No sabemos si será la melancolía de volver al pasado, las modas que nunca pasan o la osadía de algunos por intentar viajar en el tiempo, pero lo cierto es que los noventa han vuelto, ¿para quedarse?

Escaparates llenos de Buffalo classic, las zapatillas con las que triunfaron las Spice Girls. Vaqueros altos más allá de la cintura como las topmodels que marcaron un antes y un después en las pasarelas. Y ese look de Brad Pitt que nos cautivó a todas hace 30 años.

Reposiciones en plataformas online de series como Twin Peaks o Los Simpson nos hacen recordar que ya no somos tan pequeños, o tan jóvenes. Decir que ya han pasado más de 20 años desde que tuvo lugar la primera emisión de El Grand Prix, da miedo.

«Yo creo que hay un revival de los 90 indudablemente. Series como Stranger Things o películas como It que recuperan esa esencia, dejan claro que estamos viviendo una nueva época de los 80 y 90 y que consumimos los que ahora tenemos 40 años, es una época importante», Ramón Campos, productor de cine y televisión.

En los ’90 pasaron muchas cosas, algunas muy buenas; cayó el muro de Berlín, se popularizó el uso de internet y la actividad económica mejoró en todo el mundo en gran medida. En España proliferaron las cadenas de televisión privadas y se dio vida a nuevos formatos de televisión. Las bandas de música comenzaron a desdibujarse, no todo se podía encajar en un género estático, la multiculturalidad y la globalización se apoderaron de todos nosotros, y menos mal.

Los noventa han vuelto como un boomerang, ¿por qué ahora? Según Martín Sánchez, psicólogo social y coordinador del Máster en Inteligencia emocional y Coaching de la Universitat Jaume I, «la explicación de porqué las modas son cíclicas tiene dos explicaciones, una emocional, social o personal y una industrial». 

«Desde el punto de vista emocional, tiene todo el sentido del mundo que queramos volver a experimentar diferentes formas de arte, el cine, la música, la moda…tiene mucho sentido que queramos volver a vivirlo porque idealizamos el pasado. Si es a corto plazo, 20 o 30 años, las hemos vivido y queremos repetirlas. Si no las hemos vivido, habremos escuchado hablar de ellas y nos generan curiosidad. ¿A quién no le gusta revivir el mejor verano de su infancia? Ya sea a través de la música o de cualquier otra cosa. Cuando recuerdas una canción o una película, al ser un momento puntual cargado de recuerdos intensos, se guarda más y te apetece más y lo vuelves a vivir».

Parece que nos invade la morriña del pasado, queriéndonos aferrar a él a través de lo que sea, de la música, del arte, del cine…pero todo tiene una explicación. Las modas son cíclicas y surgen por nuestras propias causalidades, las sociales.

«Las modas responden al contexto sociológico que vive la sociedad dando respuesta a las diferentes necesidades e inquietudes. Actualmente, las tendencias surgen y se evaporan efímeramente debido al uso de las redes sociales. En el momento que se interpreta que la sociedad está tendiendo a patrones similares a los que creó una moda de una época pasada se traen al mercado versionadas de forma contemporánea, ya que se entiende que el mercado o la sociedad responderá de forma similar», Victor Gimeno, profesor del Grado en Diseño de Moda en Esne y Director creativo de Ácrata.

Esos años fueron para los millenials su primer contacto con los aparatos electrónicos, que obviamente, también acompañaban a las modas. Había Game Boy de todos los colores, con formas diferentes. Play Station con ediciones limitadas a las que una tenía acceso solo si tomaba la primera comunión. Nos despedimos de las cintas de casete y le dimos la bienvenida al CD con el discman debajo del brazo. Y todo esto siempre se hizo de la mano de los referentes de aquel entonces, los dibujos animados.