Los años olímpicos están marcados en rojo para los atletas. Los planes de entrenamiento se diseñan para alcanzar el pico de forma en la cita de los anillos, para deslumbrar al mundo y colgarse al cuello la medalla de oro.

Los Juegos Olímpicos de Tokio deberían haber comenzado el 23 de julio, pero la pandemia de coronavirus obligó al Comité Olímpico Internacional a tomar una decisión sin precedentes: postergar un año el evento. La mayoría de los deportistas vieron interrumpida su preparación y algunos atletas que iban lanzados a romper barreras, como el pertiguista sueco Armand Duplantis o la saltadora venezolana Yulimar Rojas, tendrán que esperar doce meses. Estos son algunos de los posibles récords que la pandemia no nos ha dejado ver:

‘Mondo’ Duplantis, el nuevo Bubka

El sueco Duplantis lo tenía todo para ser la gran estrella del Estadio Olímpico. Los primeros Juegos Olímpicos sin Usain Bolt necesitaban un nuevo rostros que cogiera el testigo del velocista jamaicano y Duplantis, de 20 años, acumula juventud, descaro y dos récords mundiales de pértiga en 2020.

El 8 de febrero, antes de que el mundo se viniera abajo por la pandemia, Duplantis batió el récord del mundo en Polonia y lo puso en 6,17 metros. Siete días más tarde, en Escocia, voló un centímetro más. Las comparaciones con el ucraniano Serguéi Bubka no se hicieron esperar. Bubka logró 17 récords mundiales entre 1984 y 1994, cuando dejó la barra en 6,14 metros. Pasaron 20 años hasta que Renaud Lavillenie saltó 6,16. Y ahora Duplantis puede llevar la pértiga, una de las disciplinas más técnicas que hay, a una nueva dimensión.

“Es injusto pensar que romperé el récord cada vez que compita”, dijo tras dos plusmarcas en una semana. Por eso, la única pregunta que queda con él es hasta dónde puede saltar. «Esto es lo único que me preguntan ahora, pero entiendo que tiene sentido. Tú bates el récord del mundo y los demás solo quieren saber cuándo lo harás de nuevo», señaló a la BBC en febrero.

Yulimar Rojas, un récord cocinado en Guadalajara

La triplista venezolana Yulimar Rojas tenía también entre ceja y ceja los Juegos de Tokio 2020. «Hay que comenzar a entrenar duro porque este año hay Juegos Olímpicos y hay que ir por ellos», decía la atleta. «Quiero seguir concentrada porque puedo saltar más, pero tengo que seguir entrenando de forma sencilla porque lo mejor está por llegar».

Si lo mejor está por llegar, no será en este 2020, sino en 2021. Aunque no será ni mucho menos un año en blanco para la pupila del cubano Iván Pedroso en Guadalajara. Rojas batió el récord del mundo de triple salto en pista cubierta el 21 de febrero en las instalaciones madrileñas de Gallur. Voló hasta los 15,43 metros, superando en siete centímetros un récord que llevaba vigente desde 2004.

La doble campeona del mundo y subcampeona olímpica solo tiene por delante en la historia los 15,50 que saltó la ucraniana Inessa Kravets. «Es inevitable no sentirse nostálgica con la cancelación de los Juegos, porque es tiempo y trabajo. Es como ver algo ahí tan cerca de conseguirlo y ¡bom! se te va… pero solo por un tiempo más”, señaló en marzo la triplista.

Van Niekerk, el nuevo ‘hijo del viento’

Único atleta en la historia en bajar de 10 segundos en los 100m, de 20 en los 200 de 44 en los 400, el sudafricano Wayde van Niekerk fue la gran estrella a la sombra de Bolt en Río 2016, donde rebajó en 15 centésimas, hasta los 43,03 segundos, la plusmarca mundial de Michael Johnson en los 400 metros.

Su progresión se cortó de cuajo en 2017, cuando se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla jugando un partido de rugby. No volvió a correr hasta febrero de este año, cuando ya estaba mentalizado para llegar a Tokio a defender el título. Establecer un récord del mundo a los meses de volver de una lesión así sonaría a locura si no fuera Van Niekerk. «Es un atleta muy especial que no sigue los patrones habituales de recuperación», señaló el propio Michael Johnson de su sucesor.

Van Niekerk es, sin duda, uno de los grandes beneficiados de la postergación de los Juegos. Dentro de 12 meses, en Tokio, intentará ser el primer hombre en correr los 400 metros en menos de 43 segundos.

Dalilah Muhammad, la musulmana de oro

Dalilah Muhammad se convirtió en Río 2016 en la primera musulmana estadounidense en ganar una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos. Fue en la prueba de los 400 metros vallas y el cronómetro marcó un tiempo de 53,13 segundos. No fue una final especialmente rápida.

Muhammad, sin embargo, tenía todavía mucho margen de mejora. Tanto, que en los Mundiales de Doha 2019 bajó casi un segundo aquella marca para establecer un nuevo récord mundial (52,16). Los Juegos de Tokio le llegaban en su momento más dulce y podía arañar alguna décima más a la historia. Pero llegó el coronavirus y la estadounidense tendrá que esperar un año. Cuando arranque definitivamente la cita en Japón, Muhammad tendrá ya 31 años.

«Para mí, personalmente, fue un poco frustrante ver la cancelación de los Juegos», dijo a la CNN. «Nosotros, como atletas, planeamos nuestra vida alrededor de estos cuatro años. Todos sabemos que cada cuatro años hay unos Juegos y organizamos nuestros entrenamientos y nuestra vida personal en función de esto».