Marwan Abu-Tahoun Recio (1979) se define como un «emocionador» con ansias de comunicar, como un músico con vocación de poeta y como un poeta con vocación de músico. Sea lo que fuere, su faceta escritora llevaba tres años reposando a la sombra de sus canciones. Ahora, en la primavera de 2021 confiesa que tenía Una mujer en la garganta que debía ser publicada. Ya disponible en las librerías, el cuarto ‘poemario’ del cantautor -que incluye «estallidos de creatividad» además de poesía- es también el más rebelde y combativo, el más apátrida y el menos restrictivo consigo mismo.

Defensor de la cultura y harto de que los políticos la usen como «arma arrojadiza», lucha contra los haters con poemas salvavidas, «cañeros» y ocurrentes y disfruta de sus conciertos pandémicos porque cree la gente llora de verdad y ríe el doble de fuerte. Todo lo cuenta en conversación con El Independiente.

PREGUNTA.- ¿Cuál es el desencadenante que te empujó a escribir este libro?

RESPUESTA.- Como todos mis libros y todas mis canciones, son las ganas de comunicar. Yo me considero un emocionador, un comunicador, un músico, un poeta…Todo es lo mismo en el fondo y se basa en comunicar y en tratar de emocionar. Es verdad que hay una parte de mí que escribe porque hay ciertos sentimientos o ciertas cosas que me desconciertan. Escribir, a veces, es un modo de buscar explicaciones o de viajar hasta el fondo de las cosas. Esto lo cuento en uno de los poemas, que el arte busca viajar hasta el alma de las cosas para relatarlas o contarlas. Y también porque siento que es a través de la mirada del poeta como la vida se ensancha o se vuelve más grande. La poesía rescata una épica que a veces se nos escapa y que además nos convierte en protagonistas de algo más grandioso.

P.- ¿Cómo ha afectado la pandemia a tu creación artística?

R.- Me ha afectado mucho a nivel creativo porque el encerrarnos todos en casa me permitió tener mucho más tiempo para escribir y leer que el que tengo durante la vida normal. Siempre estoy con entrevistas y de aquí para allá y tengo demasiadas ocupaciones más allá de crear. Es más, crear a veces se queda en un plano secundario porque no tengo tiempo. En el confinamiento cree mucho, la verdad.

P.- El título realmente no es una frase tuya… Es un verso de Eduardo Galeano, ¿lo sabías?

R.- Bueno… Sí, es un verso del gran Galeano, pero yo en un principio pensé que era mía. Yo lo busqué en Google y no lo encontré porque su verso es realmente «tengo una mujer atravesada en la garganta». Fue Dani Rovira después de que yo fuera al programa de Sara Carbonero en la radio y yo dijera el título el que me dijo «Marwan, ¿tú te has dado cuenta de esto?» y me mandó el verso y dije «¡Hostia! Pues no me he dado cuenta pero este poema yo sí lo he leído, estos versos de Galeano los he leído» así que lo coloqué como primera cita del libro porque me encanta y me parece un buen homenaje. Hay gente que lo sabe, pero yo no me di cuenta. Incluso les dije a unos amigos que pensaba que era demasiado bueno.

El título es un verso del gran Galeano, pero yo en un principio pensé que era una frase mía

P.- En tus poemas ‘Veo saltar poetas por los aires’ o ‘Pretenden’ haces una crítica muy dura de aquellos que arremeten contra tu poesía e intentan clasificarla… ¿Tanto odio recibes?

R.- Tantísimo no, pero sí hubo una época que recibí muchas críticas en varios lugares. Es sobre todo contra aquellos que además de clasificar lanzan odio a los que hemos tenido cierto éxito en la poesía. A veces sí he recibido muchas críticas muy ponzoñosas y llenas de veneno y me apetecía darles caña y contestarles con humor, con poesía y con dureza.

P.- Me gustaría que opinaras sobre el auge de los ‘escritores’ o ‘poetas’ de Instagram, ¿crees que todo el mundo puede hacer poesía?

R.- A ver, está claro que todo lo que se hace no es poesía, pero todo lo que hago yo tampoco lo es.  Muchas veces escribo prosa o tengo un estallido de creatividad . Pero creo que hay gente muy válida y que hay muchos poetas que han nacido al calor de las redes que escriben increíble y tienen muchísima creatividad y otros que no son igual de válidos. Pero soy de los que piensa que todo el mundo debería escribir si es lo que le nace. Da igual como lo hagas, lo importante es que lo hagas.

