No hay un festival como Bayreuth en el mundo. Cada año desde 1876 se representan en esta localidad bávara diez obras de Richard Wagner (1813-1883) en la Grüner Hügel (colina verde). El teatro concebido por el propio músico reúne las condiciones adecuadas para que las obras se escuchen en todo su esplendor. El antisemitismo del compositor alemán y la devoción de Adolf Hitler por Wagner han hecho que el Festival de Bayreuth siempre esté bajo la sombra del nacionalsocialismo. Los Wagner, que siguen ligados al festival, son una saga digna de serie de Netflix. Este año se va a representar por primera vez Rienzi, la ópera favorita de Hitler, pero con un tono de crítica al populismo. También dará un discurso el dirigente judío alemán Michael Friedmann.
Bayreuth es una ciudad alemana situada a las orillas del Meno, en Baviera. Cuenta con unos 75.000 habitantes. Wagner eligió esta ciudad, alejada de otros escenarios tradicionales. Cada verano recibe más de 60.000 visitantes en estas fechas. Son admiradores de Wagner, melómanos, o simplemente curiosos. Es una especie de santuario para los wagnerianos, y un lugar con reminiscencias sombrías para muchas víctimas del nazismo.
Wagner vivió en Bayreuth entre 1972 y 1882. Murió un año más tarde en Venecia. En Bayreuth se encuentra Wahnfried (combinación de locura y paz, en alemán), la villa donde residió el compositor y sus herederos. Fue financiada por el rey Luis II de Baviera. La mansión fue prácticamente destruida al final de la Segunda Guerra Mundial. Solo quedó en pie la fachada frontal. Desde 1976 alberga el Museo Richard Wagner.
Hay una sombra sobre Bayreuth, y siento la responsabilidad de aportar alguna claridad"
KATHARINA WAGNER, BISNIETA DEL COMPOSITOR Y DIRECTORA DEL FESTIVAL
Un aniversario con memoria
Este sábado arranca la 150ª edición del festival wagneriano con la obertura de Los maestros cantores de Núremberg y la Novena Sinfonía de Beethoven, que dirigió Richard Wagner en el teatro de Bayreuth en su 59 cumpleaños. Katharina Wagner, bisnieta del compositor, y directora del Festival desde 2015, es valiente en sus apuestas. También por primera vez se utilizarán proyecciones generadas por Inteligencia Artificial en un ciclo del Anillo, un experimento visual firmado por Marcus Lobbes y Nils Corte.
"Hay una sombra sobre Bayreuth, y siento la responsabilidad de aportar alguna claridad", dijo Katharina en 2009, cuando codirigía el evento con su medio hermana Eva Wagner-Pasquier. En esa línea, ha apoyado una propuesta renovadora de Rienzi, aunque su bisabuelo la excluyó del repertorio que debería representarse en Bayreuth. Es una de las primeras obras de Richard Wagner, de 1842.
Con la intervención de Michael Friedmann hubo revuelo porque en principio se había suspendido, en teoría por problemas de seguridad. Como se montó un escándalo, intervino Katharina Wagner y pidió públicamente disculpas. "Un aniversario solamente festivo sería para mi algo insoportable. Es importante recordar las cosas horribles con las que la historia del festival está fatalmente ligado", escribió Katharina Wagner en la carta a la que han tenido acceso los diarios Bild y Süddeutsche Zeitung.
Un evento cultural y político
A la inauguración este sábado acudirán el canciller federal, Friedrich Merz, y el ministro-presidente de Baviera, Markus Söder. Los dos intervendrán ante los invitados, al igual que Katharina Wagner. En su época en la cancillería, Angela Merkel rara vez se perdía esta cita musical.
En la primera edición del festival, en 1876, se estrenó El anillo del Nibelungo. A Bayreuth se desplazaron Luis II de Baviera, el káiser Guillermo I de Alemania, Pedro II de Brasil, junto a compositores y artistas como Franz Liszt (padre de la segunda esposa de Wagner, Cósima), Piotr Ilich Chaikovski, Friedrich Nietzsche o León Tolstói.
