Llegaron a Mali en 2017, después de que sus equipos de la selección de baloncesto sub 17 «perdieran» el dinero para poder venir a entrenar a España unos meses antes del Mundial. Se fueron con poca pasta y con poco equipo. Eran el periodista Jon Cuesta, Francisco Castaño y la antropóloga Ana F. Delgado.

Su intención era la de contar las condiciones de los chicos que formaban parte de los equipos, de ver cómo se preparan esos deportistas para una competición tan exigente, y acabaron realizando un documental, Team Mali, que se estrena el 3 de octubre en la Cineteca de Matadero y que nos enseña a la juventud de un país que tiene que lidiar con unas tasas de paro altísimas, con el yihadismo, con una guerra y con la absoluta falta de recursos.

«Todo empezó cuando en una cafetería de Nairobi conocí a Ana. Empezamos a hablar de que dirigía documentales y de que me gustaba el baloncesto. Unos años más tarde me envió un mail. Los equipos de Malí no tenían recursos para entrenar en España y me pedía ayuda. Lo intentamos pero fue imposible que viniesen, así que nos fuimos nosotros», asegura Cuesta, director del documental, que rápidamente llamó a Castaño para que se encargara de la fotografía.

Cartel del documental 'Team Malí'.

Cartel del documental ‘Team Malí’.

Aterrizaron en Mali y comenzaron a entrevistar a los chicos. «No era fácil, Ana hacía de traductora pero algunos de ellos no sabían francés. Nos encontramos con un equipo que iba a competir en el Mundial de España y que no tenía canchas, ni recursos, incluso algunos de ellos ni siquiera se podían permitir comer tres veces al día», asegura.

«En ningún momento quisimos comparar la situación de los deportistas de Mali con los de Estados Unidos, por ejemplo, pero sí que tenemos al entrenador del equipo español que cuenta un poco como se entrenan aquí y las diferencias son grandísimas», añade.

De todos los chicos a los que entrevistaron eligieron a seis, tres hombres y tres mujeres, con historias distintas y convivieron con ellos durante dos semanas. «No fuimos a las historias más duras sino a las que mejor reflejaban a la juventud de ese país. Son chicos que juegan para poder conseguir becas y llevar algo de dinero a sus casas», explica Cuesta, y añade que el documental habla un poco de todas las problemáticas del país.

«De la mujer, de cómo es fácil echarse a perder por la falta de atención que el país presta a esta generación… Algunos comían un cuenco de arroz y luego se ponían a entrenar a 40 grados durante horas». Al final, seis historias que conviven en algo más de una hora y que tienen como protagonistas el esfuerzo y la superación.