Imagen de 'Los Aristogatos'.

Imagen de 'Los Aristogatos'. Disney

Cine

¿Racismo o regresión?: "Disney quiere pisar con pies de plomo"

La polémica vuelve a estar servida después de que Disney+ haya borrado de la categoría "infantil" varias películas de animación clásicas por ser "racistas"

Peter Pan (1953), Los Aristogatos (1970) o Dumbo (1941). Tres clásicos animados de Disney se han convertido en películas no recomendadas para menores de 7 años por presentar estereotipos racistas hacia ciertos colectivos sociales. Así lo ha comunicado la plataforma Disney+ al eliminar de la categoría infantil las cintas anteriores.

Soñar con Nunca Jamás o querer ser un gato jazz, Disney ha acompañado a los más pequeños llenando sus realidades de fantasías, sueños y aventuras. Todos querían volar con Peter Pan hacia lugares desconocidos, el circo de Dumbo resultaba atractivo a pesar de la desdicha de la historia y los felinos que se transportaban a Nueva Orleans desde los barrios de París demostraron que la música no tiene fronteras.

La compañía que preside Bob Iger ha decidido, en modo disclaimer, “borrarlas” de la parrilla infantil y alertar sobre los contenidos “racistas” que éstas contienen. «Lo políticamente correcto se ha impuesto a cualquier cuestión. Pienso que las películas no son racistas, es el contenido que les trates de dar», afirma a El Independiente Jesús Alberto Valero, sociólogo de la Universidad de Valladolid. «Son realidades que se escriben en un determinado contexto», añade.

Lo políticamente correcto se ha impuesto a cualquier cuestión. Las películas no son racistas, sino el contenido que les trates de dar

JESÚS ALBERTO Valero, SOCIÓLOGO

Para Valero, la realidad parece denotar «que todo es racismo y todo tiene sus consecuencias en las películas», una situación que se genera como respuesta «para tapar otros hechos que están ahí, como lo que se hace con los afroamericanos en Estados Unidos», relata en referencia al latente racismo y la violencia policial hacia el colectivo en América.

Un fotograma de Peter Pan.

En el caso de Peter Pan, Disney argumenta que «la película retrata a los nativos de una manera estereotipada que no refleja ni la diversidad de los pueblos nativos, ni sus auténticas tradiciones culturales. Los muestra hablando en una lengua ininteligible y se refiere a ellos repetidamente como “pieles rojas”».

Para Dumbo, el racismo apunta hacia los cuervos y el número musical en el que «rinden homenaje a los espectáculos racistas de juglares, en los que artistas blancos con rostros ennegrecidos y ropas andrajosas imitaban y ridiculizaban a los africanos esclavizados». Además, el líder del grupo en el filme de Disney comparte nombre con las leyes que imponían la segregación racial en el sur de Estados Unidos, Jim Crow. Destaca, además, la Canción de los trabajadores (The Song of the Roustabouts), en la que la propia compañía señala los versos racistas que se enuncian hacia los jornaleros afroamericanos con la cara emborronada que aparecen en la escena.

En el caso de Los Aristogatos, hay un felino presente en el filme que hace referencia «a una caricatura racista de los pueblos de Asia oriental, con facciones exagerados como los ojos rasgados. Canta en un inglés mal acentuado, a pesar de tratarse de la voz de un actor blanco, y toca el piano con palillos. La película también presenta letras que se burlan de la lengua y cultura chinas», explican desde la compañía.

«¿No estamos perdiendo el norte? ¿Por quitar una película, un chiste o unos tebeos ya estamos eliminando el racismo?», se pregunta el sociólogo. «Igual hay que analizar esas películas como ejemplos para no reproducir los mismos hechos», añade. «Disney está entrando en una dinámica en la que elimina cuestiones sin que la propia sociedad lo esté cuestionando».

El gato oriental de Los Aristogatos.

«Quizá estamos haciendo que esto sea un racismo que no existe y que acabe siendo interpretado como tal por la sociedad», un aspecto que, según el sociólogo, podría encadenar un efecto dominó con otros largometrajes, cuentos o relatos. «El racismo se evita con una educación sobre los principios de igualdad», apunta Valero.

¿Polémica por un disclaimer?

