Fue el gran monarca. El primer hombre sobre el que recayó el peso de todas las coronas de Castilla, de Navarra y Aragón. El emperador sacrosanto del Imperio germánico. Duro, temido, tenía un talón de Aquiles, el sexo. Este le llevó a tener  hijos fuera de su matrimonio, a pagar pensiones vitalicias, a ser la comidilla de toda la corte.

Carlos V nació en 1500 y antes de casarse, en 1526, ya contaba con 3 hijas ilegítimas. Tal y como asegura el prestigioso hispanista Geoffrey Parker en Una nueva vida del emperador Carlos V (Editorial Planeta), el monarca sentía una fuerte «inclinación por los placeres sexuales». Y dota a ésta de cierta importancia histórica dedicándole varios apéndices del capítulo 14 de su nueva obra, tal y como hizo con su hijo en Felipe II. La biografía definitiva. (Planeta).

Cada vez que se acostaba con una mujer hermosa no se marchaba hasta haber eyaculado tres veces»

En El sexo y el emperador I: tres hijas ilegítimas Parker narra cómo varios diplomáticos y un soldado aseguran que el rey pagaba «hasta dos ducados por noche a cualquier mujer» que se acostaba con él. También que «en todos los lugares que visitó dio gusto a su placeres venéreos, tanto con mujeres de clase baja como alta», aunque prefieren no decir que la mayoría eran mujeres muy jóvenes, adolescentes. Otro se atreve a asegurar que «cada vez que el emperador se acostaba con una mujer hermosa no se marchaba hasta haber eyaculado tres veces». Algo que tendría sentido al pensar en la descendencia ilegítima que dejó al cabo de los años.

Su primer hija, Margarita, fue fruto de las seis semanas de finales de 1521 en las que Carlos residió en el castillo de Oudenaarde, en los Países Bajos. El monarca mantuvo una relación con Juana van der Gheynst, una de sus criadas, y volvió a España sabiendo que a los pocos meses sería padre por primera vez. Por eso, dejó ya escrito su nombre, Margarita, como su tía, y dio órdenes de enviar a su primer vástago a casa de un cortesano para que esta fuera criada dentro de la nobleza. Además, pagó a Juana con una pensión vitalicia y un matrimonio con un hombre mejor situado que ella.

Un año más tarde, en 1522, Carlos se encaprichó con Ursolina de Cancellieri de Perugia, de la que al poco tiempo nacería Tadea, a la que también reconoció como su hija y le hizo una señal en la pierna derecha con un objeto punzante para reconocerla. En 1523, nacería la tercera. De esta no se sabe el nombre de la madre, aunque tanto ella como su hija Juana fueron enviadas a un convento en Madrigal de las Altas Torres, donde la priora, hija ilegítima de Fernando el Católico, cuidó de ellas.

Tanto Margarita como Tadea se casaron. La primera tuvo dos matrimonios, el primero con Alejandro de Médici, que murió un año después del enlace apuñalado por uno de sus parientes, y después con el nieto del papa Pablo, Octavio Farnesio. Tadea fue «secuestrada» del convento donde se encontraba y obligada a casarse con un noble, que a cambio le pagó 3.000 coronas de oro a Carlos. Tras quedarse viuda se hizo monja y no volvió a ver a su padre. La última, Juana, cayó por un pozo del convento a los 7 años y se ahogó. Carlos sólo había ido a visitarla en una ocasión.

Matrimonio y último bastardo

En 1526 Carlos se casó con Isabel de Portugal y, como explica Parker en su nueva obra, no se puede asegurar que le fuese fiel aunque no constan hijos ilegítimos durante aquellos años. De su matrimonio nacieron Felipe, María, Fernando, Juana y Juan. Pero en 1539, tras morir Isabel, «Carlos volvió a su vida de promiscuidad».

«Mientras residió en Ratisbona entre abril y agosto de 1546 para negociar la Dieta y preparar un ataque contra los protestantes alemanes, tuvo un romance con Bárbara Blomberg, una adolescente de la misma edad que su hijo Felipe», rememora Parker. De esa relación, el 24 de febrero de 1547, cumpleaños de Carlos, nació Jerónimo, al que luego se conocería como don Juan de Austria, el pequeño Jeromín de Cuacos.

Carlos, otra vez, separó al  niño de la madre pero en esta ocasión mantuvo en secreto a Jerónimo dejando tan sólo una copia de una cédula en virtud de la cual traía a su hijo a España en su testamento.

Cuando murió y Felipe heredó fue cuando se enteraron de que tenían otro hermano. Don Juan de Austria había estudiado en Alcalá de Henares con el hijo de su hermana Margarita, la primera hija ilegítima de Carlos. Durante el reinado de su hermano fue diplomático y militar de alto rango, con el broche de la victoria en Lepanto.

Las crónicas de entonces cuenta que heredó de su padre la promiscuidad, ya que se le conocía por la cantidad de relaciones esporádicas que mantenía y ser padre de tres hijos ilegítimos.