María Ripoll (Barcelona, 1964) estrena película, El fantasma de mi mujer, el próximo viernes 20 de febrero. Javier Rey, María Hervás, Lorenzo Mauleón, Marco Cáceres y Macarena Gómez son los protagonistas de esta comedia, al borde del thriller, escrita por Araceli Álvarez de Sotomayor, Germán Aparicio, Olga Iglesias y María Ripoll. En esta ocasión es mejor no saber –casi– nada de la premisa. Digamos que el título hace justicia al filme; no así el titular, Javier Rey, pues es la actriz Loreto Mauleón (La buena letra, Los renglones torcidos de Dios, Patria) quien se adueña del espectáculo.
El Independiente habla con la directora de El fantasma de mi mujer, María Ripoll, que se deshace en halagos hacia su elenco y hacia Verónica Echegui, a la que dirigió en Yo no soy esa (2024) y No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas (2016). En 2015, María Ripoll dirigió la quinta película española más vista –en cines– del año: Ahora o nunca, con Dani Rovira y María Valverde.
P.- ¿Tú eres de ensayar y muchas tomas?
R. (María Ripoll) Sí.
P.- Manolo Solo dice que lo mejor de él sale en la primera o segunda toma.
R.- (María Ripoll) Hay actores de primera y actores de…. muchas tomas; van mejorando.
P.- ¿Cuántas películas llevas como directora? ¿Llevas la cuenta?
R.- (María Ripoll) No sé si 15, 16 ó 17.
P.- ¿Cómo se mantiene una en el candelero? Ha habido una época en que a las mujeres, tras una ópera primera, les costaba mucho hacer una segunda película.
R.- (María Ripoll) Bueno, aún pasa. Hacer la primera [película] es complicado. Que te hagan caso es complicado. Si has hecho la primera [película], mantenerse también es complicado, y hacer cine es complicado en general. Yo lo que he hecho es trabajar mucho; trabajar demasiado. He hecho muchas películas. O sea, me gusta mucho mi trabajo; me gustan mucho los rodajes. Yo empecé barriendo platós; luego pasé a auxiliar de dirección, a script, a ayudante de dirección…
¿Cómo se mantiene uno en el candelero? Pues trabajando, trabajando, trabajando, y diciendo que sí a todo
María Ripoll
El ayudante de dirección es el jefe del rodaje; nunca se habla de él. Si tienes un buen ayudante [de dirección], todo puede funcionar. Si tienes un mal ayudante se te va todo lo que… Y el productor es básico porque es el que financia, el que levanta el dinero. El ayudante de dirección y el director de producción hacen que 60 personas funcionen. ¿Cómo se mantiene uno en el candelero? Pues trabajando, trabajando, trabajando, y diciendo que sí a todo. Si te gusta tu trabajo, primero es el 'sí' y luego ya veremos.
P.- Con ese 'sí' a veces uno acaba dirigiendo cosas que luego dice: '¿dónde me he metido yo?'
R.- (María Ripoll) Muchas veces, muchas veces, muchas veces. Pero siempre hay algo que aprendo de ese proyecto. Siempre es un reto decir que sí a algo que dices: 'Madre mía, ¿cómo arreglo esto?'. Muchas veces, con películas mías que han tenido éxito, yo cerraba el guion y decía: 'Me ofrecen un buen proyecto, pero no sé si quiero hacerlo'. Y luego han funcionado más que nunca porque has hecho todo [lo posible] para que funcionara y te gustara a ti misma.
P.- ¿Uno se obsesiona con hacer lo que ha funcionado o mejor empezar de cero? Guiarse por el olfato, la actualidad, el guión…
R.- (María Ripoll) Tiene que haber algo en el guion que me atrape. Con el de El fantasma de mi mujer, primero me reí de pe a pa, y después me gustaron mucho los saltos temporales; el día antes, el día después… Qué difícil hacer una alta comedia, un enredo criminal absurdo, de líos y equivocaciones constantes, con saltos de tiempo para adelante y para atrás. Me gustaron la alta comedia y los saltos temporales. A mí como directora me gusta mucho la variación.
Javier Rey necesitaba salir de lo denso y hacer algo más divertido... y complicado
María Ripoll
Hay gente que hace siempre la misma película, la misma historia de diferente manera, pero a mí me gusta variar. O sea, una película en la India, otra en Hong Kong, otra en Ámsterdam y luego en Madrid [Ahora o nunca], otra en Los Ángeles [Tortilla Soup] que tuvo un éxito brutal en las Américas… En México hice Guerra de likes. En la variación de lugares y géneros me encuentro.
P.- ¿En quién te has apoyado para que la cosa salga adelante? ¿Colaboradores habituales?
R.- (María Ripoll) Me he apoyado mucho en los actores. Primero hay que crear una historia, y las complicaciones y el reto [que suponen] hacerla, y luego están los actores para llevarla a cabo. Ellos son los transmisores de estas historias. Javi Rey tenía la necesidad de salir de lo denso a algo más divertido de hacer, y más complicado. Loreto [Mauleón] también tenía ganas de salir de la densidad y se lanzó; fue muy valiente. María Hervás y Macarena [Gómez] son ya unas profesionales de la comedia negra, y de la comedia en sí. Y Marco Cáceres fue un descubrimiento. No tuve que tirar del carro porque ellos venían con propuestas maravillosas.

