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Bajar de las dos horas en maratón: la última gran barrera del atletismo

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Bajar de las dos horas en maratón: la última gran barrera del atletismo

El keniano Kipchoge intentará convertirse en el primer hombre en recorrer los 42,195 km en menos de dos horas

Un hombre, el keniano Eliud Kipchoge. Una ciudad, Viena. Una fecha, 12 de octubre. Un reto descomunal: correr un maratón en menos de dos horas y derribar la última gran barrera que queda en el atletismo.

Nadie ha conseguido correr nunca los 42,195 kilómetros de un maratón en menos de 120 minutos. El que más cerca estuvo fue el propio Kipchoge, cuando el 6 de mayo de 2017 se quedó apenas a 25 segundos en el proyecto que Nike bautizó como «Breaking2». Ahora es otra gran empresa, Ineos, la que ha puesto todo el dinero encima de la mesa para conseguir las condiciones ideales para el asalto.

Quiero mandar un mensaje de inspiración a la humanidad, de que se puede ir más allá de los límites»

«No se trata de romper un récord, sino de hacer historia», afirma Kipchoge, de 34 años y natural del Valle del Rift, cuna de los más grandes fondistas de todos los tiempos. «Quiero mandar un mensaje de inspiración a la humanidad, de que se puede ir más allá de los límites».

El keniano tiene que mantener un ritmo diabólico durante las dos horas. Correr a 21,1 kilómetros por hora. Es decir, a casi seis metros por segundo, lo que equivale a unos 17 segundos cada hectómetro. Imagínese salir de la Puerta del Sol, echar a correr y en menos de dos horas estar ya más allá de Alcalá de Henares, pisando ya la provincia de Guadalajara. Eso es a grandes rasgos lo que se ha propuesto Kipchoge. Una barbaridad.

Siempre se ha creído que fisiológicamente es imposible bajar de dos horas, pero desde que Kipchoge se quedara en Monza a 25 segundos el límite parece difuso. No obstante, hay que aclarar que ni aquel tiempo de 2:00:25 ni el que consiga en Viena estarán homologados por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo IAAF) debido a las condiciones «de laboratorio»: liebres entrando y saliendo continuamente y un coche que marca el ritmo además de eliminar el aire en contra.

El actual récord mundial oficial son las 2:01:39 que logró el propio Kipchoge en septiembre de 2018 en Berlín. Kenenisa Bekele se quedó recientemente a dos segundos de esa plusmarca también en la capital alemana. Son las dos únicas ocasiones en las que se ha bajado oficialmente de dos horas y dos minutos.

¿Por qué han elegido la ciudad de Viena?

Los organizadores han montado un circuito de 9,6 kilómetros en la Hauptallee de la capital austríaca, que está justo al lado del estadio de fútbol Ersnt Happel, donde España se proclamó campeona de la Eurocopa en 2008. Kipchoge tendrá que dar 4,4 vueltas al circuito, que consta de dos largas rectas de 4,3 kilómetros y dos zonas de giro lo suficientemente amplias como para que el atleta no pierda velocidad.

La carrera de Kipchoge podrá seguirse por televisión en más de 200 países. En España será retransmitida por Teledeporte»

La empresa Ineos eligió Viena porque presenta unas condiciones óptimas para asaltar la marca: un 80 por ciento de humedad, una temperatura de entre 7 y 14 grados, una altitud de 165 metros sobre el nivel del mar y un aire de calidad sin mucha contaminación. Además, el circuito es totalmente plano: Kipchoge apenas ascenderá 2,3 metros en las dos horas que dura el reto. La hora de salida se decidirá el mismo sábado, cuando todo esté en óptimas condiciones, pero será entre las cinco y las nueve de la mañana.

Kipchoge, que se preparó las últimas semanas en Kaptagat, en Kenia, llegó el lunes a Viena para aclimatarse y ya ha rodado por el circuito. «Mi preparación no será diferente a cualquier otro maratón: me concentraré en recibir los masajes adecuados, en comer correctamente y en intentar descansar lo máximo posible durante la semana», afirma el atleta, que está acompañado por su mujer y sus tres hijos. Será la primera vez que le vean competir en directo.

La importancia del coche en cabeza

Kipchoge correrá en todo momento detrás de un coche eléctrico que le marcará el ritmo. Además, le protegerá del posible viento en contra y proyectará un láser sobre el asfalto para que el keniano solo tenga que mantener esa velocidad.

«Cualquier que haya corrido un maratón sabe lo difícil que es mantener el mismo ritmo durante toda la carrera», señala el director del reto, Peter Vint. «El tema es que cualquier variación en el ritmo causa una demanda energética. Y es bien sabido que las mejores marcas se han conseguido cuando la velocidad ha sido constante».

Todo está preparado para que Kipchoge redefina el sábado los límites humanos. «Creo que puedo ir más allá de lo que piensa la gente y estoy feliz de compartir este mensaje y llevarlo al siguiente nivel».