El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta, del 15 de febrero al 9 de mayo, una serie de 10 pinturas de Alberto Reguera (Segovia, 1961) cuyo punto de partida es la obra de la colección permanente Claro de luna con un camino bordeando un canal, del pintor holandés Aert van der Neer (Ámsterdam, 1603-1677). La muestra está instalada en el balcón-mirador de la primera planta, con acceso gratuito y cuenta con la colaboración de Madrid Art Gestión de Arte.

Se trata de un diálogo entre dos artistas, entre uno vivo y otro muerto. El director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza detalla a El Independiente que en muchas ocasiones estos diálogos de artistas se han de coger «por los pelos» ya que las conexiones son «muy tenues». «Pero Alberto Noguera ha tomado como punto de partida sus características y medidas en todo el proceso», detalla el experto.

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    Noche luminosa, Alberto Reguera

Aert van der Neer fue el gran especialista de su tiempo en escenas nocturnas, habitualmente a la luz de la luna. La noche iluminada y el crepúsculo han inspirado a Reguera a lo largo de toda su carrera. El pintor segoviano, tras frecuentar manera asidua las salas del Thyssen, decidió explorar los efectos de la luz que se filtra desde las capas subyacentes de la pintura y aflora hasta la superficie del lienzo, produciendo un efecto de deslumbramiento.

Las luces de la noche

Estableces una frontera entre la visibilidad e invisibilidad, con una luminosidad similar a la de Van Gogh en La noche estrellada

Alberto Noguera, pintor

«La obra de Aert van der Neer aporta una mirada de la noche oscura, pero a su vez nos ofrece un deslumbramiento con capas primigenias, todo ello con pigmentos azules o grises, me atrajo mucho la idea de generar un mayor cromatismo a partir de la noche», asevera Alberto . «Te invita a establecer una frontera entre la visibilidad e invisibilidad que crear la anestesia del color, exagerando los matices, y una luminosidad similar a la de Van Gogh en La noche estrellada». La fuerza lumínica que se desprende junto con el juego que dan los volúmenes de las nubes fueron otros aspectos que inspiraron al pintor.

«El cuadro Claro de luna con un camino bordeando un canal ofrece mucha magia y movimiento, convierte a esta pieza en una joya desde el punto de vista estético y formal», asegura Reguera. El artista segoviano dimensiona sus pinturas a partir de las proporciones de la tabla de Aert van der Neer, aumentando el grosor de los bastidores para recordar la presencia del marco que contiene el cuadro del holandés. Todo esto responde al énfasis
de Reguera en la pintura como objeto tridimensional, dotado de volumen, que el espectador puede observar desde distintos puntos de vista.

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    Recorridos lumínicos, Alberto Reguera

Cuatro años en completarse

Una de las características distintivas de la pintura holandesa de paisaje del siglo XVII es el protagonismo del cielo y las nubes, con sus infinitas variaciones. Esta es también una obsesión constante en la obra de Alberto Reguera. En sus paisajes abstractos, los pigmentos flotantes aportan levedad a la materia pictórica y sugieren sutiles estados atmosféricos y efectos luminosos.

Reguera es uno de los pintores abstractos españoles más reconocidos de los últimas décadas. Su éxito ha sido mayor fuera de España, con exposiciones en Asia y Europa. De hecho, esta misma exposición, viajará ampliada al Museo de la Universidad de Hong Kong. El proyecto ha tardado cerca de cuatro años en materializarse. Desde que fue encargada, han pasado muchas cosas, entre ellas la pandemia, tiempos de oscuridad como la del propio cuadro de Van Der Neer.