Richard Wagner concebía la ópera como "obra de arte total" (Gesamtkunstwerk). Por ello, quería controlar todos los elementos de la producción, desde la música, al texto, o la escenografía. La base de todo era el teatro en la Colina Verde (Grüner Hügel). Adaptó un diseño del arquitecto Gottfried Semper.
Sentarse en el teatro de Bayreuth es toda una experiencia. Las butacas son incómodas, y apenas hay sitio para las piernas. La sala está revestida de madera para potenciar su acústica. La orquesta permanece oculta en el foso y el escenario aparece intensamente iluminado. Los espectadores están a oscuras. Frente a la obra de Wagner.
El judío nunca ha tenido un arte propio, por lo tanto nunca una vida de contenido artístico"
RICHARD WAGNER
Wagner, un antisemita confeso
A pocos deja indiferente Richard Wagner. Por su obra musical, grandiosa para unos, excesiva para otros. Y por sus ideas. Es conocido su antisemitismo. En 1850, Wagner escribió un panfleto bajo seudónimo titulado Das Judenthum in der Musik (el judaísmo en la música).
En este texto niega a los judíos su propia identidad artística. "El judío nunca ha tenido un arte propio, por lo tanto nunca una vida de contenido artístico", escribió. A su juicio, son meros imitadores, aunque algunos lo hacen con éxito. Según Gottfried Wagner, bisnieto del compositor, hay una línea directa entre el escrito de Richard Wagner que lleva al Holocausto. Sin embargo, no está probado que Hitler conociera los escritos del músico.
Abogaba incluso por expulsar a los judíos de Alemania. Creía que eran un peligro los que lograban "asimilarse". Para Wagner, en el judaísmo estaba la causa del declive de la cultura y la política. Sin embargo, hubo judíos que apoyaron los proyectos de Richard Wagner, y él admiró a algunos como el poeta Heinrich Heine.
Los Wagner y Hitler
También se sabe que Wagner era el compositor favorito de Hitler, desde antes de llegar al poder en 1933. De hecho, a Hitler le gustaba acudir a Bayreuth. La última vez que lo hizo fue en 1940. El Führer s alojaba en Wahnfried. Admiraba la grandiosidad de la música de Wagner. La banda sonora del nazismo está firmada por Wagner. Los documentales de propaganda nazi recurrían a sus obras.
Cada año se interpretaba Los maestros cantores de Núremberg en la víspera del congreso del Partido Nacionalsocialista. Sin embargo, su ópera favorita era Rienzi, der Letzte der Tribunen (Rienzi, el último de los tribunos). Dura seis horas y a Wagner no le entusiasmaba.
Trata de la vida de Cola di Rienzi, notario papal reconvertido en líder político. En la Edad Media, tuvo éxito en derrotar a los nobles en Roma y dar el poder al pueblo. "Lo que atraía a Hitler de Rienzi era, naturalmente, la figura del hombre que asciende hasta alcanzar un enorme poder gracias a su carisma", explicaba Sven Friedrich, director del Museo Richard Wagner a Deutsche Welle.
No solo Wagner era antisemita. También su esposa, Cósima de Flavigny, hija de Listz, estaba obsesionada con los judíos. Su hija Eva se casó con el publicista inglés Houston Stewart Chamberlain, cuyos escritos nacionalistas apuntalaron las ideologías de los nazis. Y su hijo Siegfried y su mujer, Winifred, nacida en Inglaterra, que adoraba a Hitler.
Hitler la llamaba Winnie; ella a él, Wolf (Lobo). Los nazis financiaron el festival de Wagner en Bayreuth en la década de 1930. En una entrevista en 1975, Winifred comentaba que "si Hitler entrara por esta puerta hoy, por ejemplo, me alegraría y me haría tan feliz como siempre verlo y tenerlo aquí". Nunca se retractó de su admiración por el criminal nazi.
Los hijos de Siegfried y Winifred, Wolfgang y Wieland, se distanciaron del filonazismo y antisemitismo familiar. Y Katharina hace examen de conciencia, aunque reconoce: "Si naces con este apellido, no te puedes escapar". En la primera piedra del Festspielhaus de Bayreuth, pueden leerse los versos que escribió Richard Wagner: "Aquí encierro un secreto; / que repose muchos cientos de años. / Mientras la piedra lo conserve, / se revelará al mundo".
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