Tendencias

Adiós al Caribe: cómo Argentina se ha hecho con el trono de la industria musical

Imagen de artistas argentinos que triunfan en España

(Por orden de izqda. a dcha.) María Becerra, Tiago PZK, Bizarrap, Nicki Nicole, Paulo Londra, Emilia Mernes, Lali Espósito, Duki, Nathy Peluso y Tiny Stoessel E.I.

La conexión entre Argentina y España debuta en el cine. La cinematografía argentina ha tenido vínculos con el mercado español a lo largo de la mayor parte de su historia. Para el cine argentino, el mercado español se constituye como su destino principal. Es por ello que los proyectos argentinos representan el 54% de las coproducciones latinoamericanas en España y el 22% del total. Argentina emerge como el principal socio de España en nueve ocasiones, el segundo en ocho y el tercero en un solo año en la dinámica cinematográfica. Y ahora, también en la industria musical, en la que los cantantes han explotado su talento hasta llegar a destronar al calor puertorriqueño.

En un país donde siempre ha brillado el rock por encima de cualquier género musical, los más jóvenes han conseguido abrirse hueco, combatiendo contra todo pronóstico, en el ámbito urbano. Precisamente el mes pasado se cumplían 40 años de la eclosión de artistas como Charly García, Luis Alberto Spinetta o Raúl Porchetto, una era marcada por la contradicción: entre el fervor patriótico y el pacifismo. Aquello no era rock «made in Argentina», era rock argentino a secas. Una new wave que llegó con la Guerra de las Malvinas bajo el brazo hasta consolidarse con Fito Páez y Andrés Calamaro en España, después de que Soda Estereo o Enanitos Verdes les allanaran el camino. Probablemente nos encontremos ante la segunda ola argentina en nuestro país. Ya ocurrió algo similar con el dancehall cuando hace una década Swan Fyahbwoy, Morodo o Jah Nattoh arrasaban con su música, aunque no de manera tan universal.

Todo se remonta a hace poco más de cinco años, donde una generación de jóvenes argentinos utilizaban el espejo como referente musical. De ahí, lo traspasaban a las plazas y a las batallas de gallos, donde explotaban su freestyle convirtiéndolas casi en una academia. Una nueva camada de artistas urbanos empezaba a formarse. Como espadas afiladas que recorren el mundo a golpe de éxito, con sus canciones han logrado sonar en todos los rincones. Al menos, de España.

Surgidos, en su mayoría, de ritmos como el trap o el rap han creado un movimiento irresistible que está llevando a su país a ser más reconocido que nunca.»Venían de decir cosas en las plazas, de transmitir una forma de vivir y sentir en la que toda una generación se identificó”, cuenta Fede Lauría, fundador y CEO de Lauria Entertaintment y el sello Dale Play y ‘cazador’ de Duki (Buenos Aires, 1996), uno de los cantantes más escuchados a nivel internacional, para el diario La Opinión A Coruña. «Había que armar un movimiento para poder pelear con los puertorriqueños y colombianos. Teníamos que hacerlo en bloque, con él solo no nos iba a alcanzar». Y así lo hicieron. Quizá no han logrado desbancar a las constantes del género urbano como Bad Bunny o Daddy Yankee, pero sí han conseguido alcanzarles y hasta placarles. Una de las más escuchadas y reconocibles es Nathy Peluso (Buenos Aires, 1995). La lujanense llegó a España para triunfar, eso lo tenía claro. La llamada «poeta callejera» emigró debido a la crisis económica que azotaba a Argentina en 2004 con un as bajo la manga: vender poemas improvisados a la gente que recorría las calles de Madrid.

Ser una abanderada del feminismo y sus letras honestas y ritmos trepidantes que rompen estereotipos la hicieron destacar. Y el «nasty girl, fantastic» que deletreó acompañado de las teclas del productor Bizarrap llevaron su música a las nubes. Y al número 1 de todas las plataformas streaming. Desde entonces no ha dejado de cosechar triunfos que quedarán marcados en su carrera, como el Disco de Oro que alcanzó con la canción mencionada.

