Tensión, enfados, malentendidos y cruces de miradas. No todo lo que brilla son diamantes en Hollywood. Algunas de las parejas más icónicas de la gran y pequeña pantalla han rezumado una conexión interplanetaria que les convirtió en figuras icónicas del gremio, aunque entre bambalinas la historia era del todo diversa.

Las malas relaciones entre actores y actrices de rodaje se han convertido en la comidilla de la industria, aunque algunos casos han terminado sobresaliendo por encima de otros. Miles de corazones se rompían al descubrir que uno de los dúos con más química, Patrick Swayze y Jennifer Grey, no se podían ni ver durante el rodaje de una de las películas de culto, Dirty Dancing.

Mujeres desesperadas y Sexo en Nuevo York desarrollaron batallas internas y bandos contiguos, y la televisión y el cine se convirtieron en campo de minas para algunos de los personajes que desarrollaban sus carreras entre fotogramas. La clave de una buena actuación viene demostrada por la capacidad intrínseca de los actores de barrer debajo de la alfombra los desencuentros que aparecían una vez se apagaban las cámaras.

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    ‘¿Be my baby?’

    «Su química durante la prueba en pantalla era innegable», pero no se llevaban bien. Llegaban a Dirty Dancing con el bagaje de haber coincidido en Amanecer Rojo y tuvieron que aparcar sus diferencias para evitar que la cámara notara la tensión existente entre ambos. Jennifer Grey pidió que Patrick Swayze no fuera su compañero de reparto. Tras una charla de media hora previa al rodaje del filme, ambos llegaron a un acuerdo para aparcar sus diferencias y evitar que los flashes captaran sus sentimientos verídicos.

    Otro elemento que generó malestar entre ambos fue la disparidad de experiencia en lo que a la danza se refiere: Swayze contaba con más soltura, pero Grey nunca había bailado profesionalmente. Cada metedura de pata de ‘Baby’ era un motivo de enfado y crispación para el actor de Texas.

    Su impuntualidad, ego y -evitable- accidente en una de las escenas del rodaje terminó por, no sólo retrasar la producción de la cinta, también por dinamitar la poca, por no decir inexistente, relación entre ambos.

    Swayze y Gray eran agua y aceite: el primero era un macho valentón que no soportaba la escasez de aventuras de ella. En una noche de rodaje, Gray tuvo un bajón de azúcar y pidió que le trajeran una bandeja de queso. En la famosa escena de las cosquillas, Swayze llegó a perder los nervios porque ‘Baby’ no paraba de reírse, lo que hizo que la grabación de dicha parte fuera del todo auténtica.

    A veces la ira y el enfado puede convertirse en pasión.

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    Sexo y cabreo en Nueva York

    Con el regreso de Sexo en Nueva York a HBO, una marabunta de fieles de la serie que cambió la percepción de la mujer en la sociedad en los años 90 recibió una noticia para la posteridad. Minutos después, tras enterarse de que Samantha, personaje que interpretaba Kim Cattrall, no estaría en el reboot, el guion cambió.

    Los seguidores de la serie conocen de antemano los problemas personales que Sarah Jessica Parker (Carrie Bradshaw) tuvo con Cattrall, una relación caducada que provocó que no se hicieran más películas de la franquicia y que comenzó con el aumento de poder y sueldo de Sarah Jessica Parker en comparación con sus compañeras de reparto.

    Las disputas salariales generaron una brecha que iba engrandeciéndose. Por ejemplo, en la gala de los Emmy 2004, en la que se pudo ver a las protagonistas separadas por mesas en la que fue la última ceremonia en la que Sexo en Nueva York ganó estatuillas.

    «Nunca hemos sido amigas. Éramos compañeras. Y en ocasiones es muy saludable tener una separación clara entre tu vida profesional y tu vida personal», comentó en una ocasión Cattrall una vez finalizado el rodaje de la ficción creada por Darren Star.