El cantautor Marwan posa para El Independiente
El cantautor Marwan posa para El Independiente Ignacio Encabo

P.- ¿Crees que tiene relación este brote artístico con la denominada ‘generación de cristal’?

R.- No sé qué relación pueden tener, pero el término me parece muy interesante porque no sé si es por la juventud o por la situación que vivimos en general, donde hay un cierto tufillo a censura por todas partes y no es que todo el mundo se sienta ofendido o no, el tema es que mucha gente se siente ofendida por muchos motivos. Yo sé que la gente que escribe poesía sí es gente sensible per sé. Normalmente es gente que que tiene la piel de cristal de siempre, pero no creo que tenga que ver con la generación de cristal de que me afecta y todos nos sentimos ofendidos. Creo que creo que son cosas diferentes.

P.- El amor es el tema más recurrente en la poesía a lo largo de la historia… ¿Qué está pasando con el amor y los millenials? ¿Nos hemos vuelto un poco insensibles en ese aspecto?

R.- Hablo de ello en el poema El amor en la era del cambio climático, por ejemplo. Bueno, no creo que sea patrimonio de los millenials que el amor se haya vuelto un producto de consumo. Hay una teoría de está hecha por Edmund Bauman, un sociólogo filósofo que nos dejó hace unos años. En algunos de sus libros hablaba del amor líquido, de la sociedad líquida, de la vida líquida. Y lo que venía a contar es que el pensamiento capitalista y el pensamiento consumista, el hecho de consumir, se había extendido a todas las áreas de la vida humana y por supuesto, se había extendido también a las relaciones amorosas. Y en ese sentido, él decía que se habían vuelto muy inestables, muy líquidas y que se habían convertido en productos, productos de consumo absoluto.

Y sí, estoy bastante de acuerdo en que en que las relaciones son menos duraderas, los vínculos son menos duraderos y estamos las personas como muy pendientes siempre de lo siguiente. Es algo que prevalece en el comportamiento consumista, es una de sus características principales y creo que sí se puede reflejar. A mí me pareció una teoría bastante acertada.

P.- ¿Te consideras más escritor o más músico?

R.- Yo soy músico, soy un músico con vocación de poeta y un poeta con vocación de músico, pero sobre todo soy músico, y lo soy porque ahí puedo ser poeta y músico a la vez, y es donde he tenido el mayor bagaje de mi vida.

P.- En cierto modo también tienes un toque de político… Eres muy reivindicativo en ese aspecto ¿te verías dedicándote a ello?

R.- No, no… Es un terreno demasiado pantanoso y demasiado tóxico como para que yo me pueda sentir bien ahí, peleando para defender mis ideas. Además, yo tengo otro tipo de sensibilidad que no, no estaría bien en esos terrenos.

P.- ¿No tienen sensibilidad los políticos?

R.- Sí, sí, los políticos tienen mucha sensibilidad, pero creo que tienen más capacidad para gestionar determinadas cosas o para gestionar la ponzoña que les rodea, la mentira, las fake news… Además de las habilidades que han desarrollado tan sofisticadas para hacer de la mentira programas políticos y llenar portadas y portadas y portadas. A mí eso me afectaría mucho. Yo creo que hay gente que lo tolera mejor o que entiende que es parte del juego y luchan contra ello. Pero yo me sentiría mal luchando contra gigantes tan terribles.

Se ha hecho todo lo posible para parar a partidos como Podemos, para satanizar al partido, satanizar a sus líderes y sacar escándalos de donde no los había

P.- ¿Crees que es posible una regeneración política?

R.- La verdad es que no lo sé. Sinceramente no lo sé porque parecía que la iba a haber pero los poderes han hecho todo lo posible para parar partidos como Podemos. Han hecho todo lo posible para satanizar al partido, satanizar a sus líderes y sacar escándalos de donde no los había, y los medios lo han fomentado mucho. Entonces, yo no tengo mucha esperanza de que las cosas puedan cambiar. Creo que interesa que las cosas sigan igual.

