Escombros a lo largo de las obras de la Gran Vía, en Madrid

Cultura Urbanismo

La Gran Vía de Madrid, patas arriba

Las obras de ampliación de aceras de la Gran Vía de Madrid atraviesan su momento más complicado.

La Gran Vía es un infierno. Al calor del verano, las  habituales aglomeraciones y los frecuentes atascos, se suman ahora los cortes de tráfico, los ruidos de maquinaria pesada, la suciedad y el polvo que generan las obras que se están llevando a cabo desde abril, intensificadas en este mes de julio.

Las obras de ampliación de aceras de la Gran Vía de Madrid atraviesan su momento más complicado, la llamada fase 2. Aprovechando el menor volumen de negocio y las vacaciones, los meses de julio y agosto aglutinan las obras de los tramos correspondientes a los cruces, por lo que es ahora cuando más molesto resulta conducir y circular por el centro de la capital.

Inevitablemente se dan cortes y estrechamientos en las vías, perjudicando el flujo de tráfico tanto en la propia Gran Vía como en las calles colindantes. Los cortes de circulación han sido constantes desde el pasado día 10 de julio, desde Plaza España hasta la Puerta de Alcalá. Y las principales vías con las que conecta (Princesa, Cuesta de San Vicente y túneles de la M-30) también se han visto afectadas.

Vecinos, transeúntes, comerciantes y conductores albergan opiniones de todo tipo. Algunos no entienden las razones que da el ayuntamiento para ensanchar las aceras; otros ven con buenos ojos la propuesta; y los que tienen más prisa se desesperan.

El dependiente de una tienda situada en la Gran Vía opina que las obras “sí perjudican porque la gente no ve todo lo que hay en las aceras (refiriéndose a los escaparates)”. Y añade: “creo que cuando acaben las obras pasearán más peatones y entrarán más compradores”.

Esperemos que cuando acaben las obras el negocio mejore

La empleada de otro comercio expresa que está “hasta el gorro de las obras”. Explica a este medio que las ventas han disminuido respecto al mismo periodo en otros años. Aunque muestra optimismo: “esperemos que cuando acaben las obras el negocio mejore, pero es difícil saberlo”.

El encargado de otra tienda lamenta que, justo en la puerta de su local, “tenemos una escombrera y sobre todo es molesto por la suciedad. Aunque creo que a la larga Gran Vía será la zona de moda”.

Algunos vecinos de la zona no entienden por qué es necesario ampliar las aceras. “Ya había suficiente espacio en las aceras. Ahora lo que hay es más tráfico y más contaminación”, señala una veterana pareja. “Hay que priorizar los gastos, y esto no era una prioridad para Madrid”, opina otra vecina. Cabe destacar que el presupuesto destinado a esta remodelación es de 5’7 millones de euros.

Los más jóvenes, en cambio, ven la medida positiva: “hay que entenderlo. Antes casi no se podía pasear por las aceras. Cuando acaben las obras será mejor”, comenta un trabajador de un establecimiento en la plaza de Callao.

El Ayuntamiento de Madrid justificaba las obras afirmando que «transformará esta vía en un espacio con mayor protagonismo del peatón y la bicicleta (…) de forma que se pueda integrar la bici con el resto del tráfico rodado. Por otra parte -añaden-, el proyecto pone el acento en la mejora de la calidad ambiental y paisajística mediante la plantación de nuevo arbolado y la creación de áreas estanciales.» También aseguran que prestarán especial atención a los elementos que dificultan la movilidad de las personas con diversidad funcional.

Desde el día diez de julio, el Centro de Gestión de la Movilidad de Madrid ha realizado anuncios como este, en los que han advertido de los cortes con motivo de las obras:

Y tampoco debería coger por sorpresa a nadie, ya que así se preveía en el parte de incidencias de tráfico ocasionadas por obras en la Gran Vía: “(…) Concretamente, a partir del 10 de julio de 2018 se reducirá un carril de circulación y se realizarán cortes puntuales en el tramo de la Gran Vía en sentido Alcalá lo que a su vez afectará a la circulación de la calle Princesa, Cuesta de San Vicente y túneles de M30.”

En este mapa se puede consultar el estado de los diferentes puntos de la obra y la fecha en la que se prevé su finalización.

Desde el ayuntamiento se aconseja el uso de transporte público para acceder a la Gran Vía. Y para los que no puedan desprenderse del coche, han ofrecido un listado de calles alternativas por las que circular.

La nueva Gran Vía contará con dos carriles para cada sentido de la circulación, ampliará las aceras unos tres metros de media (dependiendo del tramo) e introducirá un carril para ciclistas. Está previsto que las obras finalicen en las navidades de 2018.

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