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Help! Música, accidentes y salud mental

Bob Dylan

Bob Dylan EP

La música tiene estas cosas. El mismo día en el que se celebra una efeméride clave en la cultura pop del mundo, el estreno mundial de la película Help!, un artista de los que llenan estadios, dice que para por su salud mental. Pues eso es noticia.

Muchos lo hemos hecho. Puedes llevar más de 30 años en la radio y una jornada electoral como Presidente de mesa con un recuento complicado y final en un hospital te hace replantearte hasta qué punto vale la pena sacrificar lo más valioso que tenemos: nuestra salud mental y nuestra capacidad para ser felices. Y paras. O te dedicas a otras cosas.

Qué curioso. También hoy se celebra (sí, celebra) otra efeméride relacionada. Tal día como hoy nada menos que Bob Dylan dijo que tuvo un accidente de tráfico conduciendo su reluciente Triumph y desapareció del mapa por sorpresa nada menos que un año.

O sea, ¿estamos relacionando la película clave para entender el fenómeno musical del siglo pasado con un accidente de tráfico y con un artista que es consecuente con su salud mental?

Pues sí. Veamos las conexiones.

Estaba nuestro ganador de un Premio Nobel, en una soleada mañana de viernes, por las montañas del norte del estado de Nueva York, cuando sufrió el accidente de motocicleta más analizado de la Historia de la Música. Los detalles han sido tan difíciles de descifrar como el significado de alguna de sus letras. Y mira que biógrafos, reporteros y dylanólogos han descubierto información, pero a veces contradictoria.

El sol le dio en los ojos. La moto resbaló. Salió volando. Conmoción cerebral. Según la versión oficial, salió rodando como una “rolling stone”.

Todo parece lógico. Pero quizá no nos falta salud mental si vemos extraño que cuando Dylan ha hablado sobre el accidente, lo hace en términos del tipo “Tuve un accidente de motocicleta y me hice daño, pero me recuperé”, como escribió en sus memorias. Y ya. Los pocos, poquísimos, testigos se han mantenido callados. Seguimos. Los informes iniciales eran incompletos. El titular, cuatro días después, del The New York Times decía escuetamente “Dylan herido en un percance de motocicleta” y se aseguraba que estaba bajo el cuidado de un médico. Pero, qué curioso, no hubo nunca un informe policial, y no hay registro oficial del accidente. Por supuesto, el médico que le atendió era un amigo de la familia.

Los verdaderos estudiosos del fenómeno están convencidos de que aquel parón salvó a Bob. Se había convertido en un símbolo. Estaba exhausto y, según algunos, había estado tomando grandes cantidades de anfetaminas mientras estaba de gira. O sea, que los verdaderos estudiosos de la Historia de la Música aseguran que Dylan se quitó de enmedio “por salud mental”, pero no podía reconocerlo en aquel verano del 66. Y lo celebran.

Shawn Mendes sí ha podido hacerlo claramente, en un momento en el que la salud mental está abriéndose camino entre los medios como un problema general de la sociedad. Lo típico, “estamos muy mal de la cabeza”.

También tal día como hoy, un año antes del supuesto accidente y certero parón de Dylan, nuestros fabulosos cuatro de Liverpool potenciaban su aparente locura estrenando una película que tomó el nombre de uno de sus grandes éxitos: Help!

Todos la conocemos. Fue, curiosamente, la primera canción de los Beatles con licencia para un anuncio de televisión estadounidense. Lincoln-Mercury pagó cien mil dólares de la época para poner la canción en un spot, pero finalmente se utilizó una versión grabada por personas similares con la ayuda de George Martin, su productor. Ese tema dio nombre a una película que iba a llamarse, a sugerencia mística de Ringo “ocho brazos para abrazarte”. Por Shiva, no por los que sumaban todos ellos.

La película no tiene demasiado sentido. ¿Una vez más, hablamos de salud mental? Para nada. Fue una juerga deliberada. Paul reconoció en alguna entrevista cómo les preguntaban a los guionistas cosas como «Nunca hemos estado en las Bahamas, ¿podríais escribir eso?» y “Nunca he estado esquiando. ¿Podemos tener una escena con esquí?”.

En este caso la “locura” la pusieron los diez mil (sí, diez mil) fans que se reunieron fuera del London Pavilion en el estreno, solamente para verles llegar con un Rolls-Royce negro. Cosas de la música.

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