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El largo camino a la final de la Champions: dónde comer de Madrid a París

Torre Eiffel en París (Francia)

Torre Eiffel en París (Francia)

Noventa minutos separan al Real Madrid de la gloria en París. Los blancos se han aferrado a la heroica como antídoto a las dentelladas recibidas por franceses e ingleses en octavos, cuartos y semifinales, y lucharán por hacerse con el cetro europeo por decimocuarta vez en su historia. Se trata de una final imprevista en dos aspectos: nadie contaba con el Real Madrid, y de no haberse producido la invasión de Rusia en Ucrania se jugaría en San Petersburgo. La ilusión entre los madridistas después ganar con antelación La Liga y del estallido de euforia tras la remontada contra el Manchester City de Guardiola vaticina un desplazamiento masivo de la afición a la capital francesa. Con el precio de los vuelos disparado, la vía por carretera gana adeptos. Y más si este viaje para el recuerdo está acompañado de un itinerario gastronómico a la altura de la ocasión.

La ruta en automóvil Madrid – Paris ronda los 1.300 kilómetros, unas 12 horas y media de viaje. El trayecto más rápido y cómodo, con sólo 25 kilómetros fuera de autovía, consta de 1.267 kilómetros y un coste en peajes de 93,9€. El recorrido cruza de centro a norte la península ibérica, pasando por Castilla y León y País Vasco, para asomarse a la frontera con Francia por la Aquitania, hacer noche junto a Burdeos y reemprender la marcha hasta París, no sin antes disfrutar de la cocina tradicional.

Huevos con morcilla de Burgos del restaurante Landa
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Un clásico en la travesía que une Madrid y San Sebastián es Landa (Carretera Madrid-Irún, km 235. Tfno: 947 25 77 77), mítico restaurante que comenzó en 1959 como una casa de comidas en la carretera de Burgos y que ahora cuenta con su propio hotel. Un alto en el camino indispensable para disfrutar en el bar la morcilla de Burgos y en el comedor el cordero en un lujoso y emblemático entorno.

Dentro de Burgos, si la parada es más sosegada, está Casa Avelino (Calle del Emperador 58. Tfno: 947 20 61 92). Para un almuerzo o cena más reposado: las alubias de Ibeas, el revuelto de pisto, los guisos de pollo de corral o de rabo de toro. Y de postre, un clásico el flan al caramelo, con nata por supuesto. De los vinos de la Ribera, se sobreentiende la recomendación. 

La siguiente parada, poco más de dos horas después – tal y como se recomienda – será en Asador Mari (Bo. Olaberria, 49, Irún. Tfno: 943 12 47 99). Se trata de una parrilla vasca, llevada por la familia Bereciartua propietaria de Portuetxe (San Sebastián), ubicado en un caserío del s. XVI en el que apenas nos desviaremos de la ruta. Si se trata de una parada más larga en San Sebastián, y un poco alejado de la masificación del casco viejo, en el barrio del Antiguo -aparcamiento mucho más fácil- se esconde el Mesón Lugaritz (avenida de Tolosa, 79), con Toñín como tabernero en jefe. La barra es cumbre, pero para asegurar es mejor llamar, sobre todo si se llega con el stress del viaje: 943 21 85 03. El picoteo es extraordinario: de los txipis al queso, de las anchoas a las albóndigas, de las sardinas a los callos. Cumbre los postres, y el café para recuperar. 

Las 13 horas de trayecto entre Madrid y París invitan a los viajeros a echar el freno de mano y hacer noche. Después de 700 kilómetros y a la altura de Burdeos, una gran opción es Hôtel & Restaurant Le Saint-James (3 Pl. Camille Hostein, Bouliac. Tfno: +33 (0)5 57997 06 00).

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Hôtel & Restaurant Le Saint-James

Con una restaurante con una Estrella Michelin, es un lugar idóneo para degustar una cocina de altísima calidad arraigada a la región y centrada en los buenos productos de la despensa aquitana acompañados de los vinos de la tierra. «El chef escenifica una cocina rica en sabores, basada en los productos de la zona y del mercado, sublimada por los vinos de la notable bodega y la vista panorámica de Burdeos», señala su metre Yann Potet. Todo esto enmarcado en un hotel diseñado por el famoso arquitecto Jean Nouvel y que se ubica en medio de un jardín con aromas de limoneros y rosas antiguas. Inspirados en los antiguos secaderos de tabaco, cuatro edificios unidos por una galería definen un espacio depurado y contemporáneo.

Después de reponer fuerzas, la última parada en este idílico camino a París será en Auberge du 12ème Siècle (1 Rue du Château, Saché. Tfno: + 33 (0) 247 268 877). La comida previa a la final se producirá a 307 km del destino. La opción esconde, además de un gran interés gastronómico, un aliciente cultural. Se trata de un castillo del siglo XII que albergaba un mesón donde el escritor Honoré de Balzac acudía hasta 1848, cuando se marchó de Saché. Es una de las recomendaciones de la Guía Michelin que destaca entre relación calidad y precio, con un menú desde 35€ donde los productos de la tierra, protagonistas de su cocina, le sirven para dar forma a apetitosos platos modernos.

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