El fotógrafo Ferran Freixa ha muerto a los 70 años, «tras una larga enfermedad», en su casa de Sant Vicenç de Montalt (Barcelona), ha informado su familia este domingo en un comunicado.

Freixa ha destacado por su estilo clásico, elegante, por «el arte del detalle y el equilibrio compositivo, con una mirada singular y única», que le ha permitido hacer una fotografía melancólica y lírica que muestra el paso del tiempo, recoge el comunicado.

En 1969 se inició profesionalmente en el mundo de la fotografía y el diseño gráfico y llegó a ser «uno de los máximos exponentes» de la generación de fotógrafos catalanes de los 70, que constituyeron una segunda vanguardia fotográfica.

Su obra forma parte de colecciones públicas y privadas como el fondo de arte y la colección nacional de fotografía de la Generalitat de Catalunya acogida en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, Fundació Miró, Museu d’Art de Girona, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Institut Valencià d’Art Modern, Museo Español de Arte Contemporáneo, Bibliothèque Nationale de París o Musée d’Art et d’Histoire de Fribourg de Suiza, entre otras.

En un tuit el Museu Nacional d’Art de Catalunya (Mnac) ha mostrado su conmoción por la muerte de este fotógrafo «extraordinario, de la poética y la intimidad de los objetos y las escenas cotidianas, uno de los referentes imprescindibles de la fotografía creativa catalana».