El efecto Bizarrap (Buenos Aires, 1998) llega en 2019 con Bhavi, otro argentino. Aunque en 2018 ya se empezaba a dar a conocer con sus Freestyle Sessions, dando voz a cantantes de su país en una lista donde destacan Trueno, Sony y Kodigo, entre otros. Pero el legado de este productor quedará impregnado para siempre en nuestra memoria, no por su habilidad musical, sino por ser un «rey» en estrategia de marketing.

Carmen Pachecho hace una detallada descripción sobre la carrera de este compositor en su cuenta de Twitter. En el hilo explica cómo Bizarrap se forja su éxito a través de estas sesiones. Pero lo mejor y más interesante es saber cómo funcionan. Él se fija en un artista que le gusta, compone una base para él y le invita a su casa, que además es su estudio, para grabar. L-Gante, otro de los argentinos archiconocidos en la actualidad, explica en su cuenta de YouTube cómo es grabar una sesión con Bizarrap.

Como cuenta Carmen, desde que la sesión se graba hasta que se lanza pueden pasar años. Con ellas crea un hipe (expectación) absoluto que despierta la fijación de sus seguidores. Pero además, consigue impulsar la carrera de sus grabaciones. La penúltima fue la de Villano Antillano, quien contaba con unos 50 mil seguidores en Instagram antes de la grabación y pasó a 212 mil nada más publicarla.

Pero esto no es todo. Bizarrap ha cambiado las reglas del juego y eso no es un misterio. Le ha dado a la figura del productor musical una visibilidad que era muy poco común hasta ahora. Por lo general, en el género urbano se nombra al productor al final de las canciones. Y ni digamos en el resto de ritmos, que apenas se les nombra. Aquí, es un artista más, y ha generado tanto interés que incluso artistas de la talla de René (Calle 13) o Nicky Jam han querido tener la oportunidad de colaborar con él. Él forma parte de todas las sesiones en un segundo plano con detalles muy cuidados.

También es importante el orden de cada una. En 2020 saltó de la #22 a la #24 y desató todo tipo de especulaciones que resolvió en abril de este mismo año con su amigo Paulo Londra (session #23). Aquí el productor pidió más de 20 millones de comentarios para lanzarla y no tardó ni 24 horas en llegar a ello.

Además, este genio del marketing ha creado un álbum a través de una minicampaña, con sobres de cromos estilo Panini que son los que regala a Broncano en dos de las entrevistas que ha hecho. Y con ello y sus sesiones consiguió que streamers reaccionaran a su música en Twitch sin problemas de copyright.

La fama de los argentinos en España también se ha visto potenciada por esas reacciones -las más populares son las de Ibai– y por la multitud de invitados del país que han acudido a La Resistencia en los últimos meses. Entre ellos, Nicki Nicole, Tiny, Trueno, Tiago PZK, Emilia Mernes o Cazzu.

Que Argentina está pisando fuerte no cabe duda. Diez canciones de estos argentinos se posicionan en los primeros lugares de la lista ‘Top 50: España’ de Spotify en estos momentos. Han conseguido crear una comunidad, un fanbase urbano, que les ha sacado del mate y los inviernos en Bariloche para empezar a recorrer todo el mundo.

Duki ha hecho tres sold out de cuatro funciones en el Estadio Vélez en el que cantará el próximo noviembre, el cual tiene una ocupación de más de 40.000 espectadores. María Becerra (Buenos Aires, 2000) ha logrado posicionarse durante semanas en el número uno de las listas de éxitos, debutando con High -canción que triunfó en España- hasta perturbar las discotecas con Qué más pues -colaboración con J Balvin-. Ella misma confiesa en una entrevista para Molusco TV que este movimiento se debe a que «somos artistas únicos» y que siente que los artistas argentinos son muy queridos por la gente aunque no sabe porqué. «Y eso es tremendo» cuenta, recalcando que la gran mayoría son todos muy jóvenes. Y así es. La más mayor es Cazzu con casi 29 años (1993) y el más pequeño Trueno con 20 años (2002). Lo sorprendente es que todos se mueven entre edades muy jóvenes con apenas dos años de carrera, en algunos casos, topándose con la realidad de que a su edad ya están triunfando a nivel mundial.

Te puede interesar

Comentar ()