    Otro de los episodios más traumáticos en su relación se produjo a raíz del fallecimiento del hermano de Cattrall en 2018. Tras su muerte, Sarah Jessica Parker decidió lanzar un mensaje dándole el pésame en Instagram, un acto que no sentó nada bien a su excompañera de reparto. «No necesito tu amor ni apoyo en este duro momento, Sarah Jessica Parker», respondió Cattrall. «No eres de mi familia. No eres mi amiga», continuó.

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    La mujer que desesperó al reparto

    Mujeres desesperadas fue otra serie de culto, aunque esta vez de los 2000. Fue la ficción que elevó a la fama a Eva Longoria, pero también núcleo de acción de una de las actrices menos queridas de Hollywood.

    Teri Hatcher, que interpretaba a Susan en la ficción, no era, por ponerlo educadamente, la persona más querida en el rodaje. Se decía de ella que era maleducada, impuntual y faltona. Algunas compañeras, como es el caso de Longoria, llegaron a decir en entrevistas posteriores que recibían «bullying» en el set.

    «Hubo una época en la que un compañero de trabajo me acosaba», espetó la actriz sin querer nombrar a nadie. Tras las declaraciones, todos sabían a qué persona se refería Longoria. «Temía los días que tenía que trabajar con esa persona porque era una pura tortura. Hasta que un día, Felicity le dijo al acosador ‘basta’ y todo paró. Felicity podía sentir que yo estaba plagada de ansiedad aunque nunca me quejé ni mencioné el abuso a nadie.» La actriz se refiere a Felicity Huffman, coestrella en Mujeres Desesperadas que, según sus declaraciones, tuvo que quitarle los frenos a Hatcher.

    Longoria no era la única que habló sobre los abusos de Hatcher. El creador de la serie, Marc Cherry, también admitió que resultaba complicado trabajar con la actriz por sus «grandes problemas de comportamiento»: «Todos tratamos de llevarnos bien con esta gran estrella durante el transcurso de la serie, pero era imposible», afirmó en referencia al ambiente tóxico que se vivía entre grabación y grabación.

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    Esta ‘Dinastía’ solo tiene un magnate

    Blake y Alexis Carrington no eran, precisamente, uña y carne, pero podrían llegar a considerarse como íntimos si comparamos su relación en Dinastía con la que Joan Collins y John Forsythe mantenían fuera de la pantalla.

    La actriz de 88 años sigue dando cera a su compañero de pantalla y hace cuestión de un mes desveló en el programa Piers Morgan’s Life Stories que Forsythe era «un capullo misógino». Collins nunca había negado que la química no era compartida fuera de la pantalla, llegando a admitir que era odiada entre el reparto de la serie y que ella y Forsythe estuvieron una temporada completa sin dirigirse la palabra una vez las cámaras se apagaban.

    Además de admitir sin tapujos que no le «caía bien», Collins añadió que Forsythe siempre buscaba ser el centro de atención: «Tenía en su contrato que siempre tenía que tener 5.000 dólares por episodio más que cualquier otra persona del reparto […] y que en cualquier publicidad que saliera sobre la serie, él siempre tenía que estar en primer plano».

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    ‘Hoffman vs. Streep’

    Kramer vs. Kramer no sólo le otorgó a una novata Meryl Streep su primera estatuilla dorada en la gala de los Premios Oscar, también un bofetón inesperado por parte de su coestrella en pantalla, Dustin Hoffman. El consagrado actor empleó técnicas tóxicas para intentar sacar la mejor actuación posible de Streep, que se enfrentaba a su primera gran prueba en la meca del cine Hollywoodiense.

    Streep no sólo recibió un bofetón inesperado en la que fuera su primera escena del rodaje, sino que fue tratada de forma condescendiente por parte de su compañero.

    En una entrevista con The New York Times en 2017, Streep admitió que había «experimentado cosas, sobre todo cuando era joven y bonita […] pero en el pasado, cuando todo el mundo estaba consumiendo cocaína, había un montón de comportamiento que era inexcusable. Pero ahora que la gente es mayor y más sobria, tiene que haber perdón, y así me siento al respecto».