No queda ni una sala en Madrid donde no hayan tocado Vetusta Morla desde su fundación en el verano de 1998 en Tres Cantos. Esta afirmación, que tiene su punto de exageración, contiene también una gran parte de verdad y resume el espíritu de una banda que tardó diez años en conseguir lanzar su primer álbum Un día en el mundo (2008), a través de Pequeño Salto Mortal, su propio sello, creado para la ocasión al no encontrar otra manera y aún hoy vigente.  Toda una década, tiempo más que suficiente para que cundiera el desánimo, pero que en su caso resultó ser un período esencial de aprendizaje y autoafirmación inquebrantable.

«Desde el antro más pequeño imaginable pasando luego por Joy Eslava, La Riviera y el Palacio de los Deportes», enumera entre risas a El Independiente el guitarrista y compositor Juanma Latorre, quien este sábado 23 de junio de 2018 congregará junto a sus compañeros a 38.000 personas con entradas agotadas en el recinto de La Caja Mágica de la capital. Su concierto propio más grande hasta la fecha, una de esas veladas generacionales que dejan poso. Un punto de inflexión para la música independiente española en su momento de mayor gloria.

sabemos el esfuerzo que hay detrás, lo que cuesta llegar aquí y el muchísimo valor que tiene

«Nos sorprende a nosotros mismos», prosigue Latorre, quien apunta que el momento actual del grupo es «resultado de una progresión de muchos años» que les ayuda a «digerirlo adecuadamente y darle la importancia que tiene». «Porque sabemos el esfuerzo que hay detrás, lo que cuesta llegar aquí y el muchísimo valor que tiene», remacha, recordando sin duda tantos otros conciertos en otras tantas salas de todos los tamaños imaginables. Solo en Madrid, por enumerar más, El Sol, Ritmo & Compás, Gruta 77, Siroco, Café La Palma, Galileo Galilei…

Y lo cierto es que Vetusta Morla han sido capaces de marcar sus propios tiempos tras la eclosión de su disco de debut, cuando los aforos se dispararon exponencialmente, ajenos a las ansias propias del negocio musical, que siempre quiere más y cuanto antes mejor. Así, ‘partido a partido’, lograron ir marcando hitos en su feudo madrileño como llenar el Circo Price dos veces en 2009 con su debut, La Riviera cinco noches en 2011 presentando su segundo álbum, Mapas (2011), algo que repitieron en 2014 con el tercero, La deriva (2014). El siguiente paso, necesario, fue saltar al Palacio de los Deportes para tres recitales durante 2015 a razón de 15.000 fans en cada uno de ellos.

Con las cifras sobre la mesa, para esta nueva acometida era momento de pensar aún en más grande e incluso barajaron probar en el Vicente Calderón, pero no se alinearon los astros. «Estimamos que se nos quedaría quizás un poco grande», confiesa Latorre un tanto decepcionado también con haber perdido esa posibilidad al estar cerrado el legendario estadio que tantos grandes conciertos ha acogido en las últimas décadas.

Y justo a partir de esta confesión encuentra Latorre el punto emocional siempre tan importante en todo lo que hace Vetusta Morla al hablar de su recital en La Caja Mágica: «Tiene ese matiz de gran acontecimiento musical que a nosotros nos recuerda cuando hemos ido a otros conciertos de grandes grupos y que luego recordamos toda la vida porque tienen un efecto sobre nuestras emociones».

Vetusta Morla en Sevilla

Vetusta Morla en Sevilla Enrique Torralbo

Hito para la música independiente

De la misma opinión es el mánager del grupo, Joaquín Martínez ‘Kin’, quien destaca que estamos ante todo un «hito» para la música independiente española, al tiempo que también echa la vista atrás con orgullo: «Recuerdo el Café La Palma, El Sol, Joy Eslava, varias Rivieras, los tres Palacios… Ahora no buscábamos el objetivo de meter más gente, sino de seguir una línea continuísta con humildad apoyados por el cariño de la gente».

Asegura además Kin que ellos siguen «igual que hace diez años, con los mismos planteamientos», al tiempo que explica que se trata de intentar que el gran momento del grupo ayude a reflexionar y a ser conscientes de la necesidad de apoyar la música nacional para que se genere una «industria que pueda ser realmente sostenible y que pueda invertirse en más talento».

«Se trata de concienciar a nuestro público de que aquí también se hacen cosas muy buenas. Nos fijamos tanto en los artistas internacionales… Pero hay una escena indie o alternativa aquí, no solo por Vetusta Morla, que forma parte de la esencia de la música española de los últimos años», subraya el también director de Esmerarte, empresa cultural que organiza festivales y también se encarga del management de otros artistas como Xoel López.

Mezclando humildad con realismo, concede Kin que Vetusta Morla es «exponente de una nueva generación», para acto seguido insistir en la necesidad de un «reconocimiento de la música española como cultura y marca país». «En esto, la banda tiene cosas que decir, pues es un proyecto muy fiel a sus principios, llevado por gente normal con la lógica más absoluta, con gustos y disgustos», defiende.

«Al final el hito es llegar hasta aquí haciendo las cosas de una determinada manera», destaca Kin, quien rememora cómo en la última gira, a pesar de encadenar conciertos con entradas agotadas, al no contar con apoyo externo alguno -de discográfica, por ejemplo, pues el grupo edita en su propio sello- perdían dinero porque todos entendían que «había que mejorar equipo y condiciones».

Y aún prosigue a este respecto: «A pesar de llenar estábamos invirtiendo dinero cada uno de nosotros de nuestros recursos para que el proyecto siguiera creciendo. Pudo haber conformismo pero buscamos la consolidación con la inversión de todos y cada uno de los chicos y conmigo mismo buscando el límite de la mejora. Eso ha sido clave en Vetusta Morla y en este hito que tiene que ver con una filosofía de intentar siempre mejorar dentro de lo posible».

Por último, pone en valor Kin que aparte de las 38.000 personas en Madrid, también han congregado ya previamente a 12.000 en Valencia, 13.000 en Barcelona, 9.000 en A Coruña, 8.000 en Murcia, 9.000 en Sevilla, 5.500 en Salamanca… e incluso han hecho una incursión en Portugal con citas en Lisboa y Oporto. Cifras a las que hay que sumar las de los primeros conciertos de la gira en Latinoamérica ante 20.000 fans, los que restan en España -en Bilbao serán otros 9.500- y los que vendrán después por Europa.

Y para concluir, retoma la palabra Juanma Latorre para afirmar que sienten que con su éxito es como si les hubiera «tocado la lotería del cosmos». Y anticipa que para la ocasión han planeado un espectáculo que es igual que en el resto de ciudades, pero alcanzando en Madrid «su máximo esplendor por una cuestión de tamaño». «Necesitamos más espacio y potencia», confiesa riendo y destacando también la parte «visual y escenográfica», que supone otro «salto» en su andadura. Desde la más absoluta independencia hasta un reinado indudablemente generacional. Desde el ‘háztelo tú mismo’ hasta congregar multitudes.