Todos los ojos miraban esta semana pasa al desierto de Utah, en Estados Unidos, tras el misterioso hallazgo de un monolito metálico en una ubicación desconocida. De gran similitud con la estructura que aparece en los primeros fotogramas de ‘2001: Una odisea del espacio’, de Stanley Kubrick, provocó gran curiosidad y comenzaron a aflorar las teorías sobre su origen en la red. Tras dos días, los fanáticos del suceso lograron localizar al monolito y acudieron en masa otras personas a inmortalizarlo en sus perfiles.

Tal ha sido el revuelto que el pasado viernes por la noche un grupo de cuatro personas, probablemente vecinos de la zona, acudieron molestos por la atención mediática y el posible impacto ambiental que podría causar en el entorno. A la zona habían llegado numerosos turistas para poder observar la estructura metálica de tres metros de altura en los últimos días. El bloguero Ross Bernards confirma en una publicación de Instagram.

«Si os estáis preguntando por qué no se lo impedí, es porque estaban en su derecho a retirarlo. Nos pasamos la noche y el día siguiente haciendo senderismo hasta la cima de una montaña. Allí observamos hasta 70 coches y un avión», asevera. «Los coches estaban aparcados de cualquier forma por el desierto. Nadie seguía ningún sendero marcado, podríamos ver a la gente tratando de llegar al monolito en todas las direcciones alterando el entorno del desierto». Según las palabras de Ross, la madre naturaleza es una artista y es mejor dejar su obra libre para ella.

A miles de kilómetros de Utah

Pero el misterio no queda ahí. Ahora otro metal de dimensiones similares ha sido descubierto a miles de kilómetros de distancia del desierto de Utah. Exactamente al norte de Rumanía, en la ciudad de Piatra Neamt. El hallazgo tuvo lugar el 26 de noviembre por una persona que hacía footing en las proximidades de una finca privada.

Según recoge el medio local Adevarul, se comenzó a investigar la extraña apariencia del monolito. «Está en un área privada, aún no sabemos quién es el propietario. Concretamente en un emplazamiento arqueológico», afirma Rocsana Josanu, oficial de Cultura y patrimonio en Neamt al periódico. «Antes de hacer algo en el sitio, necesitaban un permiso de las instituciones, por lo que tiene que ser aprobado por el Ministerio de Cultura».

A día de hoy se desconoce quién ha puesto allí la figura pero las teorías entorno a este misterio no cesan. La zona es próxima al Monte Ceahlau, un emplazamiento cargado de fantasía al estar relacionado con antiguas leyendas mágicas. Según estas era el refugio de Zalmoxis, antiguo Dios de los dacios.