“Se le ha faltado al respeto y ya es hora de reivindicar a Donizetti”. Del 22 de junio al 13 de julio, David Alden desvela en el Teatro Real su particular versión de Lucia di Lammermoor la ópera del compositor de Bérgamo que ha sido injuriada desde su estreno en Nápoles en 1835. Recortes musicales, peleas entre divos (como la que protagonizaron Julián Gayarre y Adelina Patti en la gran noche de Lucia el 23 de diciembre de 1880 en el coliseo madrileño), falta de respeto a la partitura, la Lucia di Lammermoor, a pesar de Verdi, ha conseguido sobrevivir al óxido del tiempo como una obra de repertorio de los teatro de ópera de todo el mundo, pero ha pagado un precio muy alto por ello.

Joan Matabosch, director artístico del Real, considera que ya es hora de resarcir a Donizetti y ha decidido recuperar una versión íntegra de la partitura que será defendida por un doble reparto de lujo encabezado por Lisette Oropesa y Venera Gimadieva (dos de las sopranos con más proyección en el universo belcantista) y por Javier Camarena (uno de los mejores tenores líricos del momento) e Ismael Jordi que se meterán en la piel del joven Edgardo di Ravenswood. Los cuatro se alternarán en las 13 representaciones de una Lucia di Lammermoor que recupera la atmósfera siniestra que ideó Sir Walter Scott en su libro La novia Lammermoor, el libro que Salvatore Camarano transformó en libreto.

Esta versión de Lucia recupera la armónica de cristal, un instrumento inventado por Benjamin Franklin

Para ser absolutamente respetuosos con la versión de Donizetti, esta versión de Lucia recupera la armónica de cristal, un instrumento inventado por Benjamin Franklin en 1762 que fue incorporado por Donizetti en su partitura. El compositor, fascinado por su sonido, consideraba que era el instrumento perfecto para expresar la angustia de Lucia. La armónica de cristal rezuma un sonido que acompaña el momento de la locura convirtiendo el aria de Lucia casi en un dueto. “Contar con este instrumento en esta versión es una rareza. Mucha gente se preguntará qué es eso tan extraño que suena por ahí. Ni más ni menos que lo que Donizetti deseaba”, confiesa el director musical Daniel Oren. “Al escuchar la armónica de cristal se entenderá por qué los locos se calman y los sensibles enloquecen”, añade.

Una escena de ‘Lucia di Lammermoor’. Javier del Real

Lucia di Lammermoor es una joven huérfana, desequilibrada y soñadora que está enamorada de Edgardo, el gran enemigo de la familia. Para salvar a la familia de la ruina, su hermano la obliga a casarse con un noble adinerado. La engaña diciéndole que su enamorado la ha traicionado. Ella, rota por el dolor y presa de la locura, asesina a su esposo en la noche de bodas. La obra culmina con su muerte y el suicidio de su amado.

La heroína de esta tragedia no tiene ni un momento de felicidad y descanso en toda la obra. El derrumbe psicológico de Lucia es el resultado lógico de un estado anímico y una tensión que a medida que transcurre la obra va in crecendo. Lucia sólo encuentra la paz y la serenidad cuando se entrega a las sombras de la muerte.

Lucia sólo encuentra la paz y la serenidad cuando se entrega a las sombras de la muerte

“Lucia se encuentra sola y lo único que quiere es encontrar un lugar en el que poder sentirse amada y segura. Es una mujer desesperada, que ha perdido a sus padres, el hermano la trata fatal, cree que su amante no la quiere, se ve forzada a casarse… Pasa por todo y, para colmo, muere sin saber que su amante la quería de verdad”, confiesa Lisette Oropesa, la soprano norteamericana que viene de interpretar una conflictiva y complicada Lucia en el Covent Garden. “Fue una función agotadora. Permanecía todo el rato en el escenario”.

Todo el mundo piensa en la escena de la locura, pero para Oropesa lo terrible viene después. “Ella es una mujer única, que acaba desesperada y sola, que es vendida por su hermano sin quererlo, por un matrimonio que conviene a la familia. Lo único que le queda en el mundo es la fantasía, su escape para huir de todo”.

Respecto a la dificultad técnica, la soprano considera que “se trata de un papel de coloratura y al mismo tiempo muy profundo”. No en vano Lucia se presenta como un ser sensible hasta la exaltación, aquejada de oscuros presagios y miedos.

Lucia se presenta como un ser sensible hasta la exaltación, aquejada de oscuros presagios y miedos

Estos fantasmas son los responsables de que David Alden ubique la obra en “la época victoriana en la que fue escrita, una época dominada por el hombre, que menospreciaba el papel de la mujer”.

Alden sitúa esta ópera en un castillo hermoso y evocador al tiempo que decadente. Se trata de un castillo victoriano diseñado por el escenógrafo Charles Edward, que se inspiró en la antigua residencia del médico británico John Langdon Down, descubridor del síndrome de Down. Allí, los dos hermanos mantienen una relación enfermiza, en la que todo transcurre en un ambiente espectral, con reminiscencias de la literatura fantástica de Edgar Allan Poe. “Siempre he pensado siempre que la ópera en general tiene mucho que ver con la locura, porque las emociones se llevan al extremo y en este caso mucho más”, concluye Alden.

  • Lucia di Lammermoor será retransmitida el 7 de julio a las 21.30 horas en museos, teatros, centros culturales, plazas, parques, auditorios y ayuntamientos de toda España y también en Facebook Live, Palco Digital y Opera Vision, plataforma de ópera en streaming de Opera Europa.