Víctimas de la vida y de la moda, los diseñadores más consagrados de la historia de la confección y el patrón cuentan con un currículum de dudas, demonios y vivencias que dotaron a sus biografías de un biombo de anécdotas opuestas, aunque suculentas.

Con biopics, adaptaciones y, en definitiva, horas y horas de contenido audiovisual que vislumbran los ángeles y demonios de los artistas más influyentes del siglo XX y XXI, Hollywood y el gremio cinematográfico llevan años manifestando su predilección por las historias trágicas y superlativas de personalidades como Gianni Versace, Christian Dior, Yves Saint-Laurent o Coco Chanel.

El último en plasmar las vicisitudes del universo fashionista ha sido Ryan Murphy con Halston, la nueva apuesta de Netflix que ahonda en el universo de sustancias, amantes y tejidos de raso y seda del diseñador americano. Ridley Scott ya ha finalizado el rodaje en Roma de House of Gucci, largometraje que recorrerá el asesinato de Maurizio Gucci a manos de su esposa Patrizia Reggiani. Estos dos ejemplos recientes vislumbran una predilección de décadas sobre el relato de las grandes figuras detrás de las máquinas Singer, las telas y el punto de cruz más sofisticado.

Gucci

Pañuelos, logos XL y el famoso bolso Jackie que puso en el mapa la propia mujer del presidente Kennedy. Gucci es el epítome de la moda italiana, del rojo, verde y blanco, y de tomarse una pizza margherita al lado de la romana Piazza Navona. Maurizio Gucci (Florencia, 1948 – Milán, 1995), nieto del creador (Guccio Gucci) de la estampa azzurra de las pasarelas más codiciadas, cuenta con una intrahistoria que Ridley Scott ha decidido trasladar a la pantalla, y que verá su estreno a finales de año o principios de 2022.

House of Gucci promete dar con la clave del asesinato de Maurizio a manos de su exmujer, Patrizia Reggiani, que contrató a un sicario para deshacerse de los servicios de su señor. Basada en el libro de Sara G. Forden, Gucci: A Sensational Story of Murder, Madness, Glamour, and Greed (2000), el director americano contará para su escenificación en pantalla con Lady Gaga (que interpretará a Reggiani) y Adam Driver (Gucci).

Patrizia Reggiani la viuda de Maurizio Gucci, en 1995. EP.

Reggiani, apodada la ‘viuda negra’ de la marca italiana, fue condenada a 26 años de cárcel por el asesinato de su exmarido, de los cuales ha cumplido cerca de 17. Tras su salida de la cárcel, con 65 años de edad, Patrizia cumpliría los años que le restaban de la condena bajo arresto domiciliario y concedió una entrevista al diario italiano La Repubblica en la que admitía que quería volver a trabajar para la casa de moda: «Me sigo sintiendo una Gucci. De hecho, la más Gucci de todos».

Las imágenes del rodaje dieron la vuelta al mundo en cuestión de minutos, prueba de que nada gusta más al espectador que una traumática historia familiar plena de venganza en la que los grandes diseños se convierten en personajes secundarios.

Adam Driver y Lady Gaga en el rodaje de House of Gucci, el nuevo largometraje de Ridley Scott.

Halston

Ryan Murphy, dios del Olimpo de Netflix, volvió a la carga el pasado viernes con el estreno de Halston, su nueva serie basada en el relato de drogas, fiesta y moda de Roy Halston Frowick (Iowa, 1932 – San Francisco, 1990) y que interpreta Ewan McGregor en la pequeña pantalla.

Se dice de él que fue el primer diseñador que conformó la figura de superestrella, esa que estaba por encima de todo y todos. Halston fue el hombre que vistió a la década de Studio 54 y que entraba a la discoteca directamente desde su limusina. Amantes, drogas, espectáculo y un ego gigantesco, Halston puso la moda americana en el mapa en una era en la que los grandes atéliers franceses (Dior, Givenchy, Chanel, Saint-Laurent) dominaban la escena y pasarela.

Por medio de sus halstonettes, las modelos esbeltas y altas que figuraban sus obras de arte, y de otras figuras imprescindibles que vestían sus diseños que incluían a Liza Minnelli, Jackie Kennedy o Babe Paley, el americano creó su propio imperio de ropa y se convirtió en un especialista de la confección, del patronaje y en una nueva figura de éxito rodeada de malas decisiones, dramas y espíritus no aptos para la mundana y compartimentada vida del ser humano con una rutina de 9:00 a 18:00 horas.

