Faro de Punta Cumplida

Faro de Punta Cumplida | Autor: Floatel

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Dormir en un faro: España quiere dar vida a un patrimonio olvidado

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Dormir en un faro: España quiere dar vida a un patrimonio olvidado

Los faros son desde tiempos remotos un elemento vital para la navegación marítima. Antes de fuego, ahora eléctrica, la luz avisa al marinero de que se está aproximando a tierra firme. Pero como en casi todos los ámbitos de la vida, la revolución tecnológica provocó la automatización de su funcionamiento. La consecuencia lógica es que el oficio de farero tradicional está desapareciendo. Ya no se duerme al abrigo de la luz ante la inmensidad del mar: ahora todo se controla de forma remota.

Ante ese “abandono” de los faros, el Ministerio de Fomento lanzó en 2013 un proyecto para recuperar su uso como atracción turística. Fruto de ello, acaba de abrir sus puertas un hotel en el faro de Punta Cumplida, en la isla canaria de La Palma. Tres habitaciones con unas vistas privilegiadas que permiten dormir mientras uno “flota” sobre el mar.

El proyecto es de una empresa alemana y ha durado tres años»

El de Punta Cumplida es el segundo “faro-hotel” que se inaugura en España después del de Isla Pancha, en Galicia. Pero no será ni mucho menos el último: ya se han tramitado concesiones para los de Cudillero (Asturias) y Corrubedo (La Coruña) y hay proyectos en diversas fases de tramitación, como en Punta Insúa (La Coruña) y Punta del Pescador (Cantabria).

El proyecto en Canarias ha durado tres años y le ha costado cerca de medio millón de euros a la empresa alemana Floatel, que logró la cesión para la explotación del terreno a través del programa Faros de España. La compañía había remodelado ya varios faros en Alemania y, al ver el éxito que tuvieron, se lanzó más allá de sus fronteras. Su primer proyecto fuera de Alemania es el de Punta Cumplida, en la localidad de Barlovento.

De la parafina y el petróleo al led

Inaugurado el 1 de abril de 1867, la primera lámpara que utilizó el faro de Punta Cumplida era de aceite de oliva y después se nutrió de parafina y petróleo. En 1947 entró en servicio otro sistema de incandescencia por vapor de petróleo a presión y así aguantó hasta 1982, cuando se le dotó de electricidad y de unos cuantos metros más.

oto de la familia del farero en la década de 1960

Foto de la familia del farero en la década de 1960 Autor: Floatel

La construcción inicial costó 505 reales de Vellón, lo que al cambio actual serían unos 760 euros. La linterna led actual, situada a 34 metros, tiene una alcance de 26 millas náuticas (casi 50 kilómetros) y se llega a ella después de subir 175 escalones. La cúpula actual, que tiene casi siete metros de diámetro, fue reconstruida en 1979 y consta de 12 ventanas, seis que dan al mar y otras seis que dan a tierra.

Tras la remodelación, el complejo de Punta Cumplida, una especia de «hotel boutique» de lujo, cuenta con tres suites. Las dos más pequeñas (de unos 50 metros cuadrados) cuestan 340 euros la noche. La más grande, la Farero Suite, de 110 metros y cuatro camas, cuesta 440 euros.

También existe la posibilidad de alquilar todo el faro por 950 euros. El desayuno, claro, está incluido en el precio y además las instalaciones cuentan con una piscina «infinity». Lo que no hay es restaurante, pero eso tiene una razón: la soledad.

«Queremos que los huéspedes sientan lo que sentía el farero: estar alojado en la soledad», explica Olimpia Isla, la arquitecta que ha diseñado el proyecto. Eso sí, cada habitación cuenta con cocina y el huésped puede solicitar que esté la nevera llena con productos locales a su llegada. «Además, queremos poner un servicio con un restaurante de la zona para colaborar con la gente de la isla y que se sientan partícipes de esto», añade Isla. Uno de los objetivos es llevar turismo de calidad.

Unos trámites infinitos para conseguir la licencia

De los tres años que ha durado el plan de remodelación de Punta Cumplida, los dos primeros fueron de puro papeleo administrativo. A pesar de que la iniciativa nació del Ministerio de Fomento, los trámites para conseguir todas las licencias son bastante complejos. Y es que los faros están siempre pegados al mar, por lo que se rigen por la Ley de Costas, y además la mayoría de ellos están levantados en paisajes naturales. Por si eso fuera poco, forman parte del Patrimonio Cultural de España.

«Necesitas aprobación de Costas, Puertos, Medio Ambiente, Patrimonio, Ministerio de Fomento… Todo es muy complejo», dice Olimpia Isla.  Su empresa, Floatel, presentó proyectos para remodelar seis faros en Islas Baleares y no recibió luz verde para ninguno.

Esa complejidad ahuyenta a muchos empresarios a la hora de invertir en este tipo de negocios. Porque faros hay de sobra en España: según datos del Ministerio de Fomento, en la actualidad hay 187 faros que encienden sus bombillas cada noche en nuestras costas. Algunos tienen bares, centros culturales, bases científicas o centros de interpretación, pero el uso hotelero todavía es residual.