Ocurre cada día ante nuestros ojos. Los mismos que miran pero a menudo no ven. El escritor americano William Carlos Williams lo definió como el ‘espectáculo sin nombre’. Lo componen las escenas anodinas de la rutina de la vida, hechos triviales llenos de belleza en ocasiones, de un enigma perturbador en otros o de una verdad casi olvidada. Todo depende del mirar. Es la motivación y la reflexión que impulsa al artista Jesper Just (Copenhague, Dinamarca, 1974) y que Williams inspiró con su poema ‘The rigth of way’ (El camino correcto).

La plasma en cada una de sus videoinstalaciones para valerse de las herramientas propias del cine, reinterpretarlas visual y materialmente, y construir relatos visuales con gran carga emocional y capacidad de reflexión para el espectador. La cultura del cine como vía para ver y no sólo mirar: el voyerismo, los conflictos de género o la vida urbana de cine convertida en una mirada crítica.

El Museo Guggenheim de Bilbao ha decidido sumarse a su proyecto y exponer ‘Este espectáculo innombrable’ en la sala Film & Vídeo que la pinacoteca reserva para obras de viodeoarte, instalaciones audiovisuales o piezas en las que la imagen se convierta en el lenguaje artístico de un autor.

El videoartista invita a sus espectadores a situarse entre dos escenas, dos prismas, de una misma realidad mostrada en dos pantallas gigantes

Just creó esta obra en 2011 con motivo de una exposición llevada a cabo en Francia. En ella aborda una de las cuestiones que más le preocupan, la movilidad y sus limitaciones por algún tipo de discapacidad. En ‘Este espectáculo innombrable’ dos pantallas panorámicas enfrentadas muestran desde distintas perspectivas una misma secuencia en la que dos únicos personajes, una mujer en silla de ruedas pasea por el parque Buttes- Chaumont de París y se cruza con un desconocido con el que intercambia miradas. El escrutinio mutuo continúa entre las ventanas de sus apartamentos hasta que uno de ellos se desvanece por el efecto del sol o del impacto del “mirar y ser mirado”.

Movilidad y discapacidad

La ambigüedad de la secuencia aspira a mostrar la dicotomía de un urbanismo moderno, con sus formas y sus modos de vida, y condimentado con un relato propio del lenguaje cinematográfico capaz de crear atmósferas de dramatismo casi ‘hitchcockiano’.

En la presentación de su obra en el Guggenheim de Bilbao, el autor ha subrayado que el espectador se debe situar entre ambas pantallas, en cada una de las cuales se muestra una perspectiva de la secuencia y el espectador debe situarse en uno u otro lado, “debe elegir”: o en la escena de la mujer en silla de ruedas o en el del viandante inquietante que la observa.

La sociedad cataloga los cuerpos como correctos o incorrectos y los que no son perfectos los rechaza»

La superación de las discapacidades ha sido un tema recurrente en Just. Actualmente una exposición que lleva su firma en Lisboa aborda el mundo de las sillas de ruedas. “La sociedad cataloga los cuerpos como correctos o incorrectos y los que no son perfectos los rechaza”, afirma el autor. Una idea que también introduce en esta obra al situar como protagonista de la escena a la actriz y cantante transgénero Marie-France García: “Es otro modo de decir que en muchas sociedades este tipo de personas son consideradas ‘cuerpos problemáticos’, incluso se les obliga a que se declaren enfermos si quieren ser operados en un hospital ya que en los hospitales les dicen que no se operan cuerpos sanos”.

Just se ha mostrado muy satisfecho de regresar a Bilbao, está vez para exponer una de sus obras. Hace 21 años lo hizo para conocer el Museo “pero vine con el colegio”, ha recordado. La sala en la que se exhibe su videoinstalación ha exhibido ya un largo listado de obras de autores que recurren a la imagen y los elementos audiovisuales como Christian Marclay, Ragnar Kjartanson o Fiona Tan, entre otros.