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Muere a los 61 años la escritora Almudena Grandes

La escritora Almudena Grandes durante la presentación de 'La herida perpetua'

La escritora Almudena Grandes durante la presentación de 'La herida perpetua' EP

Almudena Grandes ha muerto en Madrid a la edad de 61 años tras una larga enfermedad. La escritora, mujer del también escritor Luis García Montero, reveló el pasado mes de octubre que llevaba un año tratándose contra el cáncer.

“Tal vez reaparezca con pelo, quizás sin pelo, con una melena rizada o con el peinado de mi querida Josefina Báquer, como la llamaba mi abuela. Pero prometo solemnemente que volveré a sentarme en una caseta para firmar ejemplares y mirar a los ojos de mis lectores, de mis lectoras», aseguró en la misma columna en la que confesaba su enfermedad.

Novelista, columnista y considera “la conciencia literaria” de su generación publicó su primera novela en 1989 y desde entonces nunca dejó de escribir.

Aquella primera novela fue de clara línea erótica, Las edades de Lulú, y consiguió el Premio la sonrisa Vertical. A los dos años, en 1991, publicó Te llamaré Viernes y en 1994 Malena es un nombre de tango, que tras un gran éxito fue llevada al cine por Gerardo Herrero.

Además, comenzó a escribir columnas de opinión en el diario El País donde ha permanecido como columna principal hasta sus últimos días. También ha formado parte de la Cadena Ser como tertuliana posicionándose siempre en una ideología de izquierdas.

Hace tres años, en 2018 obtuvo el Premio Nacional de Narrativa 2018 por ‘Los pacientes del doctor García’.

Grandes siempre ha tomado la libertad como nexo de sus ideas, ha sido referente de varias generaciones, promotora de las mismas y firme defensora de la palabra.

“Mis lectores son mi libertad, mientras ellos estén ahí, seguiré escribiendo los libros que creo que tengo que escribir en lugar de los libros que otros creen que tengo que escribir”, aseguraba, sabiendo que mientras fuese leída disponía de las armas necesarias para contar lo que ella quisiera y no bajo imposiciones editoriales o políticas. Aunque siempre reafirmó que el gran porqué de su literaratura era la emoción propia y nunca la ajena.

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