Su primera edición agotada en menos de 72 horas y la segunda ya ha conseguido redondear la cifra de ventas a un total de 50.000 ejemplares. Yo, el rey, la última obra de la periodista Pilar Eyre, se adentra en la figura de Juan Carlos, el emérito, el hombre que se marchó a Abu Dabi, pero que sigue copando titulares como si siguiera habitando en Zarzuela.

Siguiendo a los Borbones desde hace más de cuatro décadas, Pilar Eyre también ha narrado las peripecias de otras figuras reales como Doña Sofía, la madre de don Juan Carlos y muchos otros personajes que, en algún momento de la historia, han transitado por los pasillos del palacio de la monarquía española.

«No descarto que tenga una llamada de Abu Dabi y que el emérito me pida los royalties del libro», cuenta Eyre a El Independiente. «Con la promoción que me está haciendo él todos los días, creo que hasta se lo merece», añade entre risas.

Bautizo de la Infanta Sofía el 15 de julio de 2007. EP.
Bautizo de la Infanta Sofía el 15 de julio de 2007.

P.- Era un buen momento para desempolvar un libro como este, ¿verdad?

R.- La gente cree que lo he sacado por los últimos acontecimientos que atañen al emérito, como si fuera un libro oportunista, y la verdad es que es un proyecto que tengo desde hace muchos años. He biografiado a la mayor parte de la familia de Don Juan Carlos: a su madre, a su abuela, a su mentor, he escrito muchos libros sobre los Borbones y cada vez que presentaba uno me decían, «¿para cuándo el de Juan Carlos?».

P.- ¿Has tenido miedo de hablar sobre su figura?

Cuando nació Felipe, las vidas íntimas de Juan Carlos y Sofía se pararon

R.- Sí. Hace 10 años publiqué La soledad de la reina y en ese momento tuve problemas de todo tipo, personales y profesionales. Lo que me frenaba a la hora de publicar Yo, el rey era no volver a pasar por el mismo calvario. Mi editora también ha sido muy valiente, porque considero que es un libro incómodo para todo el mundo. De momento solo tengo satisfacciones. Lo que me sorprende es que el otro día me llama una señora sevillana y me dice, «oye salgo en tu libro», porque hablo de una relación íntima que tuvo Juan Carlos con una andaluza y un hijo que podría ser suyo. Cuando me llamo pensé que era ella, y resulta que era otra. A esta no la tenía catalogada, tendré que meterla en una nueva edición del libro.

P.- ¿Te han llamado de Casa Real?

R.- No, en La soledad de la reina me llamaron inmediatamente para regañarme y decirme que el libro no les había gustado, pero esta vez no ha sido así. No sé si se han resignado o si los tiempos son distintos. Me han llegado opiniones cercanas a la Casa Real y sé que hay incomodidad.

Los reyes eméritos don Juan Carlos I y doña Sofía en el acto conmemorativo del 40º aniversario de la Constitución de 1978.

P.- Tampoco hay que acostarse con todas, pero tenemos que intentarlo. El mujeriego vive en Juan Carlos y eso es algo que Yo, el rey muestra claramente. ¿Por qué Sofía ha decidido quedarse tantos años si dos meses después de casarse conocía la falta de afecto del rey hacia ella y todas sus aventuras?

R.- Hay una frase del padre que es muy definitoria de este tipo de personas: “Las princesas bien educadas van a obedecer siempre”. Don Juan Carlos estaba dispuesto a casarse con una princesa real para apuntalar su tambaleante posición. Hasta que no tuvieron al heredero, Felipe, el matrimonio estuvo cumpliendo y cuando nació sus vidas íntimas se pararon. Es duro aceptarlo para una persona normal como nosotros, pero a ellos ni se les ocurre oponerse a su destino, que es que haya Borbones, que haya monarquía y que exista un vientre real para dar a luz al heredero.

A Sofía también le gusta tener dinero y ser reina, esa es la razón por la que ha aguantado tantos años de desprecios e infidelidades

P.- ¿Ha cambiado la percepción de Sofía para ti?

R.- Yo también he cambiado, no soy la misma de hace once años. He evolucionado como mujer y conductas que antes me parecían dignas de admiración ahora no me lo parecen tanto. Que Sofía sea una mujer que se haya aguantado siempre, que haya tapado las conductas del rey, que haya sonreído para los fotógrafos aunque las relaciones con el marido fueran nefastas… En esa época me parecía que era comportarse con gran dignidad y ahora la dignidad en una mujer entiendo que es otra cosa: es dar un golpe en la mesa, decir que se ha acabado y romper con este matrimonio. Pienso que a ella también le gusta tener dinero y ser reina, esa es la razón por la que ha aguantado todos estos años de desprecios e infidelidades publicas. Mientras saludaban a la multitud había una señora diferente que esperaba a don Juan Carlos en la habitación de un hotel.

P.- No consideras a Juan Carlos buen marido, pero ¿ha sido buen rey?

R.- Mi libro no es contra él o la monarquía. Pienso que, en muchos momentos de nuestra historia, el rey ha tenido un papel primordial. Todo su comportamiento después de la muerte de Franco fue de una estrategia formidable. Sus últimos años lamentables empañarán aquellos de esplendor en los que era un rey icónico al que todos los españoles adorábamos, incluidos los catalanes. En Cataluña se hizo una encuesta de quién era el personaje más popular y don Juan Carlos salió segundo después del alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall. Jordi Pujol lo adoraba, en su despacho tenía un retrato suyo y decían que no había un español que entendiera mejor el hecho catalán que don Juan Carlos. Era una figura que se había ganado el cariño y respeto de los españoles, y esto ahora no existe.

