Laura Ferrero (Barcelona, 1984) rebusca. Araña la infancia, el dolor, la muerte. Indaga en lo que nos hizo daño, en eso que no contamos hasta que la conversación ha avanzado lo suficiente, «hasta la segunda copa de vino». También en la clave de nosotros, en lo que ocurrió y que cambió nuestros movimientos.

Ahora publica La gente no existe (Alfaguara), diecisiete relatos escritos con fuerza y calma en los que se despedazan esos momentos en los que «realmente vivimos» y que condicionan lo que somos. De la infancia a la soledad, la muerte, el miedo o la angustia; esta publicación recoge pequeñas historias en las que los personajes se rompen y en las que la autora describe ese momento exacto.

Terminado antes de que la pandemia lo llenase todo, La gente no existe incluye un relato del después. «Lo tenía todo cerrado en febrero pero en marzo mi abuela falleció por coronavirus y lo plasmé en un relato, Una trenza, que habla de ese dolor que tienes que pasar en soledad, del que ha pasado tanta gente sin los rituales sociales que nos ayudan a superar. Lo plasmé con palabras porque no tenía otra forma de hacerlo», asegura.

Como dijo la poeta Louise Glück: ‘Miramos el mundo una sola vez en la infancia y el resto es memoria’

Y de la muerte a la infancia. Ferrero escribe sobre esos años que nos marcan y nos transforman en lo que seremos de adultos. «Como dijo la poeta Louise Elisabeth Glück: ‘Miramos el mundo una sola vez en la infancia y el resto es memoria’. Los primeros siete años de vida son aquellos en los que nos formamos como personas y a donde vuelves recurrentemente el resto de tu vida. Por eso esta época es tan importante, te da las pautas de como te vas a mover», reflexiona y comenta como ella ha intentado contar la vida cuando esta se vive de verdad.

«Me interesa mucho el tiempo en el que estamos realmente vivos. Es decir, vivimos constantemente pero entre la funcionalidad, el trabajo y ahora con la pandemia, encerrados, es aun más difícil», explica y de ahí el titulo de este libro. La gente no existe es también el nombre de uno de los relatos y esa sensación de estar pero no de respirar con fuerza. Para Ferrero «lo que verdaderamente interesa en la vida y en la literatura».

Mujeres y literatura

Un sector en el que ya lleva muchos años y que considera que «está cambiado mucho». «Hemos crecido leyendo a hombre y ahora ha crecido el número de relatos poderosísimos de mujeres», explica y añade que gracias a ellas «estamos rellenando espacios que teníamos vacíos. Yo estudié filosofía y periodismo y más allá de alguna mención a Hannah Arendt, no se hablaba de mujeres».