Cinco anillos tiene la bandera olímpica, uno por cada continente, uno por cada intento de Madrid de convertirse en sede de los Juegos. Las cuatro primeras (1972, 2012, 2016 y 2020) acabaron en decepción, pero a la quinta podría llegar finalmente la sonrisa. Aunque sería para 2032 y el plan está todavía en fase embrionaria, el proyecto seduce en la familia olímpica.

«Madrid tiene todo para ganar». Con esas cinco palabras se expresa en una conversación con El Independiente Eduardo Palomo, miembro del Comité Olímpico Internacional (COI) y componente de la comisión de evaluación que examinó la candidatura española para 2020. «A Madrid le pusieron una nube negra por la crisis financiera que vivía en 2013 y esa circunstancia prevaleció sobre la oferta deportiva», añade Palomo, el jefe del olimpismo de El Salvador.

El escenario es muy propicio para Madrid», asegura Marisol Casado, miembro español del COI

El nuevo alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha desempolvado el proyecto de los anteriores regidores del PP. «Vamos a empezar conversaciones con el resto de grupos municipales, asociaciones, sindicatos y organismos deportivos para ver sus opiniones», explicó a ABC tras su toma de posesión.

Motivos no faltan para creer en que esta vez sí es posible. Los nuevos postulados del COI, el peso español en las instituciones deportivas internacionales, el abaratamiento de las candidaturas y la infraestructura hablan a favor de Madrid. El mayor enemigo sería la división política, mientras que los rivales podrían estar en Australia (Gold Coast), una candidatura conjunta de las dos Coreas y Alemania.

«A la vista de que no hay un riesgo económico tan grande, hay muchas ciudades que se quieren presentar. Si perdemos este tren ahora, sería muy difícil cogerlo más adelante», sentencia José Patxi Perurena, uno de los tres españoles con sillón y voto en el COI.

La nueva visión «austera» del COI

Antes se buscaban megaproyectos que precisaran de una inversión millonaria por una sencilla ecuación: más por construir implicaba más gasto, más dinero de mano en mano, más riqueza para los bolsillos de los grandes dirigentes deportivos. Pero la tendencia ha cambiado y en los últimos años han sido muchos los proyectos olímpicos que han sido tumbados por referéndums ciudadanos. La falta de postulantes llevó al COI a una decisión sin precedentes en 2017, cuando concedió dos Juegos de forma simultánea: 2024 para París y 2028 para Los Ángeles. Ahora prima la austeridad: que las candidatas tengan ya una gran infraestructura que no requiera de grandes inversiones.

En el COI tienen claro que si esas directrices hubieran prevalecido en la última década, Madrid ya habría sido elegida. «Madrid propuso un modelo nuevo para 2020, pero nuestros colegas en el COI no lo entendieron», cuenta Perurena. «Ahora va todo en esa línea. Y si Madrid, que fue pionera, lo retoma, tendrá muy buena aceptación». Con él coincide Marisol Casado, también española, también en el COI. «El escenario es muy propicio y no hay razón para no seguir intentándolo. Ahora el COI se adapta más a las ciudades que las ciudades al COI».

El peso español en el COI y las instituciones deportivas

España tiene una gran telaraña para mover la candidatura entre bastidores. Dicen que muchos votos se mueven en los hoteles, en las cumbres y en los congresos que ocurren a lo largo de todo el año por todo el mundo. España tiene tres miembros en el COI: Perurena, Casado y José Antonio Samaranch Salisachs, que además es vicepresidente. El hijo del mítico Samaranch saludó los planes de Madrid en una entrevista con EFE. «Desde luego damos la bienvenida, una gran bienvenida, a cualquier ciudad que tenga ambiciones», indicó.

