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Mick Jagger cumple 79 años

Mick Jagger

Mick Jagger sothebys.com

Nacido como Michael Philip Jagger en Dartford, Kent, hoy cumple nada menos que 79 años, un genio de la música y de los negocios. 

Porque el primer artista en cotizar en bolsa, también ha sabido ser extraordinariamente inteligente y hasta ser actor. Uno que se interpreta a sí mismo cada vez que sube al escenario. Sencillamente por eso es capaz de dar siempre actuaciones únicas a su audiencia. No hay dos conciertos iguales. No tiene posturas ensayadas, deja fluir su energía y la contagia, pasen los años que pasen. 

Dicen los expertos en las artes escénicas que fue el primer artista en vestirse con ropa especial para actuar ante grandes multitudes. Por lo visto, en las bandas de los 60 y anteriores, el protocolo pedía vestir formales, o muy formales. Todos recordamos las galas de Elvis antes de convertirse en estrambótico, o las corbatas uniformadas que vistieron The Beatles. Precisamente el primer movimiento de este genio fue actuar “contra” ellos. Y eso que en la década de 1960, Jagger y Paul McCartney casi comenzaron juntos un sello discográfico. Para el genio, los cuatro de Liverpool representaban todo aquello que había que agitar a golpe de cadera y fashion marcadamente sexy. Ellos representaban la amabilidad, y él no quería ser el yerno ideal. Muy al contrario, no se cortó en escandalizar con su look andrógino, en conciertos como el de Hyde Park en 1969. 

Todo muy escandaloso, pero siempre se puso ropa cómoda para el escenario. Glamuroso, ceñido y sexy, pero cómodo y fácil de mover. Esa dualidad entre arte y espíritu práctico es lo que le ha valido su inmensa fortuna, no nos equivoquemos.

El mismo tipo descarado que le dió un buen meneo al Wanda Metropolitano hace pocas semanas, ahí estaba, en plena onda hippie, liderando la revolución desde el corazón de un Londres convulso culturalmente. Aquí apenas llegó la inspiración que ofrecía su actitud vital, pero se empeñaron en contagiar a la juventud patria todos aquellos que lo vivieron en una u otra forma.

Ya antes de los 70 tenían mucho éxito Rolling Stones. Tanto, que catorce hoteles de NYC no les admitían por el tumulto que se organizaba con sus fans, y también por el pequeño detalle de destruir las habitaciones en las que se hospedaban. Esos “cantos rodados” (mal traducidos) de piedras del camino, fueron dando tumbos junto a Jagger, sus vicios, sus éxitos y su actitud ante la vida. Porque bien se podría decir que el rock como forma de vida tiene en Jagger a uno de sus padres. El Padrino, más bien. Una vez más es necesario destacar su inteligencia a la hora de elegir a sus eternos compañeros de viaje. Keith Richards, su “classmate” de la Escuela Primaria Wentworth en los 50, siempre pudo tocar casi cualquier cosa, desde notas simples hasta riffs monolíticos. Ron Wood es puro ritmo, compró rápidamente la habilidad de Bill Wyman para tocar compulsivamente, y Charlie Watts tenía un gran oído para el jazz, algo que ofrecía a la banda el nivel que MJ quería para brillar aún más.

Al margen de su aportación a la música popular, como lo demuestra haber sido nombrado Caballero por la Reina de Inglaterra en 2003 por sus “servicios”, también ha contribuido bastante más que la mayoría de nosotros a poblar el planeta. Jagger tiene ocho hijos de cinco relaciones, el mayor nació en 1970 y el menor en 2016. Solamente se llevan 46 años de diferencia. 

Lejos de sus últimas aventuras, que las tiene, está un clásico que sigue sonando en sus conciertos: Brown Sugar de 1971, un gran tema dedicado a Marsha A. Hunt, su entonces amante.

Esos “morritos” ya no son de Mick. Son del Rock. John Pasche, el creador del logo con su boca, tenía 24 años en ese momento, y aceptó 50 libras como único pago para hacer Historia en la música contemporánea. Había que dejar por escrito y dibujado esa contribución.

Al margen de todo lo dicho, lo que nadie puede discutir es que su nombre siempre brillará junto a artistas como Bowie, Beatles o Freddie Mercury. Es así. Larga vida, aunque ya la tiene.

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