Alemania está fuera del Mundial, Argentina se ha clasificado tras una fase de grupos dramática, Francia no ha convencido a nadie y Brasil, tampoco demasiado. Sólo Bélgica y Croacia han exhibido nivel de favoritos, liberados de la presión del que parte sin serlo. Sirva todo como contexto: España no está tan mal. Primera de grupo y por un lado del cuadro que, a excepción de Modric y Rakitic, parece más una fase de clasificación para la Eurocopa que una fase final del Mundial.

Precisamente por ello, el arranque de España es también una oportunidad desperdiciada para distinguirse del pelotón de la mediocridad en el que ahora mismo rueda, agazapada. La selección fue incapaz de traducir en victoria su potable partido contra Portugal, y lo emborronó con tres goles fruto de tres errores infantiles en la defensa y la portería. Contra Irán no tuvo ideas para derribar el muro de Queiroz y acabó aferrada a un gol de rebote, al VAR y a la falta de puntería de la selección persa. Y contra Marruecos naufragó con todo a favor, ante un rival eliminado y muy inferior, al que sin embargo concedió facilidades impropias para poner en apuros a De Gea. Encajó dos goles, y pudo ser alguno más. «Este no es el camino», dijo Fernando Hierro.

Durante el encuentro, el técnico sobrevenido de la selección se desgañitó, estuvo activo en la banda, consultó con Celades y separó tanganas. Pero se le reprochó la incapacidad, precisamente, para encontrar los caminos alternativos al principal. El primer cambio se realizó en el minuto 74, y el equipo inicial tampoco era una revolución: la única diferencia con el olvidable partido ante Irán fue Thiago Alcántara por Lucas Vázquez.

Saúl ha sido el jugador que más claro ha explicado el desencanto con el despido de Lopetegui: ‘Merecía seguir con nosotros’

Es inevitable mirar al banquillo y preguntarse si la destitución de Lopetegui fue, a todos los niveles, lo más adecuado. Jugadores como el atlético Saúl Ñíguez ya han cuestionado públicamente la decisión de Luis Rubiales: «Nos descolocó, no fue el momento adecuado. Julen se merecía seguir con nosotros», dijo antes del tercer partido el mediocentro. Tiene motivos para echarle de menos: el ahora entrenador del Real Madrid le hizo debutar en su primer partido en el banquillo -contra Bélgica tras la Eurocopa- y le utilizó en 9 de los últimos 12 partidos disputados antes del Mundial, incluidos Colombia, Italia, Alemania y Argentina. En Rusia aún no ha pisado el césped.

El de Saúl es un caso paradigmático, porque fue un recurso habitual del anterior seleccionador y porque prácticamente cualquier aficionado le ha reclamado en algún momento en los últimos tres partidos. Es un caso que se refleja en los números, y los números ayudan a analizar lo que ha cambiado en la selección con la marcha de Julen Lopetegui y la llegada de Fernando Hierro. De momento, a peor.

Los números de Lopetegui

En 20 partidos como seleccionador -14 victorias y seis empates-, Lopetegui utilizó a 33 jugadores diferentes en sus onces iniciales. Y tenía un esqueleto fijo: Piqué, Iniesta y Sergio Ramos han sido titulares siempre que han estado disponibles. Busquets se quedó en el banquillo sólo en el amistoso contra Colombia, y David Silva únicamante fue suplente frente a Francia y Rusia, ninguno de ellos partido oficial. En la portería, De Gea ha sido inamovible. Y cuando le han sustituido, ha sido mayoritariamente Pepe Reina, tres veces. Kepa sólo una, en el 5-0 a Costa Rica del pasado 11 de noviembre.

Precisamente, entre los jugadores más discutidos del once del Mundial están De Gea, Silva, Iniesta e incluso Busquets. Y apelando al recuerdo de Lopetegui, se le pide a Hierro que tome decisiones que probablemente el propio Lopetegui no tomaría. O al menos no de inicio. Lo que sí tenía Lopetegui, lo dicen los números y la hemeroteca, eran muchas más alternativas y un conocimiento mayor de sus recursos del que hasta ahora ha demostrado Hierro.

Lopetegui tenía recursos: no repitió once contra Argentina, Italia, Bélgica, Inglaterra, Francia, Colombia ni Alemania

En el histórico 6 a 1 contra Argentina, España formó de inicio con De Gea; Carvajal, Ramos, Piqué, Alba; Thiago, Koke, Iniesta; Isco, Asensio y Diego Costa. Antes, en el 3-0 en el Bernabéu contra Italia, el once había sido diferente: De Gea; Carvajal, Ramos, Piqué, Alba; Busquets, Koke, Iniesta; Asensio, Silva, Isco.

Lopetegui sorprendió a los transalpinos con Isco de falso nueve y el del Madrid acabó marcando dos goles. Contra Argentina hizo tres. En la ida frente a Italia, empate a 1, el malagueño no había jugado y el tridente de arriba lo formaron Vitolo, Silva y Diego Costa, también con Koke en el mediocentro. Como Saúl, el centrocampista del Atlético ha visto reducido su rol de manera significativa con la llegada de Hierro, pese a que Busquets le ha reclamado a su lado como compañero ideal.

Durante los dos años de Lopetegui como seleccionador, España se ha enfrentado también a Bélgica, Inglaterra, Francia, Colombia o Alemania, por mencionar sólo a algunas de las mundialistas de más entidad. Y en ninguno de los partidos repitió equipo titular. Estos fueron:

  • Bélgica (2-0): De Gea; Carvajal, Ramos, Piqué, Alba; Busquets, Thiago, Koke, Vitolo, Silva; Morata
  • Inglaterra (2-2): Reina; Carvajal, Nacho, Iñigo Martínez, Azpilicueta; Busquets, Thiago, Mata, Vitolo, Silva; Aduriz
  • Francia (2-0): De Gea; Carvajal, Ramos, Piqué, Alba; Busquets, Koke, Iniesta; Pedro, Isco, Morata
  • Colombia (2-2): Reina; Azpilicueta, Nacho, Piqué, Alba; Illarramendi, Koke, Iniesta; Silva, Pedro, Iago Aspas
  • Alemania (1-1): De Gea; Carvajal, Ramos, Piqué, Alba; Thiago, Koke, Iniesta; Silva, Isco, Rodrigo

Lopetegui también ha hecho experimentos en este tiempo, como la defensa de tres que puso de inicio contra Liechtenstein -partido propicio para probaturas- y después repitió en Israel. En aquel partido, con 0-0 al descanso, el seleccionador retiró a Sergio Ramos para meter a Iago Aspas, y le juntó en punta con Isco la última media hora para acabar consiguiendo el gol de la victoria.

Variantes, en definitiva, de las que España ha carecido por completo en Rusia, donde ha estado abocada a chocarse contra muros perfectamente construidos para detener a un rival al que la prensa internacional, hasta ahora, coincide en calificar como previsible. «Caminos», como reclamaba Hierro, los hay de sobra para dejar de serlo.