Editoriales como Astiberri, Libros del K.O. o Kaotica han criticado a la organización de la Feria del Libro por haber sido desplazados a una zona conocida como la isleta central en la que se han registrado menos ventas debido a la escasa visibilidad de los puestos.

Por ejemplo, desde Astiberri -cuyas ventas en la feria han caído un 45% respecto a 2019, frente a la caída total del 10% de la Feria en la edición de este año- recriminan a la dirección haber sido enviados «a dedo» a esta zona. «Pensábamos que era mala suerte y hoy sabemos que fue ‘un experimento’. A nosotros y a otros compañeros nos eligieron a dedo para estar ahí», han señalado.

En esta misma línea, la editorial Libros del K.O. considera que se ha «puesto conscientemente a las editoriales más pequeñas en el peor sitio» de la feria, haciéndoles creer «hasta hoy que había sido por sorteo». «Jugada maestra», han lamentado desde la editorial en declaraciones recogidas por Europa Press en sus redes sociales.

Kaótica Libros ha ironizado con que este año les ha «tocado» la ubicación de las casetas centrales, lo que ha significado «tener menos visibilidad, menos visitas de lectores y menos ventas». «Pensábamos que había sido por sorteo pero ahora nos enteramos de que no. Si no había más remedio por espacio y por el control del aforo al menos nos hubiera gustado saberlo de antemano», han lamentado.

«Somos un sello pequeño y nuevo pero en esas isletas había compañeros con gran catálogo y trayectoria. ¿Cuál ha sido el criterio? Esto se lo hemos transmitido al gremio y a la organización de la feria, además de los problemas de accesibilidad para personas con diversidad funcional visible o no y para las personas mayores que no pueden aguantar tanto tiempo en la cola para entrar», han añadido.

Además, Kaótica ha denunciado que las grandes firmas han colapsado el aforo, dejando fuera a personas que querían visitar otras casetas o ir a firmas de editoriales independientes. «Lo mencionamos para mejorar y que en la próxima edición consigamos una feria más equitativa y accesible», han asegurado.

La Feria del Libro de Madrid ha cerrado esta edición con unos 384.000 visitantes y unas ventas de más de 9,1 millones de euros, lo que supone un 10% menos que la cita de 2019. Una de las novedades de esta edición, a raíz de la pandemia, era una isleta central que aglutinaba a editoriales con catálogos pequeños que «han facturado menos».

Esta solución se planteó para «no excluir a gente» bajo las «medidas extremas» que condicionaban esta feria, remarcó Gil al cierre de la edición, añadiendo que a las «grandes editoriales» les ha ido «estupendo».

«Había que reubicar y admitir todas las inscripciones, así que había que poner a tanta gente en tan poco espacio», defendió la isleta el director, quien ha matizado que en la próxima cita –del 27 de mayo al 14– si se ha superado la crisis sanitaria volverá a celebrarse la feria como siempre se ha hecho y se prescindirá de esta «solución heterdoxa pero necesaria para incluirlos a todos».