P.- A Javier Rey, uno le recuerda más por el drama, o de 'malote', o de galán. Aquí se le deconstruye un poco, ¿no? Tiene de guapo lo que tiene de soso.
R.- Es muy guapo, pero lo destrozamos un poco. A él le encanta. O sea, a los actores les encantan las cicatrices, cambiar su físico. Con Javi hicimos toda la deconstrucción del personaje, porque cada vez va a peor físicamente, con la maquilladora Montse Sanfeliu y con Carol [Atxukarro]. La deconstrucción del personaje es muy importante.
P.- En este caso, el script tiene que tener mucho cuidado con el rácord y la continuidad.
R.- (María Ripoll) Muchas veces el plan de rodaje era: fase dos de cicatrices, pero hemos de pasar a fase uno. Es que es muy complicado un rodaje, ¿eh? Sobre todo con los tiempos que tenemos últimamente [presupuestos aparte].
P.- Entiendo que antes teníais más tiempo para rodar una película.
R.- (María Ripoll) Siempre hay una queja de tiempos. Cuando hice Tortilla soup en Los Ángeles con Héctor Elizondo, el portero del hotel de Pretty Woman, y Raquel Welch... ¡Fueron 21 días de rodaje! 4 semanas. Para mí era imposible, y el productor, el hijo de Samuel Goldwyn, Jr., me dijo: 'Siempre te parecerá poco. A más presupuesto, más tiempo, pero más complicado'. Yo ya tengo una edad y una experiencia de no sé cuántas pelis para un presupuesto tipo Juan Antonio Bayona [La sociedad de la nieve]. ¿Por qué no me lo dan a mí?
P.- Suelen ser los hombres quienes gestionan los presupuestos más altos.
R.- (María Ripoll) ¿Y por qué? Yo soy superpráctica. Se cumple el plan de rodaje. Yo soy capaz de hacer una película de acción, de animación, de lo que tú quieras, pero dame un poquito de alivio con el presupuesto. Yo me apoyo en los actores y en los equipos técnicos, que son muy buenos porque siempre sacamos mucho de nada. Esta película parece más cara de lo que es. En general, mis películas parecen más caras de lo que son.
P.- Con Loreto [Mauleón] también jugáis a, no afearla, pero sí la ponéis un pelo, unos vestidos…
R.- (María Ripoll) Es que la temporalidad de la película es importante. Es un mundo aparte, no la realidad-realidad. El fantasma de mi mujer no es una película costumbrista. Los coches de policía no son coches de policía. Tiene algo atemporal, inspirado en los años 50 y 60 de la comedia clásica, de Billy Wilder, y de [Alfred] Hitchcock. Para mí era importante crear un mundo aparte; que te creas todas las absurdidades que están pasando.
P.- Tú trabajaste con Verónica Echegui en varias películas. Una de sus últimas fue Yo no soy esa [2024], que hiciste directamente para Prime Video, en la que ella interpretaba a una chica que se quedaba en coma y, al despertar [décadas después], el mundo era completamente diferente.
R.- (María Ripoll) Sin ella no habría hecho esta película. Me he quedado muy huérfana porque era mi musa, en el buen sentido; nos entendíamos muy bien. Yo tenía un guion, se lo pasaba a ella y ella me comentaba; o ella me pasaba su guion. Nos habíamos ido juntas al festival de Miami. Yo salté a Los Ángeles porque quería hacer un curso porque, aunque eres directora, te tienes que regenerar, ¿no? Y ella se vino conmigo. Éramos, creativamente, almas gemelas. No me lo podía creer, y aún no me lo creo. Pienso mucho en ella porque hay muchas cosas personales que hemos vivido. Nos llevábamos muy bien profesional y creativamente.
Hemos de hablar de Verónica Echegui. Las cosas pasan tan rápido y nos olvidamos, pero Verónica está. Yo no podía hablar de ella en pasado
María Ripoll
Yo tengo varios proyectos –en los cajones, encima de la mesa– que la primera actriz siempre había sido, y es, Verónica Echegui, que tengo que cambiar; tengo que cambiar el chip […] Hemos de hablar de ella. El otro día hablé con la Academia de Cine… La podemos nombrar porque las cosas pasan tan rápido y nos olvidamos, pero Verónica está. Ángela Molina, que trabajamos juntas [en Yo no soy esa], lloraba y no se lo creía. Yo no podía hablar de ella en pasado. Verónica Echegui era muy 'angelito'; era la típica actriz que entraba en un set [de rodaje] y todo el mundo la quería. En los finales de rodaje con ella, todo el mundo se ponía a llorar. Era un ser muy especial. Lo digo en serio. […] Va el ser más lleno de luz y se muere.
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