En televisión hay de vez en cuando series que no esperas que se conviertan en fenómenos de culto de la noche a la mañana. Pasó con Chernobyl, una producción adictiva pero en absoluto pensado para arrasar entre las masas, y está pasando en varios países con The Newsreader, sobre todo en su Australia natal, en donde está siendo todo un referente y en donde la crítica ya la ha catalogado como la mejor serie del 2021.

Pero si lo piensas bien, ésta última tiene todo para triunfar: un elenco de actores y actrices de primera, un guión sin fisuras y una dirección magistral. La serie engancha desde la primera escena, donde ya se intuye el ritmo trepidante que nos espera: las cámaras nos transportan a una emisora de televisión de los ochenta y nos presentan todos los nervios y adrenalina de los minutos previos a una emisión en directo. La estética ochentera –con cintas de cassette, cámaras Betacam, hombreras imposibles y mucha laca en el pelo– hace el resto.

The Newsreader, la nueva serie de Cosmo y Filmin
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The Newsreader nos traslada a ese mundo de la televisión alrededor de 1986 de la mano de dos protagonistas principales: Dale Jennings (Sam Reid), un aspirante a presentador de noticias de la noche, y la presentadora, Helen Norville (Anna Torv), una estrella mediática, presentadora del telediario más exitoso de la cadena junto a Geoff Walters (Robert Taylor), una mujer algo egoísta, distante y profesional que, sin embargo, tiene un carisma descomunal y una personalidad más rica en matices de lo que deja entrever en pantalla (por no hablar de su indudable glamour). Entre ellos se gesta una tensa dinámica que funciona a la perfección en la serie: los dos representan la ambición, pero uno se queda en aspiración y la otra personifica el triunfo. Ninguno es particularmente agradable y no esconde sus ganas de trepar profesionalmente, pero resultan lo suficientemente simpáticos como para conquistar al espectador. Su relación, por supuesto, evoluciona en el tiempo, y de un odio visceral al principio, con muchas envidias de por medio, se pasa a algo más complejo, una mezcla entre amistad, pasión y deseo. Si se llega a consumar o no es una de las preguntas que plantea inteligentemente la serie que deja en vilo al espectador.

Lo mejor, sin duda, son las interpretaciones, sobre todo la de ella: Anna Torve, a quien ya habíamos visto en Fringe y Midhunter, simplemente brilla y le da el toque preciso entre ambición despiadada y fragilidad interior, entre frialdad e inseguridad. A pesar de que en pantalla luzca como una gran estrella, su vida privada es un desastre: es una persona que necesita ser el centro de atención, que todos la adoren, admiren, obedezcan y respeten, pero debajo de esa fachada impertérrita late una mujer con una autoestima por los suelos y que necesita pastillas para controlar la ansiedad. Helen ha pasado muchos años siendo desdeñada simplemente como una cara bonita y muy pocos la toman en serio a nivel profesional, pero ella está dispuesta a demostrar que es una periodista con mayúsculas y, tras años cubriendo historias de poca importancia, decide centrarse en temas de mucho más peso.

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Pero no será fácil: detrás de las cámaras, las prácticas de la cadena son de una toxicidad irrespirable y hay bullying prácticamente a diario. El sexismo es tan obvio, directo y tolerado que da ganas de vomitar. La propia Helen ha de luchar continuamente por hacerse valer en un ambiente hipercompetitivo y dominado por hombres.

Además, su jefe, Lindsay Cunningham (William McInnes), representa muy bien al tipo de superior que no duda en chillar, menospreciar y humillar a cualquier subordinado. También se insinúa sexualmente a varias trabajadoras, incluso visita una noche a Helen en su casa.

La directora de The Newsreader, Emma Freeman, ha sabido meter los suficientes elementos como para que parezca una serie actual, pero manteniendo siempre intacta la época ochentera en que está basada la serie. Aunque los temas de los que habla el telediario están muy centrados en Australia y la gran mayoría no sonarán en absoluto, también hay una retahíla de eventos que sacudieron al mundo: la explosión del Challenger, la matanza de Russell Street y, sobre todo, la catástrofe de Chernobyl y la aparición del SIDA.

La serie se podrá ver en COSMO a partir del jueves 10 de marzo a las 22 horas.