Salvador Calvo se ha hecho con el Goya a Mejor dirección por su película Adú, en la 35ª edición de los Premios Goya. En esta categoría también competían Juanma Bajo Ulloa, por Baby; Icíar Bollaín, por La boda de Rosa; Isabel Coixet, por Nieva en Benidorm.

El director de cine Salvador Calvo, ganador del Goya a la Mejor Dirección ha dedicado el premio «a todos los Adú del mundo» que lo recorren en busca de «una vida mejor» porque, según a dicho, el mundo no es solo de unos pocos sino «de todos».

«Comparto el premio con todos los Adú del mundo que recorren el mundo aspirando a una vida mejor. Quiero decirles que el mundo no es nuestro, es de todos, lo pueden conseguir», ha subrayado Calvo desde su casa, tras recibir virtualmente el Goya, acompañado de su pareja. Aunque ha seguido la alfombra roja y la gala con su hija, en el momento de recibir el premio, al final de la gala, la pequeña ya se había dormido.

Calvo también ha dedicado el galardón a sus compañeros de nominación que son para él «un referente», a su equipo «maravilloso», sus productores, a su mentor, a sus padres y a toda su familia.

El ganador ha tenido palabras de recuerdo también para su mentor, Pedro Costa -«que creyó que yo podía hacer cine», ha dicho- a sus padres, «que estarán ahí arriba súper emocionados»; a su familia, a su pareja, Juan, y a su hija Alejandra.

El madrileño llevaba tras de sí una trayectoria de más de quince años dirigiendo series de televisión, cuando tuvo la oportunidad de dirigir su primer largo, 1898. Los últimos de Filipinas (2016), por la que obtuvo 9 nominaciones a los Goya, incluida la mejor dirección novel.

Adú es su segunda película y con ella ha conseguido nada menos que 13 nominaciones. También fue la segunda película más taquillera del 2020 en cines, por detrás de Padre no hay más que uno 2.

La denuncia social es una constante en sus películas, también en su primer corto, Maras (2019) y ha demostrado hasta ahora que esa inquietud es compatible con llegar a un público masivo.

Adú entrelaza las historias de dos niños que tratan de llegar de África a Europa, un activista (Luis Tosar) y su hija (Anna Castillo) que no muy lejos de ahí tienen problemas para entenderse entre ellos y un guardia civil (Álvaro Cervantes), carcomido por las dudas en su trabajo en la valla de Melilla. 

Esta historia sobre inmigración, que el público ha respaldado masivamente en las salas -se estrenó antes de la pandemia- ha obtenido también los premios de mejor sonido, dirección de producción.

La gala ha estado marcada por la ausencia de los nominados, que han recibido sus galardones alejados del Teatro del Soho Caixabank de Málaga.

El Goya de Adam Nourou «abre caminos»

Salvador Calvo se ha alegrado «muchísimo» de que uno de los protagonistas de su película Adam Nourou se haya convertido en el primer actor negro en conseguir un Goya, ya que «les abre muchos caminos a todos».

Nourou era el único protagonista mayor de edad que podía ganarlo, ya que las normas de la Academia impiden competir a los menores, como su compañero Moustapha Oumarou (Adú), por lo que Calvo ha manifestado que ese Goya reconoce también el trabajo de los chavales más pequeños.

Nourou, de 18 años, es el primer actor negro en conseguir el Goya, si bien Santiago Zannou, director de origen guineano lo logró por El truco del manco (2008), al igual que su hermano Woulfrank Zannou, por la música original de aquella cinta.

Las 13 nominaciones de Adú tuvieron al director en vilo toda la noche, en una gala tan especial y tan «emocionante», ha dicho en unas declaraciones tras recibir el Goya en una conexión online con la prensa, porque «todo el rato había alguien de nuestra película».

Las normas de la Academia impiden a los menores de edad participar como candidatos al Goya, una regla que se hizo efectiva tras ganar los premios los niños Francesc Colomer y Marina Comas como actores revelación por la película Pa negre (2011).