Damas y caballeros, Michael ya está en cines. Siete años después de su anuncio oficial, la película sobre Michael Jackson llegó este miércoles 22 de abril a casi una veintena de países, inclusive el nuestro. En Estados Unidos, su estreno comercial será el próximo viernes 24. Su estudio, Lionsgate, confía en que el público europeo y asiático acuda en masa a las salas. Digamos, de momento, que Michael es sinónimo de blockbuster, o sea, de taquillazo. El biopic musical, véase Bohemian Rhapsody, suele ser un éxito de público; no tanto de crítica. Y ya que seguimos con los extranjerismos (tercero y último; prometido), el filme sobre el rey del pop es un crowd-pleaser, o sea, gustará a la multitud. Así y todo, Michael, la película, es como Michael, la persona (no el personaje): muy extraña.

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Empecemos por el final, que es también el principio, así que para evitar disgustos, he aquí un aviso al lector: este artículo destripa, en el mejor sentido del verbo, la película. En el arranque; su protagonista, al que interpreta meticulosamente Jaafar Jackson ('sobrino de'), está a punto de entrar al escenario. El público le conoce desde hace dos décadas. Corre el año 1988, y Michael Jackson se embarca en su primera gira musical en solitario; una que, quizás y sólo quizás, el público de 2026 vea en una secuela. Michael no tiene escena poscréditos, pero sí un cartel que reza: 'Esta historia continúa'.

Veinte años no son nada en la película sobre Michael Jackson

Porque, tras reformular la propuesta por imperativo legal durante este último año (iba a estrenarse el 18 abril de 2025), el filme sólo cuenta la vida y obra del cantante desde finales de los años sesenta, momento en que él y sus hermanos (The Jackson 5) se dan a conocer por empeño de su padre (Colman Domingo en la ficción), hasta finales de los años ochenta.

Michael es básicamente la historia de un niño prodigio y su emancipación, tanto de sus hermanos –ninguno de ellos alcanza la categoría de personaje secundario– como de su padre maltratador, al que la película sí dedica una parte considerable de tiempo.

De hecho, hay secuencias con Colman Domingo (Euphoria) como Joseph Jackson en que Jaafar Jackson no está presente. Cabe preguntarte quién es el narrador de esta historia… He ahí el actor Miles Teller (Albert S. Ruddy en The Offer, la serie sobre El padrino) como John Branca, el abogado de Michael Jackson. Él es uno de los hombres que ayudaron al cantante, reacio a la sobrexposición, a forjar su leyenda. Trasladar en imágenes el momento 'eureka' de cualquier artista siempre será difícil. Aún así, director y guionista, Antoine Fuqua (The Equalizer, Objetivo: La Casa Blanca) y John Logan, se recrean en la creación de Thriller, tanto la canción como el videoclip.

Un dios negro

Por tanto, la relación entre padre e hijo es la columna vertebral de una cinta que, sin embargo, no tiene un hilo conductor más allá de encadenar un hito personal o profesional de Michael Jackson tras otro (hay por ahí una mención a Prince). Sí, se operó la nariz, ¿pero por qué? El guion y la dirección apuntan a la mala relación paternofilial, pues padre e hijo compartían la misma protuberancia.

Sí, el artista tenía vitíligo, y empleaba un guante para ocultarlo. Sí, se quemó el cuero cabelludo mientras rodaba un anuncio. Es precisamente tras este incidente cuando Michael Jackson, el personaje, asume su condición de Mesías: él está en este mundo para dar felicidad. El protagonista de Michael es un ser bondadoso, obsesionado con Peter Pan y Charles Chaplin, que visita a niños enfermos en los hospitales e incluso rescata un chimpancé. Michael Jackson es –fue– Teresa de Calcuta. Fue Dios, ciertamente, para un sector de la población. Sin embargo, hay un elefante en la habitación: las acusaciones de pedofilia.

De hecho, el guion retrata a Michael Jackson como un ser asexuado y se olvida, durante gran parte del metraje, de que era un hombre negro.