Tendencias

'Maquetos', la historia íntima de Rosa Díez sobre "cómo el racismo del PNV" convirtió a su familia en "malos vascos"

Diseño de Rosa Díez con su nuevo libro, 'Maquetos'

Diseño de Rosa Díez con su nuevo libro, 'Maquetos' Carmen Vivas

“Quien sabe sentir, sabe decir”, decía Cervantes. Y Rosa Díez (Vizcaya, 1952-confundadora de UPyD) sintió lo suficiente para transformar las memorias de su familia en un fragmento de la historia española contado en 238 páginas, y lo hace “sin lloriqueos”. Para sus padres, para sus hijos y para sus nietos, pero también para que todos los españoles conozcan la verdadera historia de cómo los hijos de los exiliados por la dictadura se convirtieron en «malos vascos para el nacionalismo, malos españoles para la dictadura y buenos candidatos para el terrorismo nacionalista», de cómo surgieron los maquetos.

Acudió de amarillo a la Asociación de Prensa de Madrid ayer, porque el amarillo representa esa positividad de la que presume siempre ella. Lo hizo acompañada de su amigo y escritor Andrés Trapiello y ahí se desengranó para contar la historia, no de su libro, sino de sus antepasados. Una historia desconocida para muchos españoles que cuenta la «parte racista del PNV» por considerarse una «raza superior«. No se había escrito antes sobre esta denominación despectiva para emigrantes del País Vasco -maquetos-, porque escribir sobre ellos obligaba a escribir sobre el lado oscuro del PNV y eso no estaba entre las querencias políticas.

'Maquetos', segundo libro de Rosa Díez
‘Maquetos’, segundo libro de Rosa Díez

“La niña nació en una habitación ‘con derecho a cocina’ que sus padres tenían alquilada en un pequeño pueblo cerca de Bilbao y que era propiedad de tres mujeres -abuela, madre e hija-, oriundas de un pueblo de Santander. Ella era el tercer vástago de una joven pareja que llegó al País Vasco expulsada de su tierra como consecuencia de la guerra civil. Hasta que no se hizo mayor, la niña no comprendió que sus padres pertenecían al bando de los que perdieron la guerra”. Este es solo el principio del libro, pero también de un nacionalismo oculto hasta la muerte de Franco: «Durante la dictadura franquista no había apenas nacionalistas, o lo disimulaban muy bien. En mi pueblo había 3 disidentes: mi padre, socialista, un amigo comunista y otro nacionalista».

A su derecha, Trapiello, que colma de halagos a su compañera. Él hace referencia a su libro Madrid. Expresa que en el País Vasco son maquetos, en Cataluña charnegos, y en Madrid, a todos los que vienen de fuera se les llama ‘madrileños’. “ Y esa es la diferencia”. También cuenta cómo la España cervantina pasó a la España del desarrollo, y se explica, “los primeros nombres que aparecen en el libro de Rosa son Heraclio, Secundina… Esto en España dejó de existir hace 50 años, y es lo que da el tono local del libro”. “De la España medieval en costumbres, vestimentas, cainismos, se pasó a la España del franquismo más atenuado. Con la llegada en 1959 del Plan de Estabilización, España cambia por completo”.

La fascinación del lehendakari por Hitler

Se cree que el término ‘maketo’ y todos sus derivados -maketófilo, amigo de los maquetos o Maketania, referido a España- fue creado por Sabino Arana con un empleo masivo, intensivo y obsesivo para marcar el nacionalismo vasco de hace 125 años. Pero Rosa cree que todo viene de la fascinación del partido nacionalista por Hitler. «Ellos se consideraban de una raza superior», insiste, y hace referencia a unos manuscritos que ni siquiera se encuentran en España, relacionados con el lehendakari «de prestigio» José Antonio Aguirre, donde explican la admiración de este por el führer, lo «buenísimo que era que triunfara en la guerra» y «las alabanzas que escribía la dirección del PNV de Hitler». Ese nacionalismo, creó al mismo tiempo un «prestigio de superioridad moral de los que perdieron la guerra». «La gente confundió la oposición a Franco con la verdadera democracia. Se pensaba que todos eran demócratas» y se pregunta que por qué el PNV no reclama a Estados Unidos esos manuscritos, evidenciando el comentado asombro fascista por los nacionalistas vascos.

ETA está viva porque hay 379 crímenes sin juzgar

«El nacionalismo es una religión y todo nacionalismo es un lastre para la humanidad» y en ese inciso hace referencia a ETA: «ETA está viva, no solo porque su ideología nunca haya sido condenada por sus sucesores, está viva porque hay 379 crímenes sin juzgar, y ese es el testimonio vivo. Es la batalla de la civilización, no la batalla contra el nacionalismo».

Pero quiere centrarse en el libro, y la narración de una lucha por superarse, porque no se repita la historia. Más que sus memorias, son las de sus padres y su interés porque sus descendientes tuvieran siempre el «espíritu abierto», mantener las mismas ganas de conocer, la curiosidad. «No es que les gustara el modelo republicano, sino que les gustaba la legalidad, nos decía ‘no sois más que nadie, pero tampoco menos que nadie'».

Luchadora, por su padre y por su madre. De ellos aprendió a salir del armario, a pintarse las manos de blanco y no callarse. Y eso ha hecho efecto en sus hijos, cuenta con orgullo.

Más allá de los acontecimientos políticos en los que se enmarca el relato y de los hechos que acaecieron en esos años, Rosa Díez transmite con emoción el dolor por la doble injusticia que padecieron muchos miles de compatriotas a los que, primero el franquismo, y el nacionalismo después, señalaron como extranjeros en su propio país.

«Maquetos es una historia escrita para que nadie olvide«, cuenta el prólogo del libro, pero Díez hace su propia edición y especifica «para que la conozcan y que nadie olvide». Esta es una historia –prosigue Díez– que surge de la necesidad de contar la verdad, de recordar lo que pasó y por qué pasó y qué hizo cada cual en cada uno de esos momentos que hoy consideramos históricos. Una historia de buena gente, de buenos vascos, de buenos españoles a los que los vascos malos persiguieron y llamaron maquetos.

Te puede interesar

Comentar ()