Joaquín Sorolla. Comiendo uvas, 1898. Acuarela sobre papel. Museo Sorolla

Joaquín Sorolla. Comiendo uvas, 1898. Acuarela sobre papel. Museo Sorolla Museo Sorolla

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Dibujos en cartones, menús y tickets: Sorolla, artista sin descanso

Arte

Dibujos en cartones, menús y tickets: Sorolla, artista sin descanso

Luz y color. La obra de Joaquín Sorolla está protagonizada por estos dos elementos. Su trabajo tenía la finalidad de fijar el instante fugaz y, su habilidad de captar la luz, adquirió pronto el reconocimiento por parte de la gente de su época y de la actualidad. Aunque parezca sorprendente, esta pintura no es tan espontánea como creemos. El resultado es fruto de horas de trabajo disciplinado y constante, múltiples ensayos, periodos de aprendizaje y preparación. Actualmente hay más de 8.000 dibujos hechos por Sorolla, 5.000 de los cuales permanecen en el Museo Sorolla. Esta cantidad de obras son la prueba del carácter infatigable de Sorolla y nos hablan de su faceta de «dibujante sin descanso», durante toda su carrera.

A pesar de que la muestra de dibujos de Sorolla es amplia, el pintor no envió a sus exposiciones, ni los colgó en su estudio para que pudieran verlos los clientes. Simplemente, se limitó a regalar algunos a personas cercanas. Aunque en los últimos años la obra gráfica del artista ha sido visible gracias a varias muestras, la fragilidad de los materiales de dibujo y la enorme sensibilidad del papel ante la luz hacen que su exposición sea tremendamente delicada y por tanto excepcional.

La exposición que inaugura hoy el Museo Sorolla recoge más de cien dibujos del artista pertenecientes a la colección de la institución a excepción de tres, que han sido prestados por la Universidad Complutense de Madrid y se muestran al público por primera vez.

Las salas en que se presentan hoy las obras fueron en su día las habitaciones que ocuparon Sorolla y su familia. Este fue el lugar escogido por el pintor para almacenar sus dibujos, tal y como reflejan las fotografías de la casa que se conservan en el Museo. Algunos de estos trabajos eran estudios de gran tamaño para lienzos y están expuestos en la muestra. Gran parte de las obras eran pequeños apuntes de su mujer e hijos, que el artista enmarcó. Dos de ellos se han reconstruido para la exposición, para dejar que muestren por sí mismo el valor que estas «instantáneas familiares» tenían para el pintor.

A la hora de seleccionar los dibujos de la exposición, la comisaria Mónica Rodríguez Benavides, ha explicado que deseaban «destacar algunas de las obras más significativas de dibujo de Sorolla».

Por lo tanto, no se incluyen todos los dibujos ni temáticas, sino que se recogen sus primeros momentos y «después vemos qué toma relevancia a lo largo de su carrera como dibujante: las vistas de las ciudades, su familia y los cafés». El artista expresa Nueva York en los dibujos que realiza en los reversos de menú y utiliza el dibujo como método de búsqueda del gran cuadro definitivo.

Sorolla utiliza todas las técnicas a la hora de dibujar, «tanto las secas con lápiz y carboncillo mezclados con clarión, como las húmedas, que en muchas ocasiones se consideran pintura porque tienen mayor valor plástico pero que, técnicamente, son dibujos», explica la comisaria. El pintor emplea las técnicas dependiendo de qué es lo que va a representar, si papeles oscuros de gran tamaño o dibujos en los que busca las Grandes Obras. Sorolla tendía a llevar consigo unos cuadernos, de ahí su faceta de dibujante sin descanso, que se manifiesta «en las libretas que tenemos».