Si la literatura es el arte de escribir algo que se lee dos veces y el periodismo, el de escribir algo que se lee una vez; cuando la crónica surge del alma, cuando cobra vida, se hace humana y sube a las tablas, cuando los periodistas dan un salto, abandonan internet, el papel y las ondas, cuando deciden subir a un escenario y compartir las historias que se les han quedado adheridas en las entrañas… ¿Qué es? Diario vivo, sin duda.

Diario vivo es una revista cuyo valor es el presente, el aquí y ahora, la verdadera realidad, una revista en la que las historias cobran vida, donde los periodistas saltan a las tablas y desde ellas se enfrentan a la cuarta pared. Ellos no saben de espacios escénicos, no son capaces de actuar y muchos, incluso, no saben ni proyectar ni modular la voz. No son actores, son comunicadores que pisan el escenario para compartir sus historias. Una vez, sólo una vez. Diario fugaz.

“Se trata de recuperar la esencia del relato en una época de empacho informativo, queremos apostar por la autenticidad, queremos que la gente sepa que está ante un momento único e irrepetible”, explica François Musseau, corresponsal de Libération y fundador de Diario Vivo en España.

Aspecto del escenario de ‘Diario Vivo’.

Diario Vivo propone una liturgia sin interrupciones. Para mantener el aroma del lenguaje oral, el espectáculo se presenta como algo único e irrepetible. “Es una revista y, como tal, tendrá otras ediciones, está dividida en secciones, pero ninguna será igual a la anterior”, explica Musseau. En plena época de selfies, en plena burbuja de las redes sociales, los asistentes deberán grabar en su memoria todo lo que ocurra entre las paredes del teatro puesto que, por no haber, no habrá ni documento gráfico ni sonoro del evento.

«La magia de un espectáculo como éste es la fuerza, la pasión y las ganas que transmite la persona que cuenta la historia. Debe ser una crónica que le haya marcado en su carrera y que se le haya quedado dentro por el motivo que sea. Se trata de recuperar la emoción de los casos reales, algo que considero que está vinculado a la lucha por recobrar la credibilidad del periodismo en una época en la que la que los medios se encuentran muy desprestigiados”.

El esqueleto de este Diario Vivo es bien simple, el próximo 16 de octubre ocho periodistas se subirán al escenario del Teatro Cofidis Alcázar donde deberán contar su historia en 7 u 8 minutos, como atrezzo sólo contarán con una pantalla y la música en directo, que será la encargada de hilvanar una crónica con la siguiente.

Diario Vivo nace en la época de las fake news, surge con la intención de recuperar la verdad de las historias narradas. Se trata de un nuevo formato, inédito en España, pero que ya ha triunfado en Estados Unidos y Francia. “Lo vi, me enamoré y decidí montarlo en España”, confiesa este periodista que lleva viviendo en España más de 20 años y ya se siente “medio español”.

Los participantes de la edición anterior.

Lo más importante en la comunicación es escuchar lo que no se dice. Por las ediciones anteriores de Diario Vivo se han entrelazado periodistas de renombre con apellidos anónimos. Todos con un denominador común, las ganas de compartir su historia más personal. Lucía Méndez narró la caída de Rodrigo Rato desde el punto de vista de su secretaria, Antonio Rubio desveló las amenazas que recibió de los GAL cuando investigaba el caso, Soledad Gallego-Díaz contó un relato sobre la Transición y Gabilondo se enfrentó a la no noticia más importante de su carrera cuando, viajando de Tudela a Pamplona, recogió a un jefe de estación que se había quedado dormido. Tenían que llegar a una hora exacta para evitar una colisión de dos trenes. “Las historias se pueden contar después, nunca antes. Te diré que los narradores de esta edición llevan un par de meses trabajando con los coach y miembros de la redacción de Diario Vivo”.

Referentes

Diario Vivo bebe de la tradición de Pop-Up Magazine, nacido hace 10 años en California fruto de la creatividad de Douglas McGray, quien tuvo la osadía de poner en el escenario a profesionales de la narrativa real, desde cronistas judiciales a cineastas, pasando por escritores y artistas. Por primera vez las fronteras de las narrativas de lo real desaparecían. Hoy en día, Pop-Up Magazine es todo un éxito de crítica y público capaz de llenar salas de 2.000 butacas.

El hermano pequeño de Pop-Up Magazine aterrizó en Francia en 2014 de la mano de la documentalista Florence Martin-Kessler, que lo rebautizó Live Magazine, allí también ha cosechando un gran éxito y ha seducido a grandes personalidades. En una de las ediciones incluso participó Edouard Philippe, el primer ministro francés narró los momentos de incertidumbre que vivió desde las elecciones galas hasta que Emmanuel Macron le eligió para el cargo.

Si para Gabriel García Márquez el periodismo era el mejor oficio del mundo, ¿qué pensaría al verlo cobrar vida en el escenario?