Enfrentarse a la frustración. Esa fue la razón por la que Lorena decidió hacer caso omiso a la no convocatoria de su hijo en su equipo de Fútbol Base, en el que iba a ser el partido del año. «Sería muy sencillo escribir a su entrenador y contarle lo afectado que está. Pedirle por favor que si alguien se da de baja, le convoque al menos como suplente de suplente. Que lo saque aunque sea 5 minutos al campo. Solucionar este problema es muy muy fácil, pero he decidido no hacerlo. Me parece más importante que aprenda a enfrentarse a la frustración ahora, preparándose para el día que no tenga la nota de corte para la universidad, la chica que le gusta le dé calabazas, no pase el proceso de selección que tanto se haya currado o promocionen a su compañero de trabajo y no a él», escribía en sus redes sociales.

«Pasamos tanto tiempo preparándoles para triunfar en la vida que a veces se nos olvida que es igualmente importante prepararles para el fracaso, que es el otro lado de la misma moneda», continua.

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