La Gauche Divine, pero también el terremoto de Managua. Las modelos de los 70 y el despertar del mito de Ibiza, pero también la Sudáfrica del Apartheid. Los autores de la Nova Cançó y la pobreza de las Hurdes. Todo eso, y mucho más, abarca Oriol Maspons, la fotografía útil la retrospectiva que el MNAC dedica hasta el próximo 12 enero a uno de los fotógrafos clave del siglo pasado en España.

Oriol Maspons, (Barcelona, 1928-2013) tuvo un papel clave en la renovación del lenguaje fotográfico en España en las décadas de los 50 y 60. Un papel que para él no podía limitarse a la contemplación estética. Para Maspons, la fotografía debía ser aplicada o útil, y esa convicción marca su paso de la fotografía amateur a la profesional y su apuesta por el reportaje y la publicidad.

Fondo de 7.000 fotos

En el MNAC puede reseguirse esta apuesta a través de 530 fotografías y 200 documentos cuidadosamente escogidos por la comisaria de la muestra, Cristina Zelich, de entre las más de 7.000 fotografías entre papel, negativos y documentos, que el propio autor legó al museo dos años antes de su muerte. Una muestra en la que Zelich ha huido de las imágenes más icónicas del autor para sumergirse en su trabajo y destapar fotografías inéditas de la primera época realizadas en París, Londres o Ibiza en los años 50.

Se trata de imágenes de una vida cotidiana ajena a la que existía en España, incluidas las primeras modelos en las playas de Ibiza o Cadaqués. Junto las fotografías también inéditas de sus reportajes en Cuba, Nicaragua y Sudáfrica, fruto de encargos que nunca llegaron a publicarse. Es el caso del conjunto de fotografías hechas en Cuba durante un viaje que Maspons realizó en 1967 en compañía de J. A. Goytisolo, para un proyecto en común que nunca llegó a ver la luz porque al fotógrafo no le convenció el texto final propuesto por el escritor.

“Él defendió siempre la utilidad de la fotografía, un concepto que contrapone a la fotografía ‘artística’, como objeto de contemplación estética, que es lo que propugnaban las agrupaciones fotográficas, de las que muy pronto se desmarcó. Él como fotógrafo se consideraba notario de su tiempo, quería que la fotografía reflejara el momento en el que estaba viviendo”, explica Zelich.

Como fotógrafo se considera notario de su tiempo» explica la comisaria de la muestra

Es el fruto de su viaje a París, en 1955, donde contactaría con los maestros del Grupo 30×4 como Cartier-Bresson, Brassai y Doisneau, entre otros. A su regreso decide abandonar la fotografía amateur y entroncar con esa fotografía humanista realista que invade su obra tras aliarse con Julio Ubiña para fundar uno de los estudios más prestigiosos del país.

Entra a formar parte de la Gauche Divine barcelonesa y su amistad con Esther Tusquets le permite participar desde su creación en la colección Palabra e Imagen de la editorial Lumen, en la que fotografía y texto eran tratados en pie de igualdad. Dentro de esa colección publica su primer libro en 1961 «Caza de la perdiz roja» con textos de Miguel Delibes. Después vendrían «Toreo de salón» con textos de Camilo José Cela y «Poeta en Nueva York» con los poemas de Lorca.