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Extremoduro dice que "lo más sensato" es que sus fans devuelvan las entradas por desencuentros con la promotora

Extremoduro, en su rueda de prensa. EP

La guerra está servida entre Extremoduro y Live Nation, la empresa promotora que gestiona su calendario de conciertos. Y es que, debido a la situación sanitaria su última gira tuvo que ser pospuesta como la de la mayoría de músicos un año hasta 2021, fechas que de nuevo han tenido que ser aplazadas hasta el año que viene a causa de las restricciones que todavía marcan las actividades de este tipo en España.

Hasta aquí conformidad casi absoluta por ambas partes. Sin embargo los problemas parecen llegar, según publicaba Robe, el propio líder de la banda, porque desde Live Nation «están obstinados en poner fechas para 2022», algo que personalmente no considera oportuno: «Yo ya les trasladé mi decisión de no poner nuevas fechas hasta no tener la seguridad de poder llevarlas a cabo. No puedo volver a comprometerme mientras dure la pandemia y confiar, en contra de la opinión de muchos expertos, en que el año que viene se pueda llevar a cabo la gira de Extremoduro», explicaba en un comunicado.

«Dicen en la empresa promotora y en algunos medios de comunicación que la gira de Extremoduro está en mis manos. No os lo creáis, es mentira.
Para los religiosos, está en manos de Dios, y para los ateos, en manos de la ciencia. A día de hoy, nadie puede asegurar, con la más mínima certeza, que los conciertos se vayan a poder hacer en 2022 por mucho que yo firme en un papel».

En este sentido, Robe ha admitido a sus seguidores que no les puede «animar» a que «conservéis las entradas»: «Yo no sé qué va a pasar con la crisis económica que sin duda acarreará esta crisis sanitaria, ni siquiera si la gira finalmente podrá hacerse», decía a la vez que explicaba que para él «lo más sensato» es tener en cuenta el plazo de 21 días que ha abierto la empresa promotora para pedir la devolución del dinero. «Si cuando todo esto acabe, la gira sigue teniendo algún sentido, podrá reprogramarse y entonces podréis volver a comprar las entradas», finalizaba.

«Hay que adaptarse a la situación actual y trabajar en proyectos que sean posibles, haciendo conciertos que cumplan la normativa de cada momento (…) No podemos seguir lamentándonos por lo que pudo ser y no fue. Nuestra obligación y nuestro derecho es mirar hacia delante, adaptarnos y vivir. Y ser felices».

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