(I-D) Mar Abad, Mario Tascón y Ricardo Llavador, miembros de Generación 21. Prodigioso Volcán

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'Diapositivismo': el "movimiento artístico" que reivindica el Power Point

La Generación del 21, creadores del movimiento, considera al programa como "denostado" y pide crear arte por medio de las diapositivas

André Breton ya demostró con el surrealismo que toda vanguardia necesita un listado de preceptos a los que adherirse, como el calor al asfalto madrileño a mediados de agosto. Rodeados de «provocación» y coronados con un aura de «posmodernismo», la Generación del 21 -grupo formado por Mario Tascón, Mar Abad y Ricardo Llavador- ha aunado sus ideas para dar voz a un programa que consideran «denostado»: el Power Point y sus sucedáneos hermanos de presentaciones digitales.

«La vida es lo que pasa entre slide y slide. El PPT es el mensaje. Cada individuo es dueño de la presentación de su vida, y como tal, puede cambiar de plantilla si se lo propone. La realidad está pixelada. Porque sea malo no tiene por qué ser aburrido. Las diapositivas son las formas de arte más populares del siglo XXI. Las diapos son el arte pop del siglo XXI. Las diapositivas son las cajas de lápices de colores de los ordenadores».

El manifiesto del ‘Diapositivismo’, movimiento creado por la Generación del 21.

«Había un punto de provocación que nos ponía bastante», indica Ricardo Llavador a El Independiente. Bajo el grito de ‘viva el diapositivismo‘, sus creadores buscaron «tocar un poquito la fibra de la gente» para vislumbrar sus reacciones: «vamos a hacer arte y vamos a llamarlo movimiento artístico», afirma Llavador. Bajo ese punto de desafío, las inquietudes de este grupo nacieron «de conversaciones» y de un nexo en común: el Power Point.

«Son programas de presentaciones tremendamente populares que usan desde los niños del colegio hasta los consejeros delegados de las empresas top del Ibex», explica Mario Tascón a este medio. Además de intentar otorgar a este tipo de herramientas un mayor prestigio, el ideario común tras el ‘diapositivismo’ es intentar ir más allá de su empleo para simples y aburridas presentaciones: «¿Por qué no podemos estirar esto al arte, a la diversión y por otros caminos que no sean solo presentar los datos de cierre o resultados?», reitera Tascón.

«Son programas de presentaciones tremendamente populares que usan desde los niños del colegio hasta los consejeros delegados de las empresas top del Ibex».

(I-D) Mar Abad, Mario Tascón y Ricardo Llavador en Malasaña.

«El Power Point siempre ha tenido mala fama de aburrido, de gris, pero nosotros no lo veíamos así», apunta Mar Abad. La Generación del 21 busca, así, dotar de «belleza» a un conjunto de programas que, aunque renegados a un segundo plano, «otorgan muchísimas posibilidades, también incluso a personas que no saben nada de diseño».

La presentación de tu vida

«No nos paga Microsoft», comenta entre risas Ricardo a raíz de la incesante promoción a uno de sus programas estrella en su ideario. La Generación del 21 nace como respuesta a la pandemia, una época de oscuridad y reniego en la que el soliloquio y la introspección se han convertido en las principales armas para sobrellevar el hastío social. Además de reivindicar el empleo del Power Point y derivados como si de un canvas se tratase, los pensadores y creadores del ‘diapositivismo’ consideran a dicho programa como «vanguardista»: «es el programa del futuro», afirma Mar. «Puedes hacer un Power Point aburrido, feo o descuidado, o puedes hacer una obra de arte», reiteran.

Puedes hacer un Power Point aburrido, feo y descuidado, o puedes hacer una obra de arte»

MAR ABAD, PENSADORA Y CREADORA

Los ‘diapositivistas’ consideran, además, que dichos programas tienen una tendencia que democratiza el arte, pues el Power Point y sus hermanos pequeños son herramientas que están al alcance de cualquiera y son tremendamente «populares»: «están relacionadas con la proliferación de la distribución del arte», explica Mario.

De sus inquietudes comunes nació el Primavera Slide, el primer festival dedicado a las presentaciones y que contó con una retransmisión virtual. «El espíritu del Primavera Slide era hacer una presentación pero que no fuese el uso típico del Power Point», afirma Mar. «Claro, ahí lo primero que no te esperas es un festival», le replica Ricardo entre risas. El nombre nace como respuesta a un Primavera Sound que canceló su edición pandémica: «Los que no puedan ir al Primavera Sound, que vengan al Primavera Slide«, comenta irónica Mar. Los tres compañeros detrás del proyecto consideran que su primer evento entre PPTs ha conseguido cifras muy buenas para tratarse de «la primera edición de algo tan friki».

«Hay una reticencia absoluta para todo lo nuevo. Si parece que cualquiera lo puede hacer, a la gente no le gusta».

NFT-ando

La Generación del 21 considera que el nuevo mercado artístico, en el que modelos como el NFT han comenzado a proliferar, abren nuevas puertas a idearios como el suyo. «Es otro elemento más de este ecosistema», indica Mario Tascón. «Puede haber presentaciones en NFT, pero no creo que el movimiento diapositivista en sí mismo se beneficie o no», indica.

Los tres compañeros consideran que, además de mirar por encima del hombro al Power Point, todos los formatos digitales asociados al arte están denostados por no contar con una versión tangible que se pueda exponer entre marcos en un salón de altos techos que es visitado diariamente por cientos de personas. «Como es digital, ya no vale», ironiza Ricardo Llavador. «Al final en un libro también tienes a El Bosco», añade. «Hay una reticencia absoluta para todo lo nuevo. Si parece que cualquiera lo puede hacer, a la gente no le gusta», espeta.

Entre la realidad y la ficción, la Generación del 21 encuentra su corriente vital: «Hay un punto posmoderno de reírse de la realidad», indica Ricardo. «Es un poco arriesgado salir en defensa del Power Point, de hecho ha sido una sorpresa la aceptación», explica Mar. «Hay que atreverse un poco, aunque sea para defender algo que tiene mala imagen», concluyen.

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