No hay ningún país con más representantes que España en el COI y sólo Canadá, China, Francia e Italia tienen la misma representación. «España está en una situación de privilegio», insiste Casado. Además, el entramado español tiene a Alejandro Blanco, el presidente del olimpismo nacional, en el comité ejecutivo de la ACNO (Asociación de Comités Olímpicos Nacionales). Y la mayoría de las federaciones internacionales tienen a españoles en la junta directiva. Perurena, por ejemplo, es presidente de la federación internacional de piragüismo y dirige los Juegos Mundiales, una asociación que aglutina a todos los deportes no olímpicos, mientras que Casado es la máxima mandataria de la Unión Internacional de Triatlón. «Todo eso hace poso», constata Perurena.

Una candidatura más barata

Con el nuevo COI, el proceso de candidaturas se ha abaratado una barbaridad. «Antes era una lucha abierta para ver quién hacía la mejor presentación, así que contratabas a las mejores empresas de marketing y de presentaciones y hasta a un director de escena», explica Perurena. «Todo eso ya no existe y hay que dejárselo claro a los ciudadanos: una candidatura que se presente ahora no asume ningún riesgo económico».

Cuando Madrid presentó una candidatura de coste bajo para 2020, los miembros del COI no lo entendían. Ahora es diferente. «Eso que jugaba antes en nuestra contra se convierte ahora en algo positivo», añade Perurena. Y esa candidatura «barata» lleva al siguiente punto: la infraestructura.

Una ciudad que lo tiene prácticamente todo

«Madrid ya tenía prácticamente todo en la anterior candidatura, no le falta casi nada», dice Eduardo Palomo. La capital española tiene dos grandes estadios (Santiago Bernabéu y Wanda Metropolitano, que podría albergar el atletismo), instalaciones multiusos como la Caja Mágica o el Palacio de los Deportes, numerosos pabellones en Ifema, hipódromo, campos de golf… Las únicas instalaciones importantes que faltarían serían una villa olímpica y una piscina (hay una a medio construir que quedó abandonada cerca del Wanda tras el fracaso de Madrid 2020).

El transporte público, la experiencia de organizar grandes eventos y los deportistas «marca España» también juegan a favor de una candidatura madrileña

«El remo y el piragüismo, que requeriría de una instalación enorme en el Manzanares, se puede llevar a Sevilla. Y el atletismo a Barcelona (Montjuic) y la vela a Valencia», enumera Perurena. «Eso es lo bueno ahora: puedes presentar una candidatura con varias ciudades de apoyo. Antes eso era impensable. Y Madrid con el AVE está conectado con todos los rincones».

Casado también es muy positiva con lo que ofrece Madrid. «Tiene un sistema de transporte público espectacular, la medida de la ciudad es la idónea y tiene un bagaje de organización de grandes eventos», dice antes de mencionar a grandes deportistas que hacen «marca España» en el exterior, desde Rafael Nadal hasta los Gasol pasando por Javier Gómez Noya o Carolina Marín.

La política, el gran obstáculo

«El único problema que yo veo», prosigue Perurena, «es que un político diga: Si tú vas, yo no voy. Madrid lo tiene todo, el único punto crítico es la política». Y tiene razón: el proceso de elección arranca en 2021 y culmina en 2025. Quizás entonces ya no esté Martínez-Almeida, o ni siquiera el PP. Por eso se necesita un consenso de todos los partidos políticos. Ciudadanos, socio del regidor del PP, parece abierto a la posibilidad, mientras que Más Madrid da versiones para todos los gustos. «Hay que ver las posibilidades que tendríamos, pero por qué no», dijo Manuela Carmena en la campaña, mientras que Esther Gómez Morante, concejal de su lista, se mostró contraria a la idea de los populares: «Las pasadas aventuras olímpicas del PP nos costaron 8.000 millones de euros».

Eduardo Palomo cree que la unión de todos los estamentos es muy necesaria. Y recordó que eso ya lo tuvo Madrid en los anteriores intentos. «El Comité Olímpico Español, el Consejo Superior de Deportes, los políticos… Todos tienen que trazar una estrategia a largo plazo para presentar Madrid como una urbe que respire olimpismo», cuenta. «Y además tienen al Rey, que es fabuloso. Si juntas todas esas variables, con tres miembros del COI y con la nueva visión olímpica, Madrid tiene mucho ganado».