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La investigación que revela las maniobras de Israel para triunfar en Eurovisión: "Se han apropiado del festival"

El representante israelí en Eurovision 2026, Noam Bettan, este domingo durante la presentación del festival en Viena.
El representante israelí en Eurovision 2026, Noam Bettan, este domingo durante la presentación del festival en Viena. | Hannibal Hanschke / EPA / EFE

El Gobierno israelí ha convertido su participación en el festival de Eurovisión en una herramienta de influencia política y diplomática. Esto lo sabe todo el que haya seguido el festival en los últimos años. Pero una investigación publicada este lunes por The New York Times, en vísperas del debut de Israel en la primera semifinal del festival, ha puesto negro sobre blanco los aspectos más sutiles de su estrategia. El diario estadounidense sostiene que el Ejecutivo de Benjamin Netanyahu ha impulsado campañas de publicidad, presión diplomática y movilización del voto para reforzar la posición internacional de Israel desde el comienzo de la guerra de Gaza.

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La investigación, firmada por Mara Hvistendahl y Alex Marshall tras entrevistar a más de 50 personas y revisar documentos internos de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), describe una estrategia sostenida desde hace años y acelerada tras el inicio de la ofensiva israelí como respuesta a los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. El objetivo: convertir el festival en una herramienta de soft power en un momento de deterioro internacional de la imagen del país.

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“El Gobierno israelí se ha apropiado de Eurovisión”, resume Stefan Jon Hafstein, presidente del consejo de administración de la televisión pública islandesa, en declaraciones recogidas por el periódico. Islandia es uno de los países que, junto a España, Irlanda, Países Bajos y Eslovenia, no participan este año en el festival en protesta por la participación de Israel.

Eurovisión ha sido un espacio que, como los Juegos Olímpicos, ha estado históricamente ajeno a la política. En los últimos años ha quedado atrapado en una disputa diplomática y simbólica que amenaza la continuidad del modelo sobre el que se construyó el festival. Pese a todo, este martes 12 de mayo, Noam Bettan defenderá la canción "Michelle" en el escenario del Wiener Stadthalle de Viena. Y pasará, con toda seguridad, a la final del sábado 16 de mayo.

La campaña masiva de 2025

Según la investigación del Times, ministerios israelíes y embajadas europeas intervinieron directamente para evitar que varios países impulsaran la expulsión de Israel del concurso, después de que algunos plantearan boicotear el festival por la guerra de Gaza y por las sospechas sobre la limpieza del televoto.

La investigación sostiene además que el Gobierno israelí destinó al menos un millón de dólares a campañas vinculadas a Eurovisión. Parte de los fondos procedían de la oficina de hasbara, el aparato estatal encargado de la proyección internacional del relato israelí. La estrategia incluía anuncios segmentados en redes sociales, campañas digitales en varios idiomas y mensajes coordinados para animar a votar hasta el máximo permitido por usuario.

El artículo del Times amplía y documenta una estrategia que ya quedó parcialmente expuesta el año pasado. En 2025, una red de organizaciones próximas al sionismo político, grupos de presión, cuentas institucionales israelíes y asociaciones de la diáspora participaron activamente en la promoción de la candidatura de Yuval Raphael, representante israelí en Eurovisión 2025.

Raphael, superviviente del ataque de Hamás contra el festival Nova del 7 de octubre de 2023, obtuvo 297 de sus 357 puntos gracias al televoto. En países como España, Suecia, Bélgica, Suiza o Reino Unido recibió la máxima puntuación popular pese al fuerte deterioro de la imagen de Israel en la opinión pública europea desde el inicio de la guerra.

"¡Vota 20 veces!"

La campaña apelaba abiertamente al voto masivo. “¡Vota 20 veces!”, repetían mensajes difundidos por organizaciones como StandWithUs, una plataforma nacida en Estados Unidos y estrechamente alineada con la diplomacia israelí. El propio Netanyahu publicó mensajes animando a votar por la candidatura israelí mientras anunciaba nuevas operaciones militares sobre Gaza.

Uno de los nombres que emergieron ya entonces fue el de David Saranga, jefe de diplomacia digital del ministerio de Asuntos Exteriores israelí. Saranga reconoció años antes en medios israelíes la implicación directa de su departamento y de la red de embajadas en campañas para movilizar el voto eurovisivo en varios idiomas europeos.

La investigación del Times añade ahora que los esfuerzos diplomáticos fueron mucho más lejos de lo conocido hasta ahora. Según el diario, embajadas israelíes presionaron a televisiones públicas europeas y gobiernos para frenar los intentos de exclusión de Israel. Algunas, como la embajada en España, lo hacieron publicamente. En paralelo, la UER evitó abrir una investigación formal sobre el televoto pese a las reclamaciones internas de varios radiodifusores.

Israel vuelve a las andadas

Martin Green, director de Eurovisión, ha reconocido al Times que la campaña israelí fue “desproporcionada”, aunque negó que alterara el resultado final. Sin embargo, el análisis del diario estadounidense sostiene que, en algunos países, “habrían bastado unos cientos de personas votando repetidamente para alterar el resultado”.

Las advertencias no han frenado la estrategia israelí. En los últimos días, la UER ha enviado una advertencia formal a la televisión pública israelí KAN después de que comenzaran a circular vídeos promocionales en los que el representante israelí de este año, Noam Bettan, animaba en varios idiomas –incluido el español– a concentrar los diez votos permitidos por dispositivo exclusivamente en la candidatura israelí. Según confirmó Green a la televisión noruega TV2, la organización exigió la retirada inmediata de los vídeos por vulnerar las nuevas normas aprobadas tras la polémica del año pasado. La campaña reproduce prácticamente el mismo esquema desplegado en 2025 con Yuval Raphael, cuyo televoto masivo desencadenó las reclamaciones de RTVE y otras cadenas europeas.

A la espera de cómo se desarrolle la edición de este año, la crisis ha terminado por fracturar el festival con el boicot de cinco países. Según las actas citadas por el Times, la dirección de la UER evitó someter directamente a votación la continuidad de Israel en el festival. En su lugar, planteó una reforma técnica del televoto –reducir el número máximo de votos por espectador y limitar las campañas de promoción “desproporcionadas”– que, en la práctica, equivalía a aceptar la permanencia israelí sin obligar a las televisiones públicas a pronunciarse explícitamente sobre el asunto.

La fórmula buscaba esquivar el coste político que habría tenido una votación abierta en varios países europeos, donde las cadenas públicas afrontaban una fuerte presión social y parlamentaria por la guerra de Gaza. “Puede parecer bastante extraño”, ha admitido en declaraciones al Times la presidenta de la UER, Delphine Ernotte Cunci, antes de defender que era “la solución más democrática posible”. El mecanismo ha permitido que Israel siga en el concurso sin que ninguna televisión tuviera que asumir públicamente el respaldo a su continuidad.

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