith, eterno número 15 del equipo, no va a jugar para siempre y ya era hora de buscarle un relevo fijo.

Jordie Barrett, en un entrenamiento con los All Blacks.

Jordie siempre ha estado a la sombra de Beauden, que ocupó su misma posición al inicio de su carrera. Ambos son complementarios, en cualquier caso, como demuestran en cada partido de los Hurricanes, el club para el que ambos juegan.

El futuro pudo haber sido muy diferente no hace tanto. Antes de firmar por los de amarillo, Jordie contempló una oferta de Crusaders, el club en el que juega Scott. Sin embargo, terminó por seguir los consejos de Beauden y se unió al equipo de Wellington.

Todo le marcha de maravilla a este estudiante de Comercio en la Universidad de Lincoln que es el futuro de los All Blacks. ¿Por qué no va a ser Jordie el gran ancla neozelandés de la próxima década?

Los tres hermanos Barrett serán de la partida cuando Nueva Zelanda reciba a Francia en el templo de Auckland, el inexpugnable Eden Park en el que los locales llevan imbatidos 24 años desde que, precisamente Francia, conquistara el estadio más grande del país.