Los catalanes decían que no había un español que les entendiera mejor que don Juan Carlos

P.- ¿Ha sido Corinna la mujer en la vida de Juan Carlos que más daño ha hecho a la monarquía por su sinceridad?

R.- El que ha hecho daño a la monarquía española ha sido el rey. Cuando me dicen que la me voy a cargar con estos libros, respondo que el que se la va a cargar es Juan Carlos. Todas estas acusaciones de que es extranjera, una despechada, a mí lo que haga esta señora me importa un pito. Creo que lo de Corinna y Juan Carlos ha sido una gran historia de amor, pienso que el rey ha estado loco por ella. Pienso que, ahora que tiene tanto tiempo y estará tan solo en Abu Dabi, Corinna está en sus pensamientos y será así hasta el día en que se muera.

Fotos oficiales del nacimiento de la Infanta Sofía, 2007.

P.- ¿Sofía y Letizia se llevan mal?  

R.- Letizia ha tenido que romper con la familia de su marido, ha empezado a sentirse bien, a volar sola, a encontrar su sitio cuando se han roto las relaciones con Juan Carlos y Sofía. El uno por malo y la otra por demasiado buena, era una sombra que no podía quitarse de encima. Los viejos monárquicos odiaban a Letizia y le ha costado encontrar su propio camino. Ellas es imposible que se lleven bien genéticamente, porque son personas muy distintas. En estos momentos la relación de los reyes con Letizia es nula, ella ha prendido el vuelo y tiene su propia forma de reinar, que no tiene nada que ver con la de su suegra.

P.- ¿Ha sido Felipe VI el gran perjudicado de todo lo ocurrido?

R.- Lo de Juan Carlos ha sido el 23-F de Felipe. Por una parte le ha perjudicado, porque ha sido una mancha que se ha extendido hacia él, pero por contraste le ha beneficiado porque el tema de su padre le ha dado un acto de fe para que él diga que no es como Juan Carlos. Las circunstancias le han obligado a definirse.

Lo de Juan Carlos ha sido el 23-F de Felipe

P.- ¿Vive la monarquía su peor momento?

R.- Quiero creer que la monarquía ha prestado un gran servicio a España en diferentes momentos de nuestra convulsa historia. Juan Carlos ha hecho grandes servicios para el país. ¿La monarquía está tocada? Cuando Felipe VI no se pronunciaba, no se había afrontado el problema del emérito con valentía, las cosas estaban muy enmarañadas, no sabías quién estaba involucrado en qué tipo de negocios… en ese momento sí vivía horas muy bajas. Que Juan Carlos se fuera de España ha contribuido a que haya aire limpio en Casa Real y pienso que si los reyes no hacen ninguna tontería, si todo sigue como hasta ahora, no hay una voluntad de abolir la monarquía.

P.- ¿Qué opinas de Leonor y Sofía?

R.- Yo no quiero incurrir en las alabanzas pelotas que dicen que Leonor es la mejor preparada de Europa. Son unos comentarios que me sonrojan porque son niñas educadas como todos procuramos hacerlo con nuestros hijos. Lo único que le reprocharía a Letizia es que no se ama lo que no se conoce, y si quiere que nos encariñemos con Leonor y Sofía, creo que tendríamos que conocerlas más.

El Rey Felipe VI le coloca a su hija Leonor, Princesa de Asturias, el collar de la Insigne Orden del Toisón de Oro en 2018.

P.- ¿Le ha podido la ambición al emérito pensando que saldría impune?

R.- Creo que el rey no era consciente de lo que hacía, alguna vez se lo han reprochado y él creía que tenía derecho. Él piensa todo lo que ha hecho por España, los viajes, la entrevistas con Putin, sus hermanos árabes nos han sacado de muchísimos apuros en las crisis energéticas, el concedía 400 audiencias al año, hacía 90 viajes oficiales, aguantaba a la reina… Cuando le decían lo que hacía Iñaki Urdangarín, respondía «bah, exageras no es para tanto», creo que esto también se puede aplicar a lo suyo.

P.- ¿Está don Juan Carlos preocupado por todo lo que de él se habla? 

R.- La decisión de irse la encara como un último sacrificio a la Corona. No está tan deprimido como la gente cree, porque realmente está viviendo la vida que le gusta, una en la que al fin no tiene responsabilidades. Está relajado, tiene cuidados médicos fantásticos porque hay una red hospitalaria muy buena y está ocupando la misma suite que ocupó con Corinna allí. Dudo mucho que esté solo.

P.- ¿Cuál ha sido tu momento más duro desde que sigues a la Corona?

R.- Hay cosas que no puedo contar, muchas veces porque no tengo pruebas y otras porque son cosas graves. El momento más triste fue ese día de marzo en el que se apartó a don Juan Carlos. Cuando Felipe dijo que su padre había cometido irregularidades lloré, es ridículo, porque tenía que separar la esfera profesional de la personal, pero mi vida ha estado unida a la de Juan Carlos durante muchos años. La profunda decepción que sentí, aún sabiendo muchas cosas y habiendo escrito muchas otras, y la condena pública del hijo al padre me conmovió.

El Rey Felipe VI junto a su padre, Juan Carlos I. EP