No es una edición más de la Feria del Libro de Madrid. Es la primera desde que estalló la pandemia del Covid, borrada del calendario de 2020 y pospuesta a septiembre, como una asignatura pendiente del sector, esta edición de la Feria del Libro es un empujón para editores y libreros.

En la 80 edición de la Feria del Libro de Madrid, hay cosas que no se habían visto antes. Hay casetas que forman islas en mitad del paseo y el recorrido de la Feria es más corto: 500 metros. En los extremos norte y sur del Paseo de Coches se encuentran los accesos al espacio que, por primera, vez tiene aforo limitado. La ocupación se pude consultar por la web de la feria.

Para Ramiro Domínguez, director de la editorial Sílex, además de las circunstancias de los demás editores, la edición es bastante más especial. Hay 22 libros editados en 2021 que, seguramente, no estarían en la caseta 134 -que tiene asignada en medio del Paseo de Coches del Parque del Retiro- de no haber ganado la batalla al Covid contra el que peleó, las pasadas Navidades, a vida o muerte durante 14 días en coma inducido en la UCI de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid.

En una de las islas de casetas está la de Sílex, que comparte con Tres Hermanas y Silonia. Ya está todo a punto para recibir a los lectores, pero montar la caseta no ha resultado fácil. «Todavía me canso mucho», asegura. «El cuerpo, después de ese bicho repugnante y cabrón, te deja muy baldado. Pulmonarmente estoy muy bien, pero físicamente me encuentro cansado. Pero, bueno, también me cansaba antes montado la Feria», afirma quitándole importancia.

Lo más terrorífico fue cuando me puse a teclear en el ordenador y no podía hacerlo bien, los dedos no me funcionaban»

Ramiro Domínguez

«Lo más terrorífico fue cuando me puse a teclear en el ordenador y no podía hacerlo bien, los dedos no me funcionaban. Pero como uno tiene esta capacidad de luchar, a los 10 días estaba tecleando», recuerda. Con ganas se seguir adelante ha dejado atrás la mayoría de las secuelas y recuperar el tiempo perdido para su sello y, desde su recuperación, ha sumado 22 títulos nuevos para su catálogo.

El Covid le llegó mientras trabajaba, no podía dejar de ver a gente. El virus le envío 36 días al hospital, 14 de ellos en coma. Al salir se llevó las secuelas a casa y estuvo un mes más sin poder trabajar. «Yo salí sin poder andar», recuerda. Nos relata su periplo por la recuperación rodeado de libros sobre vikingos, cruzados y revolucionarios. En esta ocasión le había tocado vivir la Historia en primera persona.

Sin él no hay editorial y no hay libros para su colección. «Detrás de una editorial hay un editor o una editora y cuando yo no estuve, autores y proyectos y se preguntaron por cómo iban a seguir.. porque yo apuesto por unos títulos, por una línea editorial y un trabajo que, normalmente, es una decisión mía».

Caseta 134 de la Feria del Libro.
Caseta 134 de la Feria del Libro con los libros de Sílex, Tres hermanas y Silonia. R.O.

Al sector no le ha ido mal del todo con la pandemia, más allá del desbarajuste de lanzamientos y pérdidas por cierres que causó el gran confinamiento, la lectura ha aumentado y las ventas también. Los libros de Sílex, de ensayo histórico, se han vendido poco, reconoce. «Pero se han vendido y la recuperación ha sido interesante, más allá de las devoluciones de agosto y la nueva normalidad -que yo diría que es una nueva etapa, porque seguimos con el bicho y con la mascarilla- y la vacunación ha ayudado muchísimo y al sector del libro le ha venido muy bien. Se va a recuperar con más solvencia, además de algunas ayudas estatales y de las comunidades que han hecho al sector», mantiene.

No quiere tener muchas expectativas en la feria porque «de cero a algo ya es mucho», pero le preocupa la reducción de aforo que es sustancialmente menor del número de visitantes concurrentes que podía tener la feria en el pasado, especialmente los fines de semana. En ese sentido, Domínguez espera que muchos elijan el Retiro entre semana para visitar las casetas.