Nadal muerde la copa de campeón tras casi cinco horas de batalla

Nadal muerde la copa de campeón tras casi cinco horas de batalla JOHN G. MABANGLO (EFE)

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Nadal se lleva una final imposible y conquista su 19º Grand Slam

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Nadal se lleva una final imposible y conquista su 19º Grand Slam

El español se impone a Medvedev en una final del US Open llena de épica y puede asaltar el trono de Federer en 2020

El reloj de la pista marca las cuatro horas y 17 minutos cuando Rafael Nadal logra desactivar al robot que lleva dentro Daniil Medvedev. El ruso de 23 años lleva maltratando al español casi dos horas en la final del US Open, pero concede dos pelotas de break con 2-2 en el quinto set y Nadal aprovecha esa mínima rendija para colarse y poner fin a lo que parece un martirio. Ruge Nueva York y ruge Nadal, que pocos minutos después celebra un título del todo imposible, soberbio, de locos. Se impone por 7-5, 6-3, 5-7, 4-6 y 6-4 para conquistar su Grand Slam número 19. La historia se escribe en días así.

Ha sido un partido loco. Es una de las noches más emocionantes de mi carrera», ha señalado antes de recibir la copa de manos de Rod Laver

Porque un rato antes, Nadal niega una y otra vez con la cabeza mientras maldice al cielo neoyorquino. No se cree lo que le está pasando. Tras verse dos sets y break arriba, ahora está a merced de su rival, un debutante en estas lides. En un inicio de quinto set que tiene a toda la pista Arthur Ashe con los pelos de punta, Nadal ve enfrente a un tenista que parece que lleva unas zapatillas supersónicas. A pesar de sus 1,98 metros y un estilo poco ortodoxo, el ruso corre y se mueve por la pista como una pantera. Es como si Nadal se viese ante su propio espejo. Porque Medvedev, tal y como hacía el joven Nadal, llega a todo. Corre de lado a lado y no se cansa. Todo lo devuelve, como un frontón. Desde el fondo; en la red. Por todos lados aparece para llevar al límite al mismísimo Nadal.

Pero, claro, hablamos de Nadal. Posiblemente el mayor competidor que ha visto el deporte. Y cuando ya no puede estar más arrinconado -pocas veces se le ha visto sufrir así en una final-, aparece otra vez. Lo ha demostrado ya mil veces, pero conviene recordarlo: nunca den por muerto a este tenista. Después de cuatro horas y 49 minutos, finalmente se lanza al cemento. Un superviviente exhausto y gigante. Nadal en estado puro.

A un mordisco de los 20 de Roger Federer

No es un título más y así lo demuestran las lágrimas que no puede contener. El Everest que ha escalado tiene premio especial: porque le coloca con 19 GrandS lam, a solo uno de igualar el récord de Roger Federer.  El maestro suizo sigue liderando la estadística con 20 grandes, pero ya siente en la nuca el aliento de Nadal. La carrera por la historia sale de Nueva York al rojo vivo.

Nadal es el único tenista de la historia que ha ganado cinco Grand Slam pasada la treintena

Mordisco a mordisco, el balear se ha colocado en una situación óptima para asaltar los cielos del tenis la próxima temporada. Federer tiene la cuenta de Grand Slam parada en 20 desde enero de 2018 y además en agosto cumplió 38 años. No hay duda de que el helvético sigue al máximo nivel -este año se le escapó el título de Wimbledon tras desperdiciar dos match points– y parece empeñado en darle la espalda al tiempo. Sin embargo, lo que ve ahora por el retrovisor es a un Nadal lanzado, con cinco años menos en sus piernas y con un grande, Roland Garros, del que es dueño y señor. Algo extraño tiene que ocurrir para que el español no aumente su botín en París en las próximas temporadas.

Con el número uno también en el horizonte

A sus doce copas en Roland Garros, Nadal suma con el del domingo otros cuatro títulos en el US Open, dos en Wimbledon y unos más en Australia. Unos números sólo superados en toda la historia del tenis por Federer. Novak Djokovic, el tercer hombre en esta lucha, cuenta con 16 Grand Slam y sigue al acecho. Mal harían aquellos que descarten al serbio, un hombre dotado también con el don de los elegidos y con una capacidad de resiliencia que nada tiene que envidiar a la de sus dos contemporáneos.

Su victoria sobre Medvedev, que disputaba su primera final de Grand Slam, le permite además abordar el último tramo de la temporada en la pole position para acabar 2019 como número uno del ranking. A pesar de su triunfo en Flushing Meadows, seguirá en el segundo puesto en el ranking por detrás de Djokovic. Les separan apenas 600 puntos y el serbio defiende hasta final de temporada 2.600 unidades, mientras que Nadal no defiende nada porque las lesiones le apartaron de la competición en los últimos meses de 2018. De lograrlo, sería la quinta vez que Nadal termine una  temporada en lo más alto del ranking después de 2008, 2010, 2013 y 2017.

La salud, clave para las aspiraciones Nadal

Maltratado por las lesiones, Nadal siempre pensó que se retiraría antes de cumplir los 30 años. Pero cada temporada que pasa su rendimiento no deja de sorprender: este año se clasificó por primera vez en su carrera para las semifinales de los cuatro grandes. Para Nadal eso ha sucedido por dos cosas. “Se debe a que estoy jugando bien al tenis y a que la salud me ha permitido competir bien en los cuatro grandes”, dijo en Nueva York. «Ésta es la clave del éxito, más que cualquier otra cosa. Cuando uno tiene problemas físicos mentalmente se hace todo mucho más complicado y tenísticamente imposible”.

Nadal es el campeón más veterano del US Open desde que Ken Rosewall ganara en 1970 con 35 años

En efecto, la salud ha sido uno de los grandes rivales de Nadal desde que debutó en el circuito profesional allá por 2001. Las ha tenido de todos los colores y por todas las partes del cuerpo. Pero siempre ha sabido reponerse. Y ha demostrado que si las lesiones le respetan, es aspirante a cualquier título en cualquier superficie. Es el mejor de todos los tiempos en arcilla, sí, pero ya tiene siete grandes entre cemento y hierba.

Una remontada increíble desde 2010

Nadal siempre ha ido a la zaga de Federer desde que levantó su primer grande en Roland Garros 2005. Y en  2010 la distancia entre ambos se disparó hasta un 16-6 para el suizo. Diez Grand Slam son una diferencia sideral. Un década después, el margen para Federer se ha reducido a uno. Nunca habían estado tan cerca.

Y los números hablan de un Nadal tremendamente prolífico pasada la treintena, cuando ya muchos cuelgan la raqueta. Se ha convertido en el primer tenista en ganar cinco Grand Slam después de cumplir 30 años y el US Open no veía un campeón tan veterano desde que Ken Rosewall se hiciera con el título con 35 años en 1970.

El reto ahora es seguir aumentando esa cosecha para dar caza al récord de Federer y poder reclamar ese título de mejor tenista de todos los tiempos. Oportunidades va a tener.