Carla F. Benedicto, pianista de formación, está nominada este año a los premios Goya en la categoría de banda sonora original; ella firma la BSO de El talento, ópera prima de Polo Menárguez –junto al veterano Fernando León de Aranoa, aquí coguionista y productor– con Ester Expósito como Elsa, una violonchelista de familia bien en apuros económicos. La mayor parte de la acción transcurre de noche, durante la fiesta de cumpleaños de su amiga rica Idoia (Mirela Balić). La película, tras su estreno en cines el pasado 5 de septiembre, está disponible bajo suscripción en Movistar Plus+.

P.- ¿Cómo se hace una banda sonora sobre una película ambientada en el mundo de la música y cuya protagonista toca el violonchelo?

R.- (Carla F. Benedicto) Lo ideal para un compositor es comenzar mucho antes del rodaje, incluso durante la fase de guion. Así vas creando la sonoridad [de la película] junto con el director. En El talento fue así. Ni su director Polo Menárguez ni yo queríamos una banda sonora al uso; por lo menos, lo que, en un primer momento, uno podría pensar sobre una banda sonora de una violonchelista. Evidentemente habría una escritura más tradicional, para la parte de la alta sociedad, o para el dolor y soledad de la protagonista. Pero el grueso de la banda sonora son técnicas vanguardistas, extendidas, que consiste en tocar el instrumento de formas no convencionales. Encima, esta banda sonora está procesada electrónicamente. Hemos desgastado y deformado el sonido; a veces hasta lo hacemos desde cero. Lo esculpimos con sintetizadores modulares. Para ello conté con un productor de música electrónica.

P.- ¿Dónde grabasteis la banda sonora de El talento? Hay ocasiones en que son orquestas.

R.- (Carla F. Benedicto) Aquí no. El año pasado grabé con la orquesta de Bratislava la banda sonora de Papeles [disponible en FlixOlé]. Utilizamos un ensamble muy pequeñito: dos violines, viola, violonchelo y contrabajo. Se grabó en diferentes fases. Hicimos, por ejemplo, una primera grabación antes del rodaje porque hay una secuencia, una fiesta, en la que bailan vals, para los que tuvimos que hacer unos arreglos, que grabamos para que en el rodaje tocaran la partitura exacta. La violonchelista es Julia Orzechowska, que hace de doble de Ester Expósito; estuvo un par de meses enseñándole las posiciones y a tocar un poco para luego replicarlo en pantalla.

P.- Entiendo que prefieres crear y componer la banda sonora sin imágenes. ¿O es más común componer la banda sonora con la película ya montada)

R.- (Carla F. Benedicto) Eso es común. Muchas veces nos llaman a los compositores en que el montaje está cerrado, o casi, pero no es lo ideal. Tú no has participado en la creación de la atmósfera que tiene presente el director cuando está grabando y montando, y eso se nota en el ritmo. Lo que es componer en sí, siempre se hace encima de imágenes porque necesitas puntos de sincronía. Tú haces la música teniendo en cuenta las acciones, los colores, movimientos y conceptos que suceden en pantalla. La composición final siempre se ajusta a la imagen.

P.- Entiendo que la banda sonora tiene que acompañar a la imagen. No tiene por qué haber una sintonía; a veces, la música te dice lo contrario a lo que estás viendo en pantalla porque en realidad te quieren contar otra cosa. La música te advierte: lo que estás viendo en imagen o lo que está diciendo el personaje no es así. Entiendo también que la banda sonora debe funcionar como un álbum de estudio, algo que se pueda escuchar independientemente, o que incluso te invite a verla.

R.- (Carla F. Benedito) Sí. Sin duda. Una buena banda sonora debería sostenerse sola. Por supuesto hay tracks, determinados temas, que serán más o menos ambientales, y no siempre están en el álbum; solo aquello que se sostiene y es interesante musicalmente. Para mí, la banda sonora tiene que contar cosas que la imagen no te está contando. Los compositores de música para cine jugamos con el inconsciente del espectador. Muchas veces, sin que se dé cuenta el público, ponemos un segundo guion, una narrativa musical que acompaña al guion principal, y siempre va a favor del proyecto. Pero muchas veces te está contando una cosa completamente diferente; no en reiterar lo que estamos viendo con la imagen. La banda sonora es una lectura entre líneas, y a su vez debería sostenerse lo más posible como un álbum.