Mientras que las redes sociales se escandalizaban por una nueva controversia centrada en películas del pasado siendo juzgadas con los estándares del presente, otros ensalzaban que el debate seguía una línea desmedida en la que el escándalo público superaba las acciones tomadas por la compañía. Así, muchos usuarios señalaban que únicamente se trataba de una nueva forma de categorizar el material audiovisual por edades y por el contenido integrado en dichas.

«Hay determinadas películas que, por el momento en que fueron realizadas, contienen elementos que hoy en día no son adecuados, pero un niño no es capaz de discernir eso ni de prestar atención a un disclaimer. El niño absorbe y se educa. Es bueno poder evitar la perpetuación de determinadas actitudes o miradas», indica a El Independiente Ramón Campos, creador de Bambú Producciones.

Para Campos, el nuevo rango de edad en el que se han instalado Peter Pan, Dumbo o Los Aristogatos «es un caso muy distinto» a lo ocurrido con Lo que el viento se llevó, que fue eliminada de HBO max por mostrar una sociedad racista e impregnada en la esclavitud. «En este caso Disney se caracteriza por ser una plataforma en la que los padres pueden dejar navegar libremente a sus hijos, convencidos de que no se encontrarán ningún contenido inadecuado para su edad», admite. «Yo les doy el mando a mis hijas y me despreocupo, algo que con otras es más difícil de hacer».

Para el creador de Bambú Producciones, no se trata de una cuestión de marketing o publicidad, sino de que «los padres puedan estar advertidos de qué van a ver sus hijos. En el cine hay una calificación por edades desde siempre y tampoco pasa nada». «Disney es consciente de que su futuro es su plataforma y quiere pisar con pies de plomo», apunta.

En contraposición a lo que opina Jesús Alberto Valero, Campos no necesita que sus hijas vean en pantalla un comportamiento racista o inadecuado «para aprender que no se debe hacer, sobre todo, porque en las películas nadie se lo dice. ¿Cómo va a saber un niño eso? No pensemos en los blancos solamente, también en los negros o asiáticos y en cómo se sentirán al ver que se les identifica con esos estereotipos».

Sin embargo, para el sociólogo, «si lo analizamos desde el punto de vista educativo, podríamos extraer mucha más información positiva que nos llevara a no adoptar esos comportamientos, en lugar de eliminarlos». «Yo no veo que las películas sean racistas, analizan una realidad», puntualiza Valero.

En el cine hay una calificación por edades desde siempre y tampoco pasa nada. Disney es consciente de que su futuro es su plataforma

RAMÓN CAMPOS, CREADOR DE BAMBÚ PRODUCCIONES

«Si analizamos La Dama y El Vagabundo, que todavía no han dicho nada de ella”, ironiza el sociólogo, «¿estamos discriminando una raza de perro sobre otra? Las razones son absurdas», argumenta.

Un amalgama que “se mete a calzador”

Para Jesús Alberto Valero, todos los largometrajes actuales cuentan con diversas etnias en su reparto: «Si analizas las películas de los últimos tiempos, en todas hay un hispano, un blanco, un afroamericano y un asiático», conformando así un «amalgama» de diversidad compuesto por «gays, lesbianas, pelirrojos y el típico americano de ojos azules y rubio». Sin embargo, el sociólogo cree que esta diversidad «se está metiendo a calzador como algo visible» y que está presente en la sociedad, cuando ocurre todo lo contrario. «A golpe de fotografías y de sketch de marketing se trata de solventar un problema real», afirma.

El sociólogo de la Universidad de Valladolid considera que el verdadero motivo que explica por qué Disney ha decidido «eliminar» las cintas de la parrilla infantil es el dinero. «Dólares», reitera. «Haciendo estas acciones parece que tienden la mano hacia la comunidad afroamericana. Es una pena que hagan estas tonterías porque las cuestiones que han empleado para justificarlo son peregrinas, pero muerto el perro (o gato en este caso) se acabó la rabia», comenta sarcástico.

Ramón Campos no entiende la polémica surgida a raíz del cambio efectuado por Disney para alertar de supuestos comportamientos inadecuados en la sociedad: «Mi pregunta es, ¿qué problema hay en que esas películas estén ahí, pero en una categoría de edad superior? Se las puedo poner a mis hijas, pero advirtiéndoles de que lo que van a ver tiene cosas inadecuadas», reafirma.

Comentar ()