P.- También has comentado en alguna ocasión que el Ministerio de Cultura os tiene abandonados a los artistas…

R.- Es que casi todas las industrias y en casi todos los sectores laborales hay unos deberes y unos derechos, pero nosotros sólo tenemos deberes y no tenemos derechos. Carecemos de derechos, carecemos de sistemas de protección, carecemos de los mismos estatutos que tienen en todos los países de nuestro alrededor… Es una vergüenza que en España no existan y que además en España se utilice tanto en la política la cultura como un arma arrojadiza. Es un drama para nosotros.

P.- ¿En qué sentido se usa como arma?

R.- Bueno, porque parece que la cultura es sólo patrimonio de la izquierda más izquierda, que lo utiliza y la derecha la utiliza para decir que si los titiriteros… Constantemente utilizan a los músicos como esos vagos, esos maleantes, esos titiriteros… Como si ser titiritero fuera malo. Pero lo utilizan en el sentido peyorativo de la palabra. Siempre están con lo de que se quieren montar chiringuitos y ese tipo de cosas, cuando la música y la cultura en general es un gran porcentaje del producto interior bruto de nuestro país y hay millones de personas que trabajan en esto. En ese sentido nos sentimos no atacados, sino maltratados por cómo nos ven y cómo no importa la ausencia de derechos.

P.- ¿Cómo estás viviendo los conciertos de la ‘nueva normalidad’?

R.- Estoy disfrutando mucho. A pesar de los aforos reducidos, lo cierto es que la gente está con el corazón en un puño. Vienen con la emoción muy contenida y hay un momento en que se desata esa emoción y es brutal. Se están haciendo conciertos muy emotivos. La gente llora más que antes, la gente se ríe más que antes. Estábamos como con mucha avidez de compartir y de tener un espacio íntimo. Estoy bastante esperanzado con el tema de volver pronto a los conciertos de siempre. Viendo los resultados de las vacunas en otros países, yo creo que sí.

P.- ¿Hay mucha diferencia entre el público de unos y otros países?

R.- El público español es una maravilla, pero lo cierto es que en Latinoamérica hay algo de energía desatada, de una pasión desatada que forma parte de la religión, ¿sabes? Hay una devoción mayor por los artistas. En España la música es un bien grande, pero es vista y tratada desde el punto de vista del ocio. En Latinoamérica lo cierto es que aman a los artistas profundamente y son muy respetados. Y aunque tengan poco dinero se gastan muchísimo dinero en las entradas de los grupos españoles. Cuando ves cómo te aman, joder, es muy bonito y eso te hacen sentir en los conciertos.

P.- ¿Cuál es el momento idóneo en tu día a día para componer una u otra cosa?

R.- Pues la verdad es que escribo 24/7 cualquier día de la semana, a cualquier hora. Si es verdad que por la noche, cuando ya no hay ruido y ya no te asaltan por el móvil, ni por los mails, en esa soledad de la noche como que la musa te visita. Además, el cerebro está cansado y como que el censor interno desaparece y fluye todo mucho más. Pero la verdad es que escribo en cualquier momento y me han salido poemas super bonitos en cualquier lugar, caminando por la calle, en una biblioteca, escribiendo en un papel, escribiendo en el móvil, escribiendo en un ordenador o en una libreta. No tengo muchos métodos en ese sentido.

La derecha constantemente utiliza a los músicos como esos vagos, esos maleantes, esos titiriteros…

P.- ¿Un sueño por cumplir pero que veas altamente improbable?

R.- ¿Altamente improbable? Pues no sé, yo veo todo probable. O sea, sí. En realidad, mi sueño era poder vivir de esto y conmover a la gente… Y lo he cumplido con creces. Y luego se van dando otros sueños. Todavía quedan cosas por hacer, como crear una canción que pase a la historia de la música en español. Ese es un reto que está ahí y que yo veo probable.

P.- ¿Una colaboración artística?

R.- Bueno, siempre he sido fan de Sabina, Serrat, Silvio Rodríguez… Va por ahí, está ahí la idea y se puede dar…

P.- ¿Un amor platónico?

R.- ¿Natalie Portman? No lo sé. No sabría decirte… He tenido tantos amores platónicos en mi infancia… Por ejemplo, Miriam Díaz Aroca.