P.- Cine y música están relacionados. Incluso cuando el cine era mudo, se tocaba en directo. Manipula al espectador, ¿no? Una música puede inducir a una pena enorme o a un nerviosismo. No siempre es agradable.

R.- (Carla B. Benedicto) Sí. Totalmente. Queda mejor decir 'jugar con el inconsciente del espectador' que manipular. La música, más allá del cine, es un arte efímero porque ocurre en el tiempo y desaparece. Es, probablemente, el arte que más directo va hacia las emociones. Por supuesto que en una película, la banda sonora es un artificio. Porque una banda sonora no ocurre en la vida real; ojalá. Por supuesto que la banda sonora moldea las emociones del espectador. Una misma escena con diferente tipo de música expresa algo completamente diferente. Yo puedo hacer que te rías, que llores, que te dé miedo…

P.- Hay películas que no se entienden sin sus bandas sonoras. En cambio, hay películas en las que no para de sonar la música y necesitas un respiro. ¿Se abusa o se recurre demasiado a la banda sonora para que el espectador, en casa, no se duerma o esté más atento?

R.- (Carla B. Benedicto) Oppenheimer es tres horas de banda sonora. Uno de los elementos más importantes de la banda sonora es el silencio. Si hay demasiada banda sonora, el efecto es contrario al deseado. El silencio es lo más potente para resaltar una música que venga después o que haya venido antes. Hay películas donde hay mucha banda sonora y está maravillosamente hecho, y otras donde hay mucha banda sonora y a lo mejor no habría necesitado tanta porque no consigue el efecto. Siempre tiene que utilizarse con mesura y donde realmente es necesario. La banda sonora no es un adorno; es otro actor que se debe utilizar para narrar lo que queremos narrar.

P.- ¿Cuántos compositores de bandas sonoras son realmente famosos? Hay un furor por ir a conciertos donde interpretan bandas sonoras de películas. Interés hay.

R.- (Carla F. Benedicto) Es verdad que hay mucho interés por los espectáculos en directo de bandas sonoras. El público tiende, cada vez más, a buscar espectáculos globales donde ver música en directo e imágenes. Son bandas sonoras absolutamente reconocibles por la mayor parte del público: John Williams, Hans Zimmer, Danny Elfman… Te recuerdan a tu infancia, tu adolescencia, tu juventud. Se siente como propio, como una banda a la que has oído toda tu vida y te gusta ver en directo. Ver una orquesta sinfónica en directo es muy impresionante; más todavía si ponen imágenes, y son películas que has visto y te gustan.

P- Solo hablamos de compositores varones. Alberto Iglesias, Fernando Velázquez… ¿Qué otros compañeros o compañeras habría que reivindicar?

R.- (Carla F. Benedicto) Ellos son grandes de la historia de la música de cine en España, pero cada vez somos más compositores y compositoras que estamos abriendo un poco el camino, también para futuras generaciones. De los mejores compositores, hombres, que hay en España ahora mismo, están Iván Palomares, Sergio de la Puente, Federico Jusid… Cada vez somos más compositoras, aunque seguimos siendo menos que los hombres. Zeltia Montes, Goya por la banda sonora de El buen patrón; Aránzazu Calleja, nominada este año al Goya por Maspalomas y ganadora de otro por Akelarre… Es una compositora maravillosa con una sensibilidad estupenda. Vanessa Garde es una compositora absolutamente brillante con muchísimas películas a sus espaldas. Eva Gancedo, pionera en el ámbito de la música para cine de compositoras. Ella fue la primera mujer en ganar un Goya a mejor banda sonora por La buena estrella.