El Museu Picasso de Barcelona descubre el Picasso «fotografiado y fotógrafo» en la exposición Picasso, la mirada del fotógrafo, que podrá verse desde este viernes y hasta el 24 de septiembre en el centro, y se enmarca en el festival PhotoEspaña. En rueda de prensa este miércoles, el director del museo, Emmanuel Guigon, ha detallado que la exposición, de mirada muy alegre y con un centenar de imágenes, ahonda en «el Picasso fotógrafo, haciendo colaboraciones con otros fotógrafos, y siendo fotografiado», como actor de su propio personaje.

Guigon ha avanzado que es una exposición popular con una mirada muy alegre, pero también de investigación y que constituye «un relato poético en nueve capítulos» en torno al lugar más íntimo de Picasso: el de la creación. La exposición versa sobre dos vertientes: recoge las obras de fotógrafos que inmortalizaron a Picasso como Brassaï, René Douglas Duncan, Herbert List, Dora Maar, Man Ray, Arnold Newman y Edward Quinn, aparte de una selección de imágenes tomadas por el mismo Picasso, en ocasiones para fijar sus motivos pictóricos y en otras para documentar su propio proceso creativo.

Fotografía en los talleres

La comisaria, Violeta Andrés, ha precisado que como la fotografía en Picasso es un tema muy amplio, la exhibición se ha centrado en su fotografía en los talleres, donde se produce la creación. La exposición arranca con una introducción del desplazamiento de Picasso a Horta de Sant Joan (Tarragona), adonde se llevó una cámara y tuvo allí su taller estival, antes de pasar a los «talleres parisinos» hasta 1919 con negativos inéditos, concretamente tomados en este taller y en talleres parisinos en 1910.

Después, la exposición viaja al París «más burgués» de entreguerras con fotografías tomadas en el taller de la Rue La Boétie, y después en el taller de Boigeloup en los años 30, donde «trabajó de manera intensiva la escultura y estructuras monumentales».

Después llega el taller de Guerra en la parisina Rue des Augustins, donde pasó los años oscuros de la ocupación nazi; posteriormente, la exposición viaja a l periodo tras la Segunda Guerra Mundial, cuando se instaló en el sur de Francia y en la prensa se usan muchas fotos, y Andrés ha sintetizado que la exposición versa sobre «Picasso delante, detrás de la camara, protagonista, modelo y actor».

La exposición constata cómo Picasso practicó la fotografía y experimentó con reconocidos fotógrafos de profesión: «Picasso es un ojo una mirada, y antes de todo necesita crear y experimentar. Y experimentó con la técnica fotográfica como con cualquier otra técnica». Respecto a las fotografías que le hicieron reputados fotógrafos de la época, Andrés ha añadido que Picasso era fotogénico, y desde muy joven tenía conciencia de ello, de modo que «ponía en escena a un personaje».

En unas instantáneas juega a ser pintor –pintando de un modo que los expertos saben que no practicaba–, y en otras posa como un boxeador, mostrándose como un «conquistador». Las fotografías proceden del fondo del Musée National Picasso-Paris, de los fondos del museo barcelonés y de colecciones particulares de Nick de Morgoli y Leopoldo Pomés.