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Corinna Larsen prepara película y libro sobre su vida: que tiemble Juan Carlos

Juan Carlos I y Corinna zu Sayn-Wittgenstein

Juan Carlos I y Corinna zu Sayn-Wittgenstein. EFE

Fue en Eaton Square, en el barrio de Belgravia, una de las zonas más pijas de Londres. Eran las doce del mediodía del 7 de febrero del 2022. Corinna Larsen, antes conocida como Corinna Sayn-Wittgenstein y, sobre todo, como «la amiga entrañable» de Juan Carlos, o más bien la ex-amiga, salió de una imponente mansión de fachada blanca y estilo victoriano, con pórtico y columnas, seguida por un par de técnicos portando cámaras. Vestía un abrigo negro, pantalones estrechos, zapatillas de deporte y un bolso de Chanel. El típico outfit que en lenguaje de los millonarios se conoce como informal pero arreglada. De sport, vaya.

De tal guisa, Corinna salió del edificio, bajó un escalón, dio un par de pasos y se subió en un Range Rover que la estaba esperando (con chófer, se supone, claro). Al cabo de unos segundos, se bajó, volvió al interior de la mansión y salió una vez más. Todo bajo la atenta mirada de las cámaras. Y también de alguien de Vanitatis, quien publicó rápidamente el contenido de la exclusiva.

Rápidamente se procedieron a dar las averiguaciones pertinentes y se destapó que Corinna está preparando un vídeo sobre su vida y, ¡oh, sorpresa!, también un libro. No sabemos si es un biopic para Netflix, o un documental o una serie al estilo The Crown, pero es casi seguro que Juan Carlos podría tener un protagonismo especial, aunque no necesariamente para bien. Las relaciones entre ellos, ya rotas a nivel sentimental desde hace tiempo, no pasan tampoco su mejor momento en cuanto a amistad se refiere. Lo «entrañable» e «íntimo» del pasado ha dejado paso a luchas en los juzgados.

Hace pocos meses, la fiscalía suiza cerró la investigación sobre la donación de Juan Carlos a Corinna Larsen, pero aún hay otro tema pendiente ante los tribunales. Corinna presentó en junio del 2021 una demanda en Londres contra el emérito por presunto acoso desde el 2012 hasta el presente, tanto por parte de él directamente o a través de «agentes» a su servicio. El juez Matthew Nicklin, de la corte del Tribunal Superior londinense, tiene que dictaminar ahora si puede juzgarlo: los abogados de Corinna alegan que sí, puesto que ya no es jefe del Estado (abdicó en junio de 2014) y, por tanto, no goza de inmunidad; sin embargo, Daniel Bethlehem, abogado de Juan Carlos, se defiende argumentado que las cortes inglesas no tienen jurisdicción sobre la demanda ya que el emérito aún goza de inmunidad en virtud de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.

Sea como fuera, las idas y las venidas de Corinna a los juzgados y las entrevistas que ha concedido nos han servido para aclarar fechas: según los abogados de ella, Corinna y Juan Carlos comenzaron su relación romántica en el 2004, pero ésta se acabó en el 2009, supuestamente tras infidelidades de él. Ambos, sin embargo, habrían mantenido una relación de amistad varios años más y, en el 2012, presuntamente Juan Carlos le podría haber hecho una donación de 65 millones de euros. Ese año, según la versión de ella, él hubiera querido retomar la relación sentimental pero ella se hubiera negado.

Con todo ello, desde luego, hay material de sobra para una película o documental, ya no digamos para un libro. Pero la pregunta es: ¿por qué ahora? Hace ya muchos años que circula el rumor de que Corinna Larsen (lo de Sayn-Wittgenstein es por un ex-marido y la familia de él le ha pedido que deje de usar el apellido), quiere expresarse por escrito. En el año 2015, la periodista Paloma García Pelayo ya avanzó que podría haber un proyecto de memorias en marcha con una editorial española, pero la iniciativa se debió quedar en el cajón, si es que alguna vez se materializó, y nunca salió a la luz.

Corinna, no obstante, no se ha quedado callada y ha hablado en repetidas ocasiones sobre su relación con el rey emérito a revistas como Paris Match y a algún medio español. Incluso ha publicado fotos de él en privado, en Navidades o preparando una barbacoa. Sin embargo, puede que todavía guarde varios ases en la manga y, sobre todo, debe presuntamente custodiar fotos que, si salen a la luz, devuelvan el tema de su relación con el emérito a las portadas.

Está por ver en qué queda todo, pero desde luego todo parece indicar que tenemos Corinna aún para rato.

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