Ewan McGregor como Halston en la nueva serie de Netflix.

Gianni Versace

Medusa es una de las figuras mitológicas más recordadas por su capacidad, ni innata ni heredada, de convertir a las personas en piedra con solo una mirada. Su relación con Poseidón, dios de los mares, llenó de celos a Atenea, que convirtió sus contundentes rizos en una melena repleta de serpientes.

Solo una historia tan trágica sobre la belleza y la traición podía albergar un relato símil acerca de un diseñador. Gianni Versace (Reggio Calabria, 1948 – Miami, 1997) empleó a Medusa como la principal insignia e imagen de su marca y se convirtió en un ídolo en los años 80 y 90, cuando modelos como Naomi Campbell e ídolos populares como Diego Armando Maradona paseaban sus excéntricos y sensuales diseños por la pasarela y las calles de Nápoles.

Gianni y Donatella Versace. EFE

Conocido por sus icónicos estampados y camisas de seda, Versace fue la marca que dio forma a la mujer libre que podía ponerse minivestidos con alfileres y agujeros imposibles y combinar todo lo anterior con unas sandalias de tacón que llegaban hasta la rodilla. Sin embargo, el diseñador calabrés terminó siendo asesinado por Andrew Cunanan el 15 de julio de 1997 en la puerta de su mansión de Miami Beach, en Estados Unidos. Tenía 50 años.

Su trágica historia se convirtió en una galardonada miniserie: American Crime Story: El asesinato de Gianni Versace (2018), relato que lideraron Edgar Ramírez dando vida al propio Gianni y Penélope Cruz como su inseparable Donatella Versace, la mujer que cogió las riendas del imperio que dejó su hermano.

Emmy, Globo de Oro y Critics Choice Award a la ‘Mejor miniserie’, la historia codirigida por Ryan Murphy consiguió encandilar a la crítica con un relato cargado de oro, sangre y traición. Algunos consideran que no llegó al nivel de su primera entrega, dedicada a la apasionante historia de OJ Simpson, pero la segunda temporada de American Crime Story en torno a la figura de una de las marcas italianas más globales volvió a demostrar que la fama y el éxito no siempre van de la mano de la felicidad.

Edgar Ramirez es Gianni Versace en American Crime Story.

Alexander McQueen

Lee, Alex o Alexander. El prodigio inglés que creció de la oscuridad y la incomprensión se ha convertido en una de las figuras más recordadas en el gremio de la moda. McQueen (Lewisham, Londres 1969 – Mayfair, Londres 2010) se suicidó rodeado de infelicidad y presión, ahorcándose en su domicilio londinense tras un alto consumo de cocaína, somníferos y calmantes.

McQueen era el enfant terrible de la alta costura: un hombre autodidacta que apostó siempre por sus ideas y renegó de las convenciones en la pasarela, incluso cuando fichó por Givenchy en 1996 (sustituyendo a John Galliano en la firma francesa). Además de trabajar para una marca que no estaba acostumbrada a la originalidad y frescura que McQueen ponía sobre la mesa, el inglés vivía entre París y Londres para dar vida también a su propio imperio creativo.

Fue un innovador nato que roció un spray negro sobre un vestido blanco en una de sus ya icónicas revelaciones sobre el escenario; empleó un cubículo de cristal como pasarela en la colección de Primavera/Verano 2001, titulada VOSS, en la que aunó delicadeza y misterio; y llevó a los espectadores a un universo futurista y marino en la que fuera su última aparición, la Atlántida de Platón de 2010.

Su historia, sus más y sus menos se recogen en McQueen (2018), documental dirigido por Ian Bonhôte y Peter Ettedgi en el que se narran los inicios, el auge y la caída de uno de los diseñadores más aplaudidos dentro y fuera de bambalinas, y cuya historia marca, de nuevo, el camino de la tragedia alrededor de la costura.

Yves Saint-Laurent

Suceder a Christian Dior en su icónico taller es un caramelo envenenado, una hoja de doble filo. Para un joven Yves Henri Donat Mathieu-Saint-Laurent (Oran, Argelia 1936 – París, 2008), solo fue una oportunidad de oro para demostrar el talento innato entre sus dedos. La repentina muerte de Dior en un balneario situado al norte de Italia a causa de un fallo cardíaco le convirtió en el director creativo de la marca francesa más reputada de los años 50.

Yves Saint-Laurent había sido aprendiz del maestro, y bajo la tutela de Dior dio forma a las pinceladas que más tarde conformarían su propia marca, Yves Saint-Laurent, creada en 1961. Creador del esmoquin femenino, Le Smoking (1966), de la elegancia y la sobriedad francesas, Saint-Laurent se convirtió en un icono del siglo XX, tanto en la moda como fuera de las pasarelas.

La icónica colección de Saint-Laurent inspirada en las grandes obras del pintor holandés Piet Mondrian. Wikicommons.

Su historia personal y profesional se detalla en dos biopics estrenados en 2014; Yves Saint-Laurent (Jalil Lespert) y Saint Laurent (Bertrand Bonello). Ambas historias ahondan en su relación con Pierre Bergé, empresario y amor de su vida, pero el largometraje de Lespert profundiza en sus inicios con Dior y sus colecciones icónicas (como la de Piet Mondrian de 1965), mientras que el de Bonello se centra en el periodo comprendido entre 1965-76 y la caída a los infiernos del francés.

Saint-Laurent también siguió la estela de la fiesta y la cocaína, además de ser un cliente habitual de los grandes templos de la celebración tanto en París como en Nueva York. Su consumo habituado de sustancias provocó que en muchos desfiles diera una pésima imagen y tuviera que ser sostenido por las modelos de su propia pasarela.

Fotograma de Yves Saint-Laurent, biopic a cargo de Jalil Lespert (2014).

En 1960, Saint Laurent fue reclutado para servir en el ejército francés durante la Guerra de Independencia de Argelia. Se dice que el origen de sus vicios fue a causa de la terapia de electroshock que recibió en el hospital militar de Val-de-Grâce, donde ingresó 20 días después de comenzar el servicio militar a causa del estrés que le provocaron las novatadas de sus compañeros. También recibió ingestas cantidades de sedantes y fármacos psicoactivos en dicha estancia.

Chanel

Gabrielle Chanel (Saumur, Francia 1883 – París, 1971) es una de las figuras más icónicas de la moda. Conocida artísticamente como Coco Chanel, es la única diseñadora de moda que ha conseguido colarse en la lista de las cien personas más influyentes del siglo XX de la revista Time.

Los símbolos de la marca francesa, una de las más reputadas de la alta costura tanto en el siglo previo como en el actual, son icónicos: su traje de tweed, las perlas, la doble ‘c’ que conforma su logo y las gotas de su Nº5, perfume que acompañó a toda una generación de apasionados del glamour clásico parisino.

Coco Chanel imperó por apostar por una moda para la mujer inspirada en los cortes de patrón masculinos, queriendo trasladar la comodidad a las piezas de sus clientas. Faldas abiertas, trajes, pantalones… la diseñadora francesa vislumbró una fémina moderna y trabajadora que, además de vestidos de plumas y lentejuelas, necesitaba un uniforme que le permitiera desenvolverse con soltura por la ciudad.

Audrey Tatou en Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel.

La historia de una de las marcas de moda más clásicas de la hemeroteca se presenta en dos películas que narran la vida, inicios y crecimiento del universo creado por Gabrielle Chanel: la primera, Coco Chanel (2008), dirigida por Christian Duguay y protagonizada por Shirley McLaine; y la segunda, quizá la más conocida, Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel (2009), con Audrey Tatou (Amélie) como líder del reparto.

Christian Dior

Vestidos de tul con cintura de avispa, grandes siluetas con forma de campana y uno de los símbolos de la elegancia empedernida de la costura francesa. Dior se convirtió en la marca de la mujer femenina, voluptuosa, pero correcta. Fue creada por Christian Dior (Granville, Francia 1905 – Italia, 1957) en 1946.

En la actualidad, con Maria Grazia Chiuri como directora creativa de la marca, los diseños han dado un giro de 180º, convirtiéndose en un oasis de feminismo y de la mujer moderna que lleva tanto camisetas de algodón como sandalias planas.

En Dior and I (2014), documental dirigido por Frédéric Tcheng, el diseñador belga Raf Simons (actualmente en Prada) sustituye a John Galliano como director del atélier francés y prepara su primera colección de alta costura para la marca francesa en cuestión de ocho semanas, un plazo estricto y comprometido. La presión, las fechas y el ADN Dior se convierten en los principales ingredientes de una cinta que muestra, con amplios detalles, las dificultades de hacerse con el trono de una de las marcas más reputadas de la alta costura mundial.

Raf Simons, en el documental de Dior and I.