La tribu de Los Mosuo, en China, es una de las pocas sociedades realmente matriarcales del Planeta. Las mujeres son las que manejan el dinero, la política, los negocios e incluso deciden cuándo y con quién se acuestan. No existe una palabra que signifique esposo o esposa, ellas les llaman compañeros porque sólo pasan con ellos un rato y la paternidad no es importante en su comunidad. Se puede decir que son sexualmente libres y que ellos tienen que hacerlo bien para poder repetir.

Algo totalmente contrario a lo que sucede en nuestra sociedad donde “la sexualidad femenina ha sido un tabú y lo sigue siendo”. La que habla es la psicóloga Mireia Darder, especialista en terapias sexuales. Darder, que lleva más de 20 años impartiendo cursos tanto a hombres como mujeres, y cuatro con dedicación exclusiva a la sexualidad femenina, asegura que los hábitos sexuales, claramente, están condicionados por una serie de normas sociales. “Los Mosuo actúan como actúan porque no han recibido las mismas influencias externas que nosotros, al final actuamos como actuamos y deseamos como deseamos porque estamos totalmente condicionados”, afirma a modo de ejemplo.

El sexo se practica por la noche y sólo si nos sobra tiempo”

En nuestra sociedad, explica Darder, “el patriarcado supone que la mujer no tiene deseo, cuando en realidad tiene muchos órganos para sentir placer”. “El sexo, algo tan natural que sirve para el placer y para la reproducción, se convirtió en un tema tabú y que sólo podía ser disfrutado por hombres. Se creó una imagen errónea, la de las relaciones sexuales como algo malo que se practicaban normalmente por la noche y si había tiempo; como si fuese algo secundario”, añade.

“Se trata del patrón dominante-dominada. Dentro de este sistema se establecen relaciones de poder desiguales que garantizan la superioridad del hombre sobre la mujer. Además, nos encontramos con las religiones monoteístas que han sido clave en el sometimiento histórico de nuestro género”, argumenta en su último libro, Mujer, deseo y placer, que es el resultado de poner sobre el papel sus clases prácticas.

Se la define siempre en relación a alguien y esto determinada como ellas viven su sexualidad”

Tal y como narra Darder en esta publicación, “a la mujer se la educa para que sea y esté para el otro. Se la define siempre en relación a alguien y esto determinada como ellas viven su sexualidad”. Por eso, para esta psicóloga, lo fundamental es volver a enseñar a la mujer en esos aspectos, en devolverle la capacidad de explorar y de sentir, sin que piense que lo que está haciendo es por la otra persona o que está mal.

“Los cursos, como el libro, se basan en la práctica. En distintos ejercicios para vernos de otra manera y conocernos mejor, re-conocernos”, añade. Por ello, y para poder usar el libro como guía, lo ha divido en cuatro bloques temáticos. “Las lectoras encontrarán propuestos prácticas y respuestas a un sinfín de aspectos fundamentales de su sexualidad”.

Así, comienza aconsejando que las mujeres recopilen su biografía sexual a modo de aprendizaje y que trabajes tus creencias sociales y personales. De ahí a “conocer tu anatomía, entrenas tu respiración y explorar tus sentidos”. Y, sobre todo, cambiar el concepto que tienen de ellas dejando de lado lo que la sociedad pueda pensar. “A los talleres vienen mujeres de todas las edades, incluso de 25 años. Aunque la sociedad está cambiando y el feminismo ha hecho muy bien a la sexualidad femenina, todavía nos queda un largo camino por recorrer”.