Nació en la nada y lo tuvo todo. Y cuando estaba en lo más alto, su vida se derrumbó. Diego Armando Maradona es fútbol y magia, pero también ego, trampa y droga.

«El hombre que tenía una sonrisa era Diego. Y la persona de la que tenías miedo era Maradona». Así resume las dos caras del argentino el director de cine Asif Kapadia, que mañana estrena en España el documental «Diego Maradona». Le gusta el drama a este realizador inglés, autor también de Amy (Oscar al mejor documental largo en 2015) y de Senna (BAFTA al mejor documental en 2010). Y con Maradona encontró todo un mundo de tragedia, éxito y caos. Una mina de oro. Porque con Maradona nunca existió el término medio.

P.- ¿Por qué eligió a Maradona?

R.- Soy un gran amante del fútbol y siempre me ha interesado su historia. Leí un libro sobre su vida y tenía mucho drama y mucho caos alrededor. Era el mejor futbolista del mundo, pero estaba rodeado de cosas horrorosas. De joven yo pensaba que si en algún momento hacía una película sobre fútbol, sería de Diego Maradona.

Si tratas a alguien como un famoso y loco, actuará como famoso y como loco»

P.- ¿Y por qué esta etapa en concreto?

R.- Cuando surgió el proyecto repasamos toda su vida y teníamos unas cinco horas de película, pero nos dimos cuenta de que lo más interesante era Nápoles. Él llega ahí sin dinero y después de fracasar en Barcelona. Llega a un equipo que no había ganado nunca. Y gana dos veces el Scudetto, conquista el Mundial en 1986 y se convierte oficialmente en el mejor del mundo. Pero es que su hundimiento y sus problemas personales llegaron también en Nápoles.

P.- Fernando Signorini, que fue preparador físico de Maradona, habla de un Diego y de un Maradona. ¿Cómo definiría usted a cada uno?

R.- Diego es el joven, inocente, divertido, encantador, un tipo muy inteligente y una persona muy cercana y querida. Y Maradona es el ego, el que da entrevistas, el que habla de él en tercera persona, el hombre al que se querían acercar los líderes y los dictadores, el hombre con el que se quiere sacar una  foto el papa. Pero al final son la misma persona. El hombre al que le gustaba salir, bailar y que tenía una sonrisa era Diego. Y la persona de la que tenías miedo era Maradona. Y todas esas partes de su personalidad terminaban conectándose para formar lo que es Diego Maradona.

Ha pasado por tantas experiencias que no creo que mire atrás. Creo que todavía no se ha ocupado de los problemas que ha tenido en la vida»

P.- ¿Está loco Maradona?

R.- Diría que la percepción general que hay internacionalmente es que está loco. Cuando te acercas a estas personas todos son iguales, se sienten nerviosos y vulnerables. Pero yo siempre me digo lo mismo: no juzgues a una persona por un tuit o por un vídeo en Instagram. Júzgales cuando les conozcas y por cómo te traten. Las estrellas de la música, los artistas o los deportistas, la gente famosa, se sienten vulnerables cuando te acercas a ellos, pero hay que conocer a las personas. Y a mí me gustó el Diego Maradona al que conocí. El problema es llegar a esa confianza. No estoy seguro de cuántas veces ha mostrado esa cara en público. El verdadero Diego es el que yo conocí en su casa, sentado en su sofá y hablando con un té. Pero ése no es el Diego que vas a ver delante de una cámara.

P.- ¿Hay tanta diferencia entre el Maradona delante de una cámara y el Maradona sin cámara?

R.- No creo que la diferencia sea la cámara, sino el modo en que le trates y le hagas sentir. Si tratas a alguien como un famoso y loco, actuará como famoso y como loco. Pero si le tratas al mismo nivel al que estás tú e intentas tener una conversación normal, sin que te importe su peinado o su ropa, esta gente está más tranquila y más cómoda. Y por eso no llevé una cámara y sólo grabé sonido con él. Quería que no se distrajera con una cámara, quería que fuera él.

Asif Kapadia, el director, con Maradona

Asif Kapadia, el director, con Maradona

P.- ¿Tendría cabida una personalidad como Maradona en la sociedad y en el fútbol actual?

R.- Sería muy difícil que apareciera un Maradona ahora por cómo ha cambiado el negocio. Los clubes deportivos tienen muchos patrocinadores, accionistas y empresas detrás. Hay mucho dinero y marketing y están las redes sociales. La sociedad ha cambiado. Muchos jugadores están muy protegidos ahora mismo: tienen a la familia, agentes, abogados, a los clubes… Diego es de otra era, de una era analógica, de la era de las cintas de vídeo. Y ahora vivimos en un mundo digital y en este mundo no se puede vivir como vivía Maradona. No puedes comportarte así: todo el mundo sabría al instante lo que hiciste anoche.

P.- Usted le ha conocido a fondo: ¿Cree que Maradona se ha arrepentido de algo?

R.- Creo que no se arrepiente de nada. Quizás cuando se siente conmigo y veamos juntos el documental y recuerde todo lo que hizo, tanto lo bueno como lo malo, quizás sepamos algo más. Para mí es muy difícil imaginarme cuánto recuerda realmente de lo que hizo… Ha pasado por tantas experiencias que no creo que mire atrás, sino hacia adelante. Creo que es un chico que todavía no se ha ocupado de los problemas que ha tenido en la vida. Yo le pregunté que qué le haría feliz y me dijo: ‘Tener una fotografía con todos mis hijos’. Muchos de ellos ni se conocen entre sí y ha habido muchas disputas. El tema es que sólo hay una persona capaz de conseguir esa foto y es él mismo. Si de verdad lo desea, lo puede conseguir. Quizás quiera que alguien lo haga por él y eso habla de quién es Maradona: una persona que no intenta arreglar los problemas que sólo él puede arreglar.

P.- ¿Qué instante de la vida de Maradona es el más representa lo que fue Diego Maradona?

R.- Primero hay que saber quién es Maradona. Y eso depende de a quién le preguntes. Si le preguntas a un napolitano, es el instante en el que ficha por es el Nápoles. Un argentino te dirá que es el partido ante Inglaterra en el Mundial de 1986. Maradona es amado en Argentina más que nada por sus dos goles ante Inglaterra: porque uno fue con la mano y otro es uno de los mejores goles de la historia ante un país que había humillado a Argentina en una guerra pocos años antes. Era una venganza.

P.- ¿Y para usted?

R.- Para mí el momento que cambia su vida es la conquista del Mundial. Cuando vuelve a Argentina con la copa y la gente le atosiga en el aeropuerto parece un niño asustado. Ahí es cuando cambia su vida. En el campo, todo era perfecto. Pero fuera del césped, los problemas se multiplicaban. Fue al Mundial sabiendo que iba a tener un hijo y cuando volvió renegó de él. Para mí ése fue el momento en el que se empezó a derrumbar. Porque tuvo que empezar a mentir sobre su hijo y las drogas se convirtieron en un problema para él. Ya había probado las drogas antes, pero no habían sido un gran problema, pero cuando empezó a mentir y a tener un secreto, el dolor de querer un hijo, tenerlo y no reconocerlo.. Ahí empezaron sus problemas. Esa decisión personal fue la que le cambió